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Libros

La novela de Vargas Vila

vargas_vila_001La semilla de la ira.

Consuelo Triviño Anzola.

Planeta,
Bogotá , 2008
282 p.

¿Quién era Vargas Vila? Esa rara avis. Una leyenda que suscitó todo tipo de reacciones encontradas, un hombre de mundo y un solitario. Ante todo un escritor que tuvo dos pasiones, el arte y la libertad, en cuyos altares ofició con tenacidad. Un profesional de la escritura que contribuyó a la industria editorial de públicos amplios. De hecho, el primer novelista de tiempo completo y horas extras. Un fundador del oficio para el arte literario, a que la prosa fragmentada, la adjetivación, la ortografía subjetiva lo convierten en un vanguardista desde el modernismo. Un cosmopolita que se reconocía a sí mismo como un dandy, un libelista demoledor, un esteta y novelista de gran popularidad en el continente durante treinta años y que se lee aún hoy en distintos círculos sociales. José María Vargas Vila, el autor leído por artesanos y anarquistas, jóvenes enamorados, radicales librepensadores, curiosos de toda condición, que escandalizó y contribuyó a la formación sentimental y política de colombianos, latinoamericanos y españoles.

 

 


Vargas Vila ha sido amado y odiado, y él mismo cultivó esa relación con su público y los poderes clericales y políticos. Vituperó las academias de la lengua, la Iglesia, los gobiernos y el imperialismo yankee. Entre el esteticismo y la pasión por la política radical, que vivió más como antinomia que como contradicción, Vargas Vila logró que su arte se concretara también en sus maravillosos panfletos libertarios.
Consuelo Triviño nos muestra un Vargas Vila de cuerpo entero y psicología variopinta. Un escrutinio a la conciencia para imaginar su arte. La novela es construcción de la vida de personajes como creación literaria. Y La semilla de la ira es una gran novela. Capaz de recrear una época, sus ambientes intelectuales y sentimentales, sus imaginarios múltiples, que el modernismo y la modernidad dispararon en los tiempos de la Exposición Universal, de la Belle Époque, la Primera Guerra Mundial, y para Colombia la pérdida de Panamá y la ofensiva norteamericana sobre México, Centroamérica y el Caribe. La época de Rubén Darío, José Martí y José Vargas Vila.

Ricardo Sánchez Ángel Profesor Asociado Universidad Nacional de Colombia. Profesor Titular Universidad Externado de Colombia.

Con un trasfondo de investigación histórica y literaria, con un conocimiento de la obra del novelado, la escritora -quien recuperó el Diario secreto y lo editó debidamente- realiza una bella estampa de la vida y obra del Divino, el más hereje de nuestros escritores e intelectuales. La novela de Consuelo Triviño como obra de arte no dirime estas polarizaciones sino que entrega un fresco fascinante, el encanto de una novela en la que el lenguaje y la imaginación se realizan a plenitud.
Recurriendo al falso formato de unas memorias del escritor que fueron realizadas en varios volúmenes, pero que desaparecieron en la vida real, la novelista asume el personaje: su voz, sus tribulaciones, sus vanidades, sus recuerdos que lo visitan como fantasmas, su quehacer cotidiano. Lo que importa en esta novela es el personaje, José María Vargas Vila. Su obra seguirá a merced de los lectores y de la crítica.
En la exquisita narración de Consuelo la verosimilitud nos atrapa como lectores y nos devela zonas difíciles. La posibilidad del homosexualismo y el sibaritismo de Vargas Vila -que en esta novela se ubica en Roma- son asumidas en la licencia literaria. Las relaciones con Ramón Palacio Viso, vividas por el escritor durante muchos años, son éticamente respetadas, con una delicadeza admirable, en la que se asume lo que Vargas Vila siempre dijo. Se trató de un amor de padre a hijo, platónico, de un tipo muy especial.
La vuelta a Colombia, al puerto de Barranquilla, que la crónica periodística recogió en su momento, se convierte en viaje clandestino a Bogotá, la ciudad natal, para sentir la cercanía de la madre -lo único que el escritor recuerda como grato- visitar su tumba y regresar presuroso para embarcarse.
Vargas Vila es cosmopolita en serio. Vive en Venezuela, una larga temporada en Cuba y visita Panamá, México, Argentina y Brasil. Pero su vida literaria transcurre en Barcelona, Madrid, París y Roma, y en los lugares de descanso en el mediterráneo. Todo pagado con su trabajo y con ínfulas de lujo y al mismo tiempo de decoro y recogimiento.
Consuelo Triviño ajusta cuentas con la simulación de las grandes ciudades, destilando su venganza poética con Madrid y Buenos Aires, al tiempo que hace un reconocimiento a París, Roma y La Habana. Lo hace como probablemente lo vivió y pensó Vargas Vila, un flaneur empedernido. Un esteta decadente y lúcido.
Ha regresado Vargas Vila para instalarse en el Olimpo literario con La semilla de la ira y en la historia redimida de los excluidos. Nos está diciendo "aquí estoy y aquí me quedo". Y nosotros, felices de contar con su presencia altiva y vibrante, sensual y neurótica. Llegó de la mano de una mujer, quien revive al misógino con esta novela latinoamericana y española.

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Los amigos invisibles - próxima publicación

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