
Inédito
Sólo al verte, amor mío, no sé qué me sujeta a tu voluntad; he hecho tanto por ti que no me queda casi nada por hacer.
Fausto
Johann Wolfgang von Goethe
Mi pasión no correspondida me desvelaba, me quitaba el apetito, estaba a punto de enloquecerme... solo por eso fui a tocar en la puerta de la bruja. Le pedí un sortilegio que sirviese para atar la voluntad y el deseo de mi adorada. "¿Un amarre?", me preguntó y, como le comenté con cierta contrariedad que dicho así, sonaba a magia negra, se echó a reír en mi cara. "Ponle el nombre que más te agrade, el efecto será el mismo. Solo tienes que traerme algo que contenga su esencia, un pañuelo sudado, una media sin lavar, cabellos, uñas... Antes de que se ponga el sol, la tendrás rendida, babeándose por ti".













