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Ensayo

Poetas a dos por medio - Terrible inundación de poetas cubanos

jose prats sariol 57 250Un reconocido blog cubano reproduce dos “poemas” (sic). ¿Qué pasa con la poesía cubana? ¿Por qué hemos perdido la capacidad de separar las “explosiones biográficas” de los caminos de la poesía?
Cinco centavos era dinero, pero poquito. Hoy la frase ha desaparecido: nada está a dos por cinco centavos del gaseoso peso cubano, salvo los poetas en los blogs. Una patada y debajo del sitio web brotan cuatro, en ocasiones hasta siete.
Borges previó la inundación, aunque la bufonada era de André Gide: “¿Qué hacer por los poetas jóvenes?” “¡Disuadirlos!” ─ contestó.
También se cuenta que uno de ellos le entregó su cuaderno. Borges le preguntó el título. “Con la patria adentro”.
“¡Qué incómodo!” ─ respondió acongojado.
Dentro y fuera de Cuba, con o sin la patria adentro, hay una epidemia de “voces”, en cualquier género literario. La Academia tampoco se salva del torrente. Tampoco se libró de la lengua luciferina de Borges: “¿Cultura universitaria? Oxímoron”.
El oxímoron ─ la “combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido” ─ cae como un silencio sonoro en el ciberespacio, aunque también sobre papel, lo mismo en Miami que en Holguín, en Pinar del Río que en Madrid o Ciudad de México.
Esta semana de noviembre he recibido invitaciones “poéticas” (sic) en cinco blogs, cuatro correos y una revista de abolengo. Juro que salvo un poema, el resto son homenajes a las agudezas de Borges. Y el legible, por cierto, no en la revista Unión.
En el blog que motiva estas líneas se reproducen dos textos ─ imposible llamarles poemas ─ de una “escritora” que como por arte de trivialidad, ornada de cierta aura comercial, ha alcanzado que su nombre suene.

