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Ensayo

Mujer y denuncia en los dramas “Toda esta larga noche” de Jorge Díaz y “Tres Marías y una Rosa” de David Benavente

tres marias 250Tú no conocerás el miedo ni los platos de hojalata...
Alguien te hablará de los tiempos oscuros.
Jorge Díaz. “Toda esa larga noche”.

 

Al término de la Segunda Guerra Mundial, 1945, la división crucial en la que se vieron inmersas las naciones del mundo fue un momento cúspide para lo que sería el desarrollo histórico en la segunda mitad del siglo XX. La polarización de las dos fuerzas políticas y económicas como fueron el capitalismo y el comunismo llevó a los países a circunscribir sus ideologías, dinámicas sociales, políticas y económicas dentro de uno u otro de los dos países que conformaban estos frentes: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y los Estados Unidos de América. Esta situación dio inicio a la Guerra Fría e instó a los países a nivel mundial a tomar partido por alguna de estas dos fuerzas de poder.

El surgimiento de estos dos grupos de poder a nivel mundial ocasionó que en los países latinoamericanos se manifestaran choques sobre las vías que debían implantar los gobiernos, es decir alinearse a ideologías capitalistas o socialistas. Esta situación creó dos frentes de poder que luchaban por un mismo fin pero con diferentes concepciones de la realidad latinoamericana, mientras el gobierno optaba por la soberanía nacional ayudados por la potencia capitalista, Estados Unidos de América, las guerrillas luchaban por sus ideales patrióticos a través del socialismo, fundamentado en las revoluciones sociales surgidas en el siglo XX como fueron la Revolución Mexicana (1910), Rusa (1917), Cubana (1959) y Nicaragüense (1979).

En el caso del país sudamericano de Chile, desde la llegada al gobierno de Pedro Aguirre Cerda en 1938 que el liberalismo y el socialismo se hizo presente pero fue en 1970 cuando llegó a la presidencia de la República de Chile Salvador Allende mediante el partido de la Unidad Popular que el socialismo se consideró una amenaza en el continente americano. Para Allende, Chile debía tener “una transición pacífica al socialismo, manteniendo inalterable el sistema democrático. En este sentido, llevó a cabo una reforma agraria y una política de nacionalizaciones” (Meyer 64). Esta forma de gobierno llevó a una lucha social, económica y política debido a que la sociedad chilena estaba conformada por dos polos opuestos, por un lado se encontraban la clase media y alta, aquellos denominados como la burguesía chilena, mientras del otro lado se encontraban los obreros, campesinos y estudiantes que pertenecían a las clases trabajadoras y las más golpeadas por los dueños de las tierras y empresas que exigían un trabajo arduo por la menor paga. Esta lucha social y económica ocasionó que el gobierno de Allende fuera en declive, esta situación provocó que, el 11 de septiembre de 1973, una Junta Militar, liderada por Augusto Pinochet, llevará a cabo un Golpe de Estado en el cual se tomó el Palacio de La Moneda como blanco de bombardeos para hacer rendir a Allende, quien resultó muerto en esa afrenta. En ese momento, la toma del poder por medio de la violencia se justificó en la urgente implementación de un plan para reorganizar a Chile a partir del control económico, social y político, siendo así que:

[l]a contrainsurgencia justificó su accionar indicando que el luchador contra la guerrilla venía a ser una especie de héroe para la sociedad libre. También la otra justificación era un concepto deformado de la seguridad nacional. Ella, como valor supremo, estaría por encima de la ética, autorizando, en casos extremos, la violación de derechos individuales por motivos del supuesto interés general (Comisión Chilena de Derechos Humanos 19).

Entre los lugares para reprender a aquellos que se opusieron al régimen pinochetista de Seguridad Nacional se encontraban los Centros Clandestinos de Detención y Tortura (Comisión Chilena de Derechos Humanos 40-42).

