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Ensayo

Antonio Machado para el siglo XXI. Poesía y pensamiento (Esbozos).

antonio machado 250Esbozo general del libro que Víctor Fuentes prepara con el título Antonio Machado para el siglo XXI.

 

“Palabra en el tiempo”, es su definición de la poesía, pero mucha de la inmensa crítica estudia sus libros poéticos pasando, bastante por alto, la serie cronológica de sus publicaciones, donde va atrapando al tiempo, con sus cambios en consonancia con los del propio poeta y los del contexto histórico-cultural y socio-político no solo de España, sino de Europa y del mundo occidental en general, con su continua unidad evolutiva, valga la contradicción, tan valorada en su obra. Con frecuencia, se tratan sus primeros poemarios, difíciles de conseguir, no en sí mismos, sino como aparecen englobados, y transformados, en posteriores ediciones o en la última edición de sus, también cambiantes, Poesías completas.
Soledades, de 1903, con Arias tristes de Juan Ramón Jiménez, del mismo año, nos dieron el fruto más granado del simbolismo-modernismo de la poesía española del siglo XX, frente a la del XIX. Los dos libros se sitúan –y como ya se desprende de sus títulos-- en el ámbito cultural del “Mal del siglo” posromántico, de reacción contra el positivismo y materialismo de la sociedad burguesa Estudiándolo en la  literatura europea, bajo el título de Sentimiento de la tristeza en la literatura contemporánea, el hoy olvidado, como su libro, José Deleito y Piñuela, a propósito de los simbolistas escribía: “A la Naturaleza, el Amor y la Muerte, tradicionales temas del lirismo, añaden los simbolistas, uno más; lo inconsciente: y gustan de replegar el espíritu en sus profundidades obscuras, vertiginosas y sombrías” (228). Aunque Deleito y Piñuelas no trata, en su libro, a los literatos españoles, esto es lo que se dio, y hasta el paroxismo, en Soledades, en una época en que Freud publica sus descubrimientos sobre el inconsciente y los sueños: sueño y ensueño, tristeza, y sus derivados, junto a sombra y sombrío son los vocablos que más se repiten en el poemario, el cual, como en Arias Tristes, y junto a sus originales logros poéticos, estaba presente parte de esta actitud que José, Deleito y Piñuela, achacara al simbolismo, pasando por alto su gran valor poético:

          Desdeña a los hombres, cuyos problemas e inquietudes le
          parecen prosaicos y se encasilla en su torre de marfil, ajeno
          a todo influjo exterior para depurar exquisitamente sus más
          refinadas impresiones artísticas (229)