No castigo ni siquiera con una línea ─ ¿verso? ─ de la susodicha. Una larga enumeración caótica, aderezada sin mucho ingenio con referencias intelectualoides, arma el depósito de palabras, gracias a Dios no muy extenso, aunque me pareció infinito.
No hay allí, traté inútilmente de encontrarla, ni una frase de valor metafórico. Pura descarga, sin electricidad. Puro jadeo afectivo, que como dijera Pound precede a veces al talento y al oficio para empantanarlo.
¿Entonces? ¿Qué está pasando? ¿Qué favorece la inundación de significados opuestos, de poesía antipoética, que nada tiene que ver con el fuerte poeta chileno Nicanor Parra?
“¡Ah! ─ me dirá un historiador de las letras ─, siempre ha habido una cola de voces débiles, de epígonos y mediocres, de cursilones y bobalicones, de gente cuya vanidad galopante hasta los hace sentir poetas”.
De acuerdo. Pero no tan larga. La cola cubana ─ homenaje al socialismo real ─ jamás se perdió en el horizonte como hoy. Nunca hubo tantos poetas éditos. ¿Por qué?
La neurosis de la soledad sonora, mundializada, da una causa, propiciada por los fascinantes adelantos electrónicos, que tanto disgustan a los poderes totalitarios. Hablamos más, oímos menos. Quisiéramos que nos entrevisten, despertar curiosidad, ser noticia de una tarde de domingo.
Los psiquiatras y sociólogos tienen aquí un enrevesado campo de investigación, aunque el sentido común da evidencias tangibles, que para los cubanos tienen el añadido de la dictadura y de la fragmentación, del insilio temeroso y el exilio lleno de incertidumbres y recuerdos que se borran.
El fenómeno, generalizado, quizás necesite como antídoto un mayor desarrollo de la logoterapia. Pondría en crisis la mayoría de los talleres literarios, seminarios de escritura creativa, blogs artísticos, agrupaciones musicales con pesadillas de textos “poéticos” o trovas cuyas letras desafían a los peores animadores de la radio criolla.
Pero hay algo más. Aparte de valoraciones oportunistas y de las agencias de lucro literario que casi siempre cobran en especie, hay una razón de engorro sentimental: nos da pena seguir el consejo de Borges, nos enrojece disuadirlos, decirles que se conviertan en buenos lectores, que aprovechen esa inclinación o vocación para aumentar su placer con la lectura de poemas vigorosos.
¿Debe favorecerse que la gente escriba? Claro que sí, y que pinte nenúfares, toque piano, recoja caracoles, actúe en el acto de fin de curso, baile tango e imite los pasos de Michel Jackson en Thriller... Lo absurdo es la confusión entre el aficionado que goza alguna disciplina artística y la escala de valores que distingue a un bailarín como Carlos Acosta de alguien que emplea su ocio para engrandecer su existencia, que al practicar se hace un mejor espectador, como ocurre en los deportes.
Pero la creación literaria se acerca más al dramaturgo que al actor, al coreógrafo que al bailarín, al compositor que al director o intérprete... Comparte con los ejecutantes la sensibilidad y el talento, pero su acto creador tiene otra urdimbre artística.
La confusión, alimentada por vanidades y soberbias pródigas en adjetivos espectaculares, ha roto los diques. Se evita distinguir, sobre todo entre los autores medianeros. El resultado es un bosque amarillento donde apenas se ve un árbol sano.
Y huele peor cuando los argumentos son exógenos: multiculturalismo, géneros discriminados, minorías sexuales, disidencias o aquiescencias políticas, topologías, afanes generacionales... Hasta he oído quien defiende a un “poeta” porque fuma marihuana o porque un tío lo violó cuando niño...
Otros, más cultos, se esconden detrás del biombo deconstructivista, del relativismo como forma de la diversidad evaluativa, de la acusación de elitismo. Como si al lado de José Martí y Julián del Casal se pudieran poner a los otros veinte poetas ─ hoy serían dos mil ─ modernistas cubanos de fines del siglo XIX.
El resultado está delante, entre reseñas laudatorias y silencios cómplices: cada día que pasa se publican más poemas, cada día que pasa se leen menos poemas. ¿Paradoja? ¡Qué va! A dos por medio no se distingue un mango de una piedra amarillenta.
En la poesía cubana actual, como en la de cualquier otro país de habla hispana, el canon duerme. Sueña que al despertarse hay más lectores que poetas.
Yo, por ahora, leo el primer verso. A veces llego al quinto. Por lo general paso la hoja, lo poncho a la papelera o cierro el blog. No hay tiempo para más.

 

 

jose prats sariol 56 250José Prats Sariol.  De este escritor cubano, conocido por su obra narrativa y ensayística, dijo su maestro José Lezama Lima: "Armado de un sentido crítico que colma en la balanza la trenza de la lechuza y el arcoíris del sunsún". En el prólogo a su primera novela (Mariel, 1997), Álvaro Mutis escribió: "Es uno de esos libros exigentes por el rigor de su construcción y por la profundidad ejemplar de las vidas que allí respiran por su propio peso y virtud convincente". Junto a sus textos de crítica literaria, relacionados con su trabajo docente universitario, ha publicado otras dos novelas: Las penas de la joven Lila (2004) y Guanabo gay (2005). Los cuentos aquí agrupados corresponden a una selección posterior a Erótica (1988) y Cuentos (2007). Lezama Lima o el azar concurrente (2010). En  septimebre 2013 apareció en Dinamarca su libro de cuentos en versión libro electrónico Por sí o por no de la editorial Aurora Boreal®. Su más reciente libro publicado es  la edición definitiva de Mariel publicada en Madrid  y este mismo año aparecerá en New York The Sorrows of Young Lila.

Poetas a dos por medio - Terrible inundación de poetas cubanos enviada a Aurora Boreal® por José Prats Sariol. Publicada en Aurora Boreal® con autorización de José Prats Sariol. Foto José Prats Sariol © José Prats Sariol. Foto Elías Canetti © tomada de internet.

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