Estos espacios estaban organizados primero por a Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) la cual después se convirtió en la Central Nacional de Informaciones (CNI) que tuvo la misma función de represión hacia los denominados subversivos, es decir aliados –o posibles aliados- al partido socialista. Estos dos organismos dictatoriales establecieron un clima de miedo e inseguridad social no solamente dentro del territorio chileno, sino fuera de éste mediante la Operación Cóndor el cual actuó en países como Brasil, Chile, Argentina, Uruguay y Paraguay.

En las áreas artísticas tales como la escritura, la pintura y la música, el gobierno dictatorial chileno restringió y censuró temáticas con contenido liberal o socialista, sobre todo si se veía como un medio de propaganda contra el poder de Pinochet. A pesar de los obstáculos, artistas y escritores se convirtieron en parte de la resistencia cívica contra la represión y fueron portavoces de las situaciones de angustia, la violencia, la tortura y la muerte, siendo así que ellos mismos se convirtieron en perseguidos o exiliados y al mismo tiempo en subalternos del sistema político. Dentro del rango de opresión, las mujeres fueron sujetos de abusos sobre todo por ser vistas como propagadoras de ideas socialistas con las nuevas generaciones y poseían la capacidad de exigir esclarecer los crímenes que se estaban llevando a cabo, como sucedió en Chile con las arpilleras que a través de sus bordados señalaban la violencia; además las mujeres eran vistas como posibles agentes secretos para núcleos subversivos que buscaban comunicar información entre grupos. A causa de estas situaciones, las mujeres fueron detenidas y muchas de ellas estaban embarazadas o estaban relacionadas con subversivos.

Debido a lo anteriormente mencionado, en el presente ensayo se señalará cómo la represión masculina de los militares hacia el sujeto femenino fue vinculada por los escritores hombres para exponer la situación de violencia en el marco de la dictadura encabezada por Augusto Pinochet. A continuación, se podrá observar cómo los autores toman a las mujeres y se solidarizan con ellas exponiendo la crueldad a la que fueron sometidas durante esta etapa. En el caso de las obras teatrales “Toda esta larga noche” de Jorge Díaz y “Tres Marías y una Rosa” de David Benavente se lo previamente expuesto además se observará la liberación de las mujeres en estas obras por medio de la palabra, hecho que las une con el escritor que se emancipa de la dictadura chilena por medio del lenguaje y de esta manera convertirse en un escritor de su tiempo y su espacio, en un sujeto testimonial.

 

 

Concepto de subalternidad

El término de subalternidad en práctica es tan antiguo como la historia del hombre ya que el ser humano siempre ha vivido el poder en dos maneras opuestas: siendo el que tiene el poder y control de los demás seres vivos o siendo el que recibe órdenes y tiene que seguir las leyes que otro u otros le dictan. A pesar de su antigüedad, la subalternidad cobró fuerza como estudio teórico partir de la segunda mitad del siglo XX cuando se destacó esta manera de estudio hacia las razas y formas de pensar diferentes a las consideradas como hegemónicas. Esas voces hegemónicas debían ser las imperantes y las que debían ser dadas a conocer, eran la que hacía la Historia y ponían los parámetros para la selección de lo que era importante para ser leído, escrito y escuchado, para estas voces no existían otras visiones de los acontecimientos y de la realidad, las voces acalladas eran las otras, las nulas, las que no tenían valor históricos, las incomprendidas. Esta visión maniquea de lo hegemónico y lo subalterno provocó un cambio el cual propagó la idea de dar voz a todos los que han ido constituyeron la historia de un lugar siendo así que se promovió dar espacio a lo denominado “lo Otro”, lo que estaba fuera del entendimiento del sujeto hegemónico y sobre todo ese Otro que había sido anulado de la historia de los pueblos y la humanidad. Se puede afirmar que los sujetos subalternos son fuerzas inversamente proporcionales a los poderes, sobretodo aquellos que manejan las esferas hegemónicas de raza, política, religión y sexualidad. Por otro lado, la necesidad contemporánea de inclusión de diferentes maneras de ver el mundo se fortaleció con el sentimiento de que la historia ha sido estructurada por verdades parciales que obligan a no acreditar todo, cuestionarse la veracidad y credibilidad de los acontecimientos. Ante esto, Hugo Achugar afirma:

El hecho de que el ser humano haya sido capaz del exterminio de los campos de concentración, de institucionalizar la ‘desaparición’, de la intolerancia, de la tortura, del abuso y el castigo a niños y mujeres, de la opresión de las diversas minorías tanto por regímenes fascistas como por parte de capitalistas y socialistas supone o permite suponer la necesidad de entender ese Otro alienado, marginado, silenciado o exterminado. El hecho no es nuevo en la historia pero el alcance universal y planetario del mismo y sobre todo el conocimiento y la divulgación de tales hechos, sí pertenece a esta época (Achugar 55).

De esta manera, el estudio de la subalternidad ha ido ofreciendo una manera de darle voz a los que se encontraban fuera de los lindes del poder, los desprotegidos que estaban buscando una voz propia para dar a conocer sus historias, aunque también algunos de ellos fueron retratados por personas con hegemonía quienes les ayudaban, como escritores solidarios, a hacerse escuchar, por eso algunos subalternos hicieron uso de los discursos hegemónicos para ser escuchados dentro de las esferas de poder. Es así que una de manera de preservar la voz del Otro ha sido a través del testimonio ya que, como muestra Margaret Randall, “[e]l testimonio es también esto: la posibilidad de reconstruir la verdad.” (Randall 27), además Randall agrega que este tipo de textos representan su momento histórico y de ahí su importancia como documento de la realidad presente de un lugar y también un documento que deja constancia de hechos que atañen a la humanidad por su importancia dentro de la historia mundial. Siendo así, podemos señalar que realizar un testimonio es un trabajo de vivencia, de preguntas e investigación, de contar la historia del Otro a través de sus ojos, siendo partícipes de una denuncia a favor de los sujetos subalternos y es ahí donde la imagen y escritura del denominado autor solidario se une a la causa del Otro. Ante lo mencionado, es de suma importancia que los letrados solidarios se identifiquen, hayan vivido o estén viviendo las mismas circunstancias de represión o alteridad que el subalterno para así ofrecer a los subalternos convertirse por ellos mismos en agentes de Historia, sobre todo danto a conocer la Historia que se ha sido silenciada y reprimida por los poderes supremos ya que contradice los deseos unificadores de un pensamiento homogéneo y totalizante.

Después de revisar la relación entre la escritura y la subalternidad, cabe señalar que, debido a la forma altamente comunicativa y de alcance en la población, el teatro ha sido una forma artística que tiene la posibilidad de llegar de una manera masiva a la población por lo cual ha sido un espacio donde se han expuesto aspectos de crítica social, política, económica. Es así que los dramaturgos, en tiempos de tensión social y política, se convierten muchas veces en letrados solidarios que interpretan los silencios por los cuales las personas tienen que pasar y sobrellevar dentro de los gobiernos represores y los transforman en gritos sociales mediante las palabras de sus personajes. De esta manera, el teatro y el dramaturgo logran captar y mover las conciencias de los reprimidos para luchar contra la injusticia desde las trincheras en donde cada uno está, asimismo se convierten en agentes de recuperación y denuncia para que no se pierdan las voces subalternas en el pasado o en la memoria de los muertos.

A partir de lo expuesto, a continuación se analizarán las obras teatrales antes mencionadas de Benavente y Díaz en las cuales observará al sujeto subalterno en dos aspectos: el primero será el sujeto subalterno que se encuentra fuera de poderes absolutos y represores como fueron las dictaduras militares y el segundo será la imagen de la mujer como objeto de represión por la fuerza patriarcal sobretodo en las sociedades regidas por la idiosincrasia machista además como esta situación está relacionada a la fuerza dictatorial.