Ya contra esto, se dio la temprana retractación del propio Antonio Machado, en 1903 y 1904 --con su continua posterior crítica del simbolismo a través de los años aunque, a veces, también ensalzando sus logros--, declarando que empezó a valorar más la vida que el arte” y entregándose una labor de auto-inspección de la cual surgirá su segundo poemario Soledades. Galerías. Otros poemas de 1907, con sus “Soledades”, profundizadas, por un lado, y negadas por otro. En estas segundas, ya no Soledades, aparece, además del Yo poético introspectivo de las primeras, otro con claros rasgos autobiográficos del propio Antonio Machado, y con su interés en los otros, la familia, los amigos, con recuerdos del amor a la madre y del mundo de su propia niñez, y un sujeto poético ya afín al existencialista ser-con y su angustia del ser y el no ser, la nada y el ser para la muerte, con anticipados ecos del pensamiento heideggerianos; temas que Machado desarrollará en los años 20 y 30 con sus heterónimos. En sus “Consejos” del segundo poemario, nos da su gran poema del altruismo, anunciando el pensamiento de la otredad de su plena madurez: “Moneda que está en la mano / quizá de deba guardar; / pero la monedita del alma / se pierde si no se da”. “Monedita” que estuvo tan perdida en el melódico ensimismamiento en Soledades y encontrada en Soledades. Galerías. Otros poemas.
Su segundo gran salto y giro, como es tan sabido, se da con Campos de Castilla, 1912, donde el poeta avanza de lo subjetivo a lo objetivo, superando tal distinción. No obstante, en él, la percepción del mundo exterior, y siguiendo la definición de Bergson, rebosa de memoria y espíritu. Por lo que cala, en la naturaleza de estas tierras –con lo que hoy llamaríamos una agudísima sensibilidad ecológica y admirando lo sublime del mundo como mundo independiente del humano; el elemento planetario que él tanto destacara —, pero también la vida y alma de sus gentes, este fue el libro que le consagró. Aunque hoy, y como tal, sea un tan desconocido “librito”, como le denominó su autor anunciándole en carta a Juan Ramón. Quedó olvidado y absorbido por el que se publica con tal título, en una sección de sus Páginas escogidas, en 1917, y en sus Poesías completas, a partir de 1928, y con las fechas de 1907-1917.
Este Campos de Castilla, con todas sus ediciones posteriores (el único de que se suele manejar por la mayor parte de la crítica) es mucho más que eso, a lo cual ya apuntaba el propio Machado en otra carta a Juan Ramón, el 20 de septiembre de 1911, refiriéndose al primero: “En breve publicaré un libro que le remitiré. Es un intermedio, mi libro vendrá más tarde. Empiezo a verlo y lo escribiré en unos cuantos años” (Epistolario 75), En realidad, no se trataba de uno, sino de varios libros que fue anunciando en la etapa febril, de inquietudes creadoras, políticas y de desasosiego personal, en sus años de Baeza, y que, en escorzos, aparecerán en sus Poesías completas de 1917, constituyendo los versos de la que será su segunda versión de Campos de Castilla (1), aunque allí no aparecen con este título, y como parte de las dos últimas secciones “Varia” y “Elogios”. De aquellos libros que anunciara, nunca publicados, y que designara con distintos títulos, tales como: Tierras de España –según se anunciaba en el catálogo de Renacimiento en 1911--, Tierras pobres, Hombres de España, Elegías, Apuntes de paisajes, Canciones y proverbios, encontramos huellas y ecos en los heterogéneos Campos de Castilla, de 1917 y Nuevas canciones, de 1924.
Otra cuestión que no se suele precisar es que, a pesar de sus declaradas “gotas de sangre jacobina”, Antonio Machado, por bastante tiempo, se mantuvo muy alejado de la política, y, decepcionado de la propia republicana, tan de su tradición familiar, por sus divisiones internas. No obstante, a su vuelta de Paris, ya en 1912, y en sus años en Baeza, viviendo dentro del anquilosamiento de la vida provinciana, sí se dio en él una vehemente pasión por la situación política española y por el destino de la Nación en aquella encrucijada de anquilosamiento del régimen monárquico de la Restauración abocado a su desenlace final. Su maestro, ahora, más que, Unamuno, a quien sigue teniendo como tal, lo será Ortega y Gasset, como se revela en las cartas cruzadas entre ambos entre 1912 y 1915. Su compromiso político, iniciado en estas fechas, y expresado en poemas en dichos años, y recogidos en el posterior Campos de Castilla no es el de la Generación del 98, como se suele aducir, sino, más bien, el de la del 14, con Ortega, al frente, a quien elogia, identificándose con su conferencia “Vieja y nueva política”, y su proyecto de una España “vital” y “nueva”. Apostando por esta, pasa a formar parte del grupo de la “Liga para la Educación Política de España”, compuesta por intelectuales y políticos reformistas.
poesias completas 350Varios de sus poemas, los más comprometidos y celebrados del posterior Campos de Castilla se publicaron antes en España, revista contestataria, dirigida por Ortega y Gasset. Tratan de la tal anhelada España nueva, y mejor hubieran pertenecido al anunciado, y nonato, Tierras de España, pues es España, y no Castilla, a quien se invoca reiteradamente (con ecos no patrioteriles sino de la nación como un laborioso quehacer) y los protagoniza: “… España quiere / surgir, brotar, toda una España empieza! / ¿Y ha de helarse en la España que se muere? ¿Ha de ahogarse en la España que bosteza? (versos tan actuales hoy en día), frente a la cual, el poeta esgrime: “la España que alborea / con un hacha en la mano vengadora / España de la rabia y de la idea”, a la que se canta en otros poemas, tales como “Una España joven” y “España en paz”. Para citar un ejemplo de lo equivocado que se puede tratar a lo que me he recibido, el renombrado Pedro Salinas, que ya se saltaba Soledades, para no identificarlo como modernista, al ocuparse de de Campos de Castilla, que da por publicado en 1907, se vale de estos poemas que he citado, como pertenecientes a la primera versión y propios de la “Generación del 98” (2).
Con sus tres libros publicados, entre 1917 y 1919, Páginas escogidas, Poesías Completas y Soledades. Galerias y otras canciones, en su segunda edición y con título ligeramente cambiado, la consagración nacional de A. Machado quedaba cimentada. En aquel mismo 1919, y en fechas de gran convulsión político-social y del protagonismo del movimiento obrero, sorprendía anunciando con otro giro que él esperaba se diera en la poesía española, y frente a la de los Ismos vanguardismo tan en alza en aquellas fechas con su canto a las máquinas y la tecnología, tan rechazadas por él. Con la guerra mundial terminada, que tanto horror produjo y le causó a él, lejos de abrir nuevas perspectivas esperanzadoras ( “no pueden las ideas brotar de los puños”, diría Machado) lo que él vislumbra –y con la contrapartida de la revolución rusa-- cara a los “felices años 20”, tan alegre e inconscientemente cantados por los vanguardistas, es algo parecido al declive de la civilización de Occidente, para valernos del título del libro de Oswald Spengler, con “el resultado de una economía social definitivamente rota”, como anunciara en el prólogo a la segunda edición de Soledades. Galerías y otros poemas, y diez años antes del “crash” de Wall Street. Pero contrario al sentimiento apocalíptico del pensador germano, Machado anuncia: “Pero amo mucho más la edad que se avecina y a los poetas que han de surgir, cuando una tarea común apasione las almas”. Un nuevo salto de “campos de Castilla” al mundo humano como co-mundo, junto al otro y el nosotros que se dará en Nuevas Canciones, de 1924.
Ya en 1920, en la revista, La Internacional, obrera-revolucionaria y en defensa de la revolución rusa, y, en encuesta, basada en dos preguntas de Tolstoi, “¿Qué es el arte? “¿Qué debemos hacer”, en su detallada respuesta (3), A. Machado hablaba de una “rehumanización del arte”, y como antídoto de la posterior “deshumanización del arte”, y del “arte nuevo”, diagnosticados por Ortega. Contrario al arte como juego, y sport, palabra que usa, se declara por un arte cuyas raíces “pueda ahondar y extenderse por todo el campo de la cultura humana”. Gran portavoz de este arte será su posterior Juan de Mairena, y en cuanto al que “¿Qué podemos hacer?” se pregunta y contesta: “¿Podrá el artista desdeñar para su obra los nuevos anhelos que agitan hoy al corazón del pueblo?" (4)
Curiosamente, por las mismas fechas, y como respondiendo a dichos anhelos, Menéndez Pidal, en su famosa conferencia en el Ateneo de Madrid, de 1919, “La primitiva poesía lírica popular”, lanzaba un desafío a los más destacados poetas del momento: “¿Y quien sabe si el estudio de esta poesía tantas veces sentida en común podría hacer que entre nuestros eximios poetas españoles mas que ningunos encastillados en su magnífica morada interior surgiese la meditación fecunda que lanzase alguna vez su inspiración a guiar los sentimientos colectivos, con audacia renovadora de los viejo?”. Machado, casi inmediatamente, recoge tal desafío y en la “Encuesta” citada, declaraba: “Yo, por ahora, no hago más que folklore, autofolklore o folklore de mi mismo”, anunciado su próximo libro de coplas, en el que no pretende imitar la manera popular, sino que serán “coplas donde se contiene cuanto hay de mí de común con el alma que canta y piensa con el pueblo” (449).
Este libro será Nuevas Canciones, de 1924, en el cual encarna, además de lo expresado –y en pleno auge del “arte como juego” de las vanguardias—su concepción del arte, expresado en La Internacional, como “una actividad integral, de que son tributarias, en mayor o menor medida, todas las actividades del espíritu” (446). A esto obedecen los cantares-proverbios de Nuevas Canciones (algo que tampoco ha visto tanta de la crítica cuando los considera mera continuación de los publicados en el Campos de Castilla de 1917, o como “caprichos del pensamiento” o “poemillas sentenciosos y aforísticos, campoamorianos, a veces”, como sostienen Salinas y Cernuda (5), respectivamente), en los que ya se manifiesta de forma poética contundente lo que podemos considerar lo más trascendental del pensamiento machadiano: la superación del subjetivismo, la preeminencia en el ser del tú sobre el yo, expresado en versos de un hondón filosófico, inédito en la poesía de la época, tales como los extraordinarios: “No es el yo fundamental / eso que busca el poeta, / sino el tú esencial” o “con el tú de mi canción no te aludo compañero: ese tú soy yo”, y varios más de semejante índole, con los que anticipa en poesía algo afín a la filosofía del “De otro modo que ser”, tan magistralmente desarrollada en nuestra época por Emmanuel Levinas. Se le ha tachado de poeta decimonónico y romántico, sin embargo, en las reflexiones que he venido citando y en su ensayo “Reflexiones sobre la lírica”, publicado en La revista de Occidente, él anunciaba los poetas de mañana, “hoy ya en pleno”, en busca de “nuevas canciones”; las suyas de tal título apuntan en tal dirección.