 

 

Tejiendo la opresión en “Tres Marías y una Rosa” de David Benavente

El dramaturgo chileno David Benavente estreno en julio de 1979 la obra “Tres Marías y una Rosa” y dentro de esta obra teatral se toma el tema de la dictadura militar de manera vedada pero con alusiones alegóricas directas contra este régimen. Benavente señala que su particular manera de hacer teatro en esos momentos era a través de “hacer un teatro de la sobrevivencia y para la sobrevivencia” (Benavente 16), siendo así que en sus piezas inscribe la sobrevivencia como elemento para revitalizar a los sujetos que se quedaron en Chile.

Dentro de sus dinámicas teatrales, este escritor tomó la situación actual de su país para dar cabida a la esperanza y pensar que en algún momento terminarían las torturas, las muertes y los abusos de poder, sobre todo tuvo la capacidad de orientarse a la importancia de seguir con vida para seguir con el activismo contra la dictadura, al respecto Benavente dijo:

Sobrevivir en Chile de aquellos años fue una lucha cotidiana conectada a todas las sobrevivencias del universo; un mayúsculo desafío a la ley de gravedad indispensable para recuperar la conciencia después de cada ‘knot out’. [...] Lo que predominó en ese teatro [de la sobrevivencia] fue la conmovedora dignidad y vitalidad de las emociones, gestos, acciones, imaginería, humor e ironía de los personajes para inventar los juegos necesarios de supervivencia (Benavente 22).

Por lo que respecta al drama “Tres Marías y una Rosa”, este pertenece a la categoría de teatro de la sobrevivencia muestra debido a que muestra el arte poética de Benavente. La historia retratada es la vida de cuatro arpilleras que pertenecen a un taller en el cual diariamente se reúnen para realizar sus tejidos, poder venderlos y mantener a su familia, tanto a sus hijos como a sus esposos. Los personajes de esta pieza teatral son: María Ester, María Luisa, Maruja y Rosa, además de la voz en off del Negro, esposo de Maruja. Además existen los personajes de fondo que son los esposos e hijos de cada una de las arpilleras quienes son parte importante de la historia a pesar de que nunca aparecen pero son los que influyen a las acciones de cada uno de los personajes centrales. La historia inicia con Maruja y María Ester arreglando la casa de Maruja ya que deben comenzar su labor diaria de tejidos. María Ester es una mujer abusada físicamente por su esposo y llega normalmente a su trabajo golpeada. Maruja es la encargada de ir a vender las arpilleras que se realizan en el taller porque conoce el mercado que gusta de comprar este tipo de artesanías, sobre todo los extranjeros. Después aparece en escena Rosa, una nueva arpillera que quiere unirse al taller porque su esposo tiene problemas en la fábrica en donde trabaja y hace muñecos de plástico con las imágenes de las caricaturas de Walt Disney. También entra en escena María Luisa que se encuentra obsesionada con aspectos religiosos sobre todo el Juicio Final que vio representado en la película Michael Angelo donde actúa Charlton Heston. Estas cuatro arpilleras pasan penurias al no poder vender sus tejidos, así que María Luisa y María Ester deciden abandonar el taller de Maruja e irse con Carmen, una arpillera que vende su material en una boutique de Providencia. De esta manera, Maruja y Rosa se quedan solas tratando de que el taller no se vaya a la ruina cuando de pronto reciben el pedido del sacerdote del barrio para realizar una arpillera de dimensiones extraordinarias que será colocada en el templo de la comunidad, así que ambas mujeres retoman el tema del Juicio Final que María Luisa estaba realizando. Al pasar unos días, María Ester y María Luisa deciden regresar al taller de Maruja porque Carmen no había logrado vender sus arpilleras en la boutique. Maruja las perdona por haberse ido y ahora las cuatro siguen realizando la arpillera del Juicio Final que les dará dinero y además todas las personas de su comunidad observarán su trabajo cada vez que vayan al templo.