A partir de entonces, y con su “Cancionero apócrifo”, recogido en Poesías completas de 1928 y con una primera entrega en Revista de Occidente, en 1926, se puede incluir a A.Machado, plenamente, dentro del reducido grupo de poetas que, según Alan Badiou, en su Manifiesto de la filosofía, forman “La Edad de los poetas”, “cuya obra --y cito-- es inmediatamente reconocible como una obra de pensamiento y para la que el poema es el lugar mismo en que la filosofía flaquea, el lugar de la lengua donde se ejerce una proposición sobre el ser y el tiempo” (49) (6). Recordemos que el propio Heidegger, exaltado por el último Machado y con el que tiene tanto de común, y también de diferente--, ya dijera “Hoy son los poetas y no los filósofos los que ha resultado ser más fieles a la manera oblicua en que el Ser adquiere presencia”, aunque precisando esto más y enmendándole la plana, nuestro poeta-pensador, por boca de Juan de Mairena, dijera: “Heidegger no repara que pretender llegar a ser --“werden”--—otro es el único hondo afán que puede agitar las entrañas del ser, según explicaba, o pretendía explicar, mi maestro Abel Martin” (Juan de Mairena II, 91), Y a esto es a lo que se vuelca A. Machado con sus dos heterónimos: Abel Martín, poeta y filósofo, cuyo pensamiento metafísico lo ilustra con poemas de sus “Los complementarios”, Y su discípulo, Juan de Mairena, poeta, filósofo, retórico e inventor, entre bromas y veras, de una Máquina de cantar “futurista”, con la cual se nos da una forma de hacer poesías que anuncia las que harán los poetas cuando se viva la edad de la nueva sentimentalidad colectiva, y hasta algo de la poesía que se hace hoy mediante el internet.
campos castillas 350Y todo esto, lo trabaja y publica por las mismas fechas en que toda la atención la copan los poetas de la llamada generación del 27. Se daba el irónico caso de que A. Machado, a quien Waldo Frank, en su celebrado libro, Virgin Spain. Scenes from the Spiritual Drama of a Great People, de 1926, destacara como “el poeta más popular de España”, en tales fechas era bastante ignorado por dicha promoción de poetas. La crítica de entonces, y tanta de la posterior, falló a ver, y hasta descalificó, lo original y nuevo que A. Machado traía con Nuevas Canciones y Poesías completas de 1928 y 1933, y, en consonancia con lo que incorporara a la poesía el grupo destacado por Alan Badiou : el tratamiento de los tres conceptos nodales de la filosofía, el ser, la verdad y el sujeto; su acceso al ser diagonal, cuestionado la oposición sujeto/objeto y que tuvieron como línea fundamental la destitución de la objetividad y, también, la invalidación del sujeto, por pluralización efectiva, como Badiou destaca con Pessoa y Rimbaud, y a quienes habría que añadir A.Machado, pluralizado en sus apócrifos. Queda en la crítica todo un trecho por recorrer hasta que el fantástico mundo apócrifo de Antonio Machado ocupe el lugar privilegiado que le corresponde en la poesía y el pensamiento del siglo XX y del XXI. Como apuntara Juan Ramón Jiménez, en conversaciones con Ricardo Gullón: “Los versos de Machado en la muerte de Abel Martín son de lo más grande, o lo más grande, que se ha escrito en poesía española, en poesía a secas” (153).
En 1934, cuando la II República, acogida con tanto entusiasmo popular y suyo, se veía asediada, golpeada, por posiciones políticas extremas, en otro gran paso de su pensamiento, y llegando a una conclusión parecida a la de Gadamer, quien nos dijera que “el lenguaje encuentra su ser verdadero en la conversación, y el cual está en un plano superior al de la conciencia subjetiva”, A. Machado inicia, en la prensa periódica, la conversación de Juan de Mairena,su alter ego apócrifo (o mejor, “Oneself as Another”, para usar el título de otro gran pensador de la otredad, Paul Ricoeur), con sus discipulos y, por extensión, con el público lector. En tal ambiente de crispación político-social, su conversación fomenta la armonía y el entendimiento, recurriendo a la razón del pensamiento griego, Sócrates/ Platón ( una razón que reivindicaba Edmund Husserl por las mismas fechas en su “Filosofía y la crisis del hombre europeo”, de 1935, y con vislumbres de la razón comunicativa, intersubjetiva, propugnada en nuestros días por Jürgen Habermas), y al sentimiento de fraternidad que trajo al mundo la figura de Cristo, los dos grandes puntos de anclaje del pensamiento y la cultura occidental, como Antonio Machado gustaba de recordar.
En la guerra, se entregó al servicio de la República, elegida por votación popular. Sobresale, ahora, A. Machado con un nuevo perfil de escritor político, pero sin inclinarse por ninguno de los partidos o grupos, con sus conflictos entre sí, del bando republicano. Tampoco suele atacar, y dado que el amor fraterno entre los hombres (y mujeres) es el quid último de su pensamiento/sentimiento ético, y que, para mayor INRI, se trata de una guerra dentro de una misma nación, y aun de las mismas familias, a los del bando contrario, a excepción de a los que iniciaron la sedición apoyados por la Alemania nazi y la Italia fascista. A estas sí fustiga como a las otras democracias occidentales con tanto de plutocracias, según las siente y viendo, con premonición, lo absurdo de que dejaran a Hitler y Mussolini usar a España de campo de entrenamiento para la Guerra Mundial que iban a lanzar contra ellas. La que figura como última carta de A.Machado escrita en Barcelona, el 19 de enero de 1939, va dirigida al general Vicente Rojo, felicitándole por su discurso “dirigido a todos los españoles,” “porque sus palabras hablan al corazón de todos los españoles”.
Como resumen final, diré que, en los momentos de agonía de la República, tal es su fusión con el pueblo, con la cultura y el saber popular, que el último libro que entrega a la imprenta (y el cual es ignorado por la crítica), poco antes de verse obligado a partir al exilio, es una recopilación de La tierra de Alvargonzález y Canciones del alto Duero. En estas canciones del Duero, quien era proclamado como el poeta nacional por excelencia, cede su voz y palabra a una moza de pueblo que canta con toda la frescura de su juventud al amor: “Molinero es mi amante… De tu colmena, colmenero del alma / colmenera… Y los últimos versos por él impresos son de esperanza y alegría: ” ¡Ay garabí… Bailad, suene la flauta / y el tamboril”, acallando el ruido de los bombardeos lanzados sobre la Barcelona en que se escribían, y contra la multitud, con la cual Antonio Machado se funde, en la huida hacia el exilio, donde a poco de llegar moriría para seguir viviendo entre nosotros.

 

Notas

  1. Parece que se dio en A. Machado una reacción a que se le quisiera encasillar como poeta castellanista. Como tal le incluía Rafael Cansinos Assens, en su apartado “Los castellanistas” de La nueva literatura II.
  2. En su capítulo “Antonio Machado, de Literatura española del siglo XX", firmado en noviembre de 1933.
  3. Cito del artículo recogido en Antonio Machado. Prosas dispersas (445-449)-
  4. Curiosamente, Valle-Inclán, tan hermanado con A.Machado, en la misma encuesta declara: “¿Qué debemos hacer? Arte no. No debemos hacer arte ahora, por que jugar en los tiempos que corren es inmoral, es una canallada. Hay que lograr primero una justicia social” La Internacional (3-9-1920).
  5. Luis Cernuda se ensaña con lo que llama “la manía folklórica de Machado”, apuntando que no sabe hasta qué punto se la pueda culpar de extinguir sus dotes poéticas, que él considera bastante extinguidas, tras Soledades sin precisar si se refiere a las de 1903 o las de 1907, en Estudios sobre poesía española.
  6. Tales poetas son Hordelin, Mallarmé, Rimbaud, Trakl, Pessoa, Mandelstam y Celan. También podría haber incluido a Rilke, a quien menciona, y a Machado, a quien ignora.