Para iniciar el análisis de “Tres Marías y una Rosa” es relevante saber qué es y los motivos que lleva la creación de una arpillera ya que es el trabajo que realizan las cuatro protagonistas de esta obra. La artesanía denominada arpillera ha sido hecha en su mayoría por las mujeres, sobre todo en las regiones andinas de Sudamérica entre las que destacan Perú y Chile. Ésta es un tipo de tejido y sobreposición de telas “sobre las cuales se realizan aplicaciones de figuras previamente elaboradas, en las que se representa temas tanto testimoniales como costumbristas. Las representaciones de personajes, animales y plantas cosidas a la tela matriz, le dan un llamativo efecto tridimensional al conjunto” (Rojas 1). Las funciones social y política del tejido de la arpillera surgió en Chile cuando inició la dictadura militar de Pinochet ya que, a partir de este trabajo, las mujeres pudieron expresar lo que estaba sucediendo, siendo así que se observa que los temas iban desde las desapariciones, el Golpe Militar, las muertes y las torturas, logrando que las arpilleras se fueran conformando como una manera de protesta y enjuiciamiento contra los atropellos que sucedieron en ese periodo de un gobierno represor. Además de ser un medio de expresión, las arpilleras lograron empoderar a las mujeres ya que por medio de este trabajo lograron mantener a sus familias que, por la misma situación política, estaban atravesando por momentos difíciles económicamente. Por otro lado, las arpilleras fueron para sus creadoras una forma de obtener trascendencia por medio de esta forma de expresión porque se convirtieron en un ícono de rebelión y arte, sobre todo en el extranjero. En esta obra de Benavente se aprecia como la arpillería une a las mujeres en sus propias comunidades, les da un espacio de intimidad con otras mujeres, también se convierte en una manera de liberarse de presiones dentro de sus hogares. Es así que los talleres se convirtieron en su particular y único espacio donde se sienten personas útiles para sí misma, su familia y la sociedad, además de un lugar en el cual puede hablar de todos sus problemas, de sus intimidades como mujeres y ser entendida por las otras compañeras de labores. Las conversaciones logran llegar al extremo de la picardía tal como se puede ver a continuación:

MARIA ESTER: ¿Dónde le conoció el ojo a la papa usted, hija?
ROSITA: ¡Ya, oh! ¡Capaz que se oiga de afuera!
MARIA ESTER: ¡Conteste!
MARIA LUISA: Confiésese no más, Rosita. Si eso no es pecado ni venial.
MARUJA: Además que aquí estamos entre puras mujeres (Benavente 158).

Definitivamente este tipo de diálogos ayuda a bajar la intensidad de la cotidianeidad que viven estas mujeres diariamente.

Por otro lado, un elemento a resaltar dentro de “Tres Marías y una Rosa” es la mujer como subalternidad dentro de su medio ambiente familiar ya que cada uno de los personajes femeninos tiene problemas personales debido a que son mujeres golpeadas, abandonadas, con exceso de trabajo o engañadas por sus parejas. Siendo así que se observa que su relación con los hombres es conflictiva, provocando que la imagen de la mujer sea de subalternidad hacia la figura patriarcal y que, a pesar de ser ella la que provee de dinero al hogar y realiza las labores domésticas, es tratada con golpes, con amenazas y con miedo hacia los hombres con los que conviven. Tres ejemplos de esta situación son María Luisa, María Ester y Maruja -las tres Marías- ya que son sometidas por sus esposos que no trabajan, las abandonaron y las maltratan física o sicológicamente. La única que escapa de esta realidad es Rosita porque ella no sufre por culpa de su marido y es por esto que descalifica que sus compañeras sean objeto de maltratos, así lo señalan en sus conversaciones en la arpillería:

MARUJA: ¿Usted ha hablado de esto con su marido?
ROSITA: No le he hablado nada
MARUJA: Tendría que hablarle, primero. Porque después se molestan donde una trabaja...
ROSITA: ¡Qué tiene que venir a decir! Si no trae plata, no tiene na’ que decir, puh...
MARUJA: Se molestan igual, donde es una la que pone la plata pa’ la casa, Rosita (Benavente 127).

Por otra parte, un detalle interesante de esta pieza teatral de Benavente es la nula mención de la dictadura, pareciera que lo vedado de este tema dentro de la sociedad influyó en el arte para hacer una denuncia pacífica y sin palabras, aunque en esos silencio y las alegorías estaban los ataques. Esta técnica en la obra fue usada al tomar a las mujeres golpeadas y maltratadas que no reclaman sus derechos ante verse atacadas ya que se sienten sometidas debido a su estado de sujetos subalternos. Es así que la relación entre las mujeres de “Tres Marías y una Rosa” y los reprimidos en la dictadura está unida por la represión que se refleja en la obra por medio del estado patriarcal o dictatorial que tenía todos los medios y derechos para agredir e intimidar a las personas que ellos quisieran. Como ejemplo puede observarse la relación entre Maruja y su esposo, el Negro:

MARUJA: ¡Schtt! No grite tanto, María Luisa
MARIA LUISA: (Entrando) Estos perros me creerán chorizo, que andan a la siga de una...
MARUJA: Están rabiososo, oiga.
MARIA LUISA: ¡Estoy cabriá de ver perros! ¡Perros mugrientos! ¡Salgan de aquí! ¡Se fueron, las mugres!
NEGRO: (En off, desde el interior de la casa) ¡¿Hasta cuándo van a gritar, viejas de mierda?! (Benavente 121).

En esta cita además de observarse la agresión verbal del Negro hacia las mujeres se puede señalar como se deja ver una alegoría silenciosa de la situación dictatorial en Chile en donde las mujeres son la sociedad chilena que tiene que mantenerse callada para seguir viva y no sufrir de violencia o la muerte, los perros rabiosos y mugrientos son el ejército y el servicio secreto de la DINA que están encima de la sociedad para torturarla, desaparecerla o matarla en cualquier momento mientras que el Negro es el paralelismo patriarcal y machista del dictador Augusto Pinochet que ordena al pueblo chileno callarse.

Por último, se puede observar que a pesar de los silencios que existen en la obra, como lo he mencionado anteriormente, el final festivo demuestra la activación de la mujer dentro de la lucha por su libertad al igual que por su país ya que, mediante los juicios políticos, esperan que se sofoque el terror y la violencia que ha oprimido a todo Chile. Es así que la arpillera con el tema religioso del Juicio Final es una alegoría al castigo o perdón que debe existir en Chile y así lo cantan las “Tres Marías y una Rosa”:

TODAS: “Juicio Final, ¡ay, sí!
de las mujeres...
Será con empanás
pal’ que las quiere.
¡Huifa Ayayay!
Con empanadas sí,
Pa’ regodearse.
Porque el Juicio Chileno
tiene que darse.
¡Huifa ayayay!
Tiene que darse.
¡Huifa ayayay!
Tiene que darse, ¡ay sí!
Lo digo yo.
Esos son los caminos
que tiene Dios.
¡Huifa ayayay! (Benavente 179).