BIBLIOGRAFÍA

  • Badiou, Alain. Manifiesto por la filosofía. Madrid: Cátedra, 1989.
  • Cansinos Assens, Rafael. La nueva literatura II, Madrid: Sanz Calleja,1918.
  • Cernuda, Luis. Estudios sobre poesía española contemporánea. Madrid: Guadarrama, 1975.
  • Deleito y Piñuela. El sentimiento de tristeza en la literatura contemporánea. Valencia: Editorial Minerva, 1922.
  • Frank, Waldo. Virgin Spain. Scenes from the Spiritual Drama of a Great Nation. Nueva York: Boni & Liveright, 1926.
  • Gadamer, Hans-Georg. El giro Hermenéutico. Madrid: Cátedra, 1993.
  • Gullón, Ricardo. Conversaciones con Juan Ramón Jiménez. Madrid: Taurus, 1952.
  • Machado, Antonio. Soledades. Madrid: Imprenta de Valero Díaz,1903.
  • ---. Soledades. Galerías y otros poemas. Madrid: Librería de Pueyo, 1907; Madrid: Calpe, 1919.
  • ---. Campos de Castilla. Madrid: Renacimiento, 1912.
  • ---. Páginas escogidas. Madrid: Calleja, 1919.
  • ---. Poesías completas (1899-1917). Madrid: Residencia de Estudiantes, 1917.
  • ---. Nuevas Canciones (1917-1920). Madrid: Mundo Latino, 1924.
  • ---. Poesías Completas. 2ed. Madrid: Espasa-Calpe; id. (1899-1930), 3ed, 1933; id. 4ed, 1936.
  • ---. Juan de Mairena (Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor inédito). Madrid: Espasa-Calpe, 1936.
  • ---. La tierra de Alvargonzález y Canciones del Alto Duero. Barcelona: Nuestro Pueblo, 1938.
  • ---. Antonio Machado. Los complementarios. Ed. Manuel Alvar.Madrid: Cátedra, 1980.
  • ---. Antonio Machado. Epistolario. Ed. Jordi Domenech. Barcelona:Editorial Octaedro, 2009.
  • Salinas, Pedro. Literatura española. Siglo XX. México: Séneca, 1940.

victor fuentes 050Víctor Fuentes
Salió prófugo de la España franquista en 1954, y se considera parte del segundo exilio español. Anduvo por varios países europeos, con una permanencia de dos años en Inglaterra y, posteriormente, varios meses en Venezuela. Vive en Estados Unidos desde el otoño de 1956. En la Universidad de Nueva York, retomó sus estudios y se doctoró en lenguas romances en 1964. Desde 1965 ha sido profesor en la Universidad de California, Santa Bárbara, donde continua como profesor emérito, desde el 2003. Ha publicado números estudios sobre literatura española del siglo XIX y XX y sobre cine, y cine y literatura. Entre sus libros destacan: La marcha al pueblo en las letras españolas 1917-1936 (1980 y 2006), Buñuel en México (1993) y La mirada de Buñuel: cine, literatura y vida (2005). Ha publicado ediciones críticas de La Regenta y Misericordia (Akal). Bajo el heterónimo Floreal Hernández es personaje la novela Morir en Isla Vista, parte de una trilogía memorialista, cuyos otros dos libros, ya bajo su nombre, son: Bio-Grafia americana (publicado en el 2008, por la Fundación Jorge Guillén) y Memorias del segundo exilio español (1954-2010) . Su última publicación es Buñuel, del surrealismo al terrorismo, (Editorial Renacimiento, Colección Los Cuatro Vientos, 2013). Acaba de publicar sus libros, California Hispano-Mexicana. Una nueva narración histórico-cultural, y la novela To Die in the USA. A fictional memories of a Spanish exile y César Chávez y la Unión: una historia vencedora de los de abajo.

 

Antonio Machado para el siglo XXI. Poesía y pensamiento (Esbozos) enviado a Aurora Boreal® por Víctor Fuentes. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Víctor Fuentes. Foto Víctro Fuentes  © Isaac Hernández. Foto Antonio Machado tomada de internet.

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