A partir de lo anteriormente mencionado, se puede observar que David Benavente mediante “Tres Marías y una Rosa” capta la situación de Chile en el régimen de Pinochet de una manera clara y detallada, a la vez le da una vuelta a los reclamos de la sociedad mediante las alegorías y los silencios que al ser analizados se asimilan como denuncias que estuvieran siendo gritadas con todas las palabras para lograr delatar los abusos de poder que existían a causa de la dictadura. La denuncia que realiza Benavente la hace supuestamente disimulada y para obtener esto utilizo personajes femeninos debido a que estas figuras representan parte de los sujetos subalternos que mayormente han sido atacados por la sociedad machista y diseñada para y por hombres. Además la selección del trabajo realizado por sus personajes, la arpillería, le da un valor de denuncia ya que sabemos que este tipo de artesanía fue parte de los testimonios físicos de las mujeres viviendo dentro de la dictadura de Pinochet.

 

 

El sueño de “Toda esta larga noche” de Jorge Díaz

El escritor chileno Jorge Díaz estuvo exiliado desde 1965 en España hasta 1994 que regresó a Chile en donde murió el 13 de marzo de 2007. Su situación de exiliado desde antes de la dictadura militar no lo privó de mantenerse en contacto con la situación en su país de origen en donde se estaba sufriendo a causa de la falta de tolerancia y sin libertad de opinión. Díaz, al observar la realidad de Chile desde el extranjero, denunció la violencia que estaban viviendo de sus compatriotas mediante sus piezas teatrales entre los que destaca “Toda esta larga noche”. Esta obra corresponde a un conjunto de textos dramáticos que fueron catalogados como “Los tiempos oscuros” debido a la temática sobre la represión dictatorial en Chile, específicamente en las décadas de los 70 y 80.

Desde el instante de comenzar a leer “Toda esta larga noche” se observa, mediante tres epígrafes que se encuentran al inicio de la obra, el tipo de drama que Díaz escribió ya que cada uno alude a la situación por la cual están pasando los personajes que están como prisioneros políticos en sus celdas. El primer epígrafe es del cantautor español Luis Aute y es parte de la canción que se llama “Al alba”, el segundo es del cantante catalán Lluis Llach y finaliza con un párrafo de “Alturas del Machu Picchu” del poemario Canto General escrito por el poeta chileno Pablo Neruda.

Por lo que respecta a la trama, “Toda esta larga noche” muestra la situación de cuatro mujeres -Rosario, Jimena, Olga y Aurora- quienes comparten la celda de una prisión en donde hay disidentes políticos los cuales reciben torturas y castigos por sus relaciones con otras personas que se encontraban en contra de la dictadura militar chilena instaurada el 11 de septiembre de 1973. Cabe subrayar que cada una protagonistas de esta obra tuvo una vida diferente antes de entrar a prisión, siendo así que se puede constatar que la dictadura no hacía distinción entre los sujetos que eran llevados para ser torturados, desaparecidos o asesinados. Ante esta situación, los personajes femeninos de esta obra representan espectros diferentes de la sociedad chilena ya que Rosario encarna a una profesora de escasos recursos, activista política al igual que su compañero que también está en esa misma prisión y con quien mantiene contacto por medio de la camisa que él día a día deja en el baño para que ella sepa que sigue con vida. Por lo que respecta al personaje de Olga, ella es una enfermera que ya había sido torturada y juega el papel de delatora con la policía pero realmente encubre información de los activistas que se encuentran dentro y fuera de la prisión, es una mensajera; tanto Olga como Rosario pertenecen a una clase social baja y media y habían sido partidarias de terminar con la dictadura. Por otro lado, dentro de la celda se encuentran también dos representantes de la clase media alta: Jimena y Aurora, la primera es una mujer que no es militante en la izquierda pero al estar en prisión se da cuenta que su esposo era parte de esta ideología política y es por esta razón que ella es vinculada con los subversivos. Este personaje tiene la situación más extrema dentro de la celda ya que se encuentra embarazada y no sabe que sucederá con su bebé. Por lo que respecta a Aurora, ella llega a la celda después de ser torturada y sus compañeras de celda se dan cuenta que es una actriz famosa llamada Aurora del Solar, ella se escapa gracias a la ayuda de Olga ya que descubren que, Aurora mediante sus contactos y su fama, es gran colaboradora contra el régimen dictatorial, es la encargada de obtener y guardar el dinero que los exiliados políticos mandan para mantener la causa y derrocar a Pinochet.

En cuanto al elemento del espacio, esta obra se encuentra ubicada en una pequeña celda y, es por medio de la estrechez del lugar, que se transmite la sensación de opresión. Con respecto a los diálogos entre los personajes, estos están siempre aprisionados situación de vulnerabilidad por esta razón son agitados, rápidos y en secreto. Particularmente, un detalle relevante en los parlamentos de esta obra es que cada una de las protagonistas tiene su espacio dentro de los diálogos de la obra para detallar la situación por la que se encuentra en prisión, su relación con la causa izquierdista y cómo es su sentimiento sobre la realidad en la que se encuentra el país. Estos diálogos algunas veces llevan a discusiones entre ellas, sobre todo cuando descubren que Olga ha mantenido relación con los policías de la dictadura aunque también se sorprenden de saber que sigue ayudando a su compañero y a los disidentes dentro y fuera de prisión. Por otro lado, Rosario y Jimena se convierten en cercanas sobre todo porque existe entre ellas empatía debido a las relaciones personales que han tenido ya que ambas son las que parece que tienen familias, sobre todo Jimena que se encuentra en espera de su hija y quiere que la bebé sea libre.

Por otra parte, existen en “Toda esta larga noche” elementos importantes para que esta obra teatral sea realista por esta razón, el autor hace mención de cómo se realizaban algunas de las torturas ya sea por choques eléctricos o golpes dirigidos a partes sensibles además se detalla cómo los policías acallaban los gritos de los torturados poniendo a volumen alto marchas militares. Además, dentro de la trama es interesante la mención que se hace sobre un grupo de la Comisión de Derechos Humanos que irá a la prisión para inspeccionar el estado de los presos y es por esta razón que la policía está tratando de mejorar la apariencia de los prisioneros. Un momento de clímax en la descripción de la violencia dentro de esta pieza teatral es cuando Jimena es llevada por los policías fuera de la celda junto con Olga y solamente regresa esta última con la niña de Jimena señalando que:

OLGA.- Jimena está mal. Se muere. La patearon ...nos golpearon con las culatas. (La voz se le quiebra.) La niña ...la niña es una maravilla. No sé cómo pudo nacer. Jimena no ha parado de sangrar (OLGA se quebranta y llora silenciosamente) (Díaz 251).

Cabe destacar que el tema de las torturas y las muertes de mujeres embarazadas sigue siendo hoy en día un tema de discusión debido a que algunos de hijos de los que eran declarados subversivos fueron dados en adopción o apropiados por militares siendo así que su identidad ha sido ocultada y algunos de ellos, al darse cuenta, se han puesto en contacto con asociaciones civiles para encontrar a sus familias.

Es necesario destacar que “Toda esta larga noche”, como documento testimonial y de denuncia política contra el régimen de Pinochet, hace a la mujer su estandarte de fuerza y elemento activo de la resistencia contra la dictadura, siendo así que las cuatro mujeres realizan actos valiosos para seguir la lucha contra la represión en la cual estaba viviendo la sociedad chilena. Esta situación se observa cuando Jimena y Aurora dialogan sobre el estado en el que se encuentran ellas y el país:

AURORA.- (Dulcemente.) Eso es lo que has hecho toda la vida, Jimena, taparte los oídos, negarte a ver las cosas. Ninguna de nosotras estábamos preparadas para esto, pero no podemos esconder la cabeza (Díaz 239).

Otra temática a resaltar es la relación que existe entre las cuatro protagonistas de “Toda esta larga noche” y los hombres que tienen contacto con ellas en la prisión ya que éstos, al ser policías, son parte directa de la represión, siendo así que cada vez que los hombres aparecen en la celda estas mujeres se encuentran seguras que es para recibir algún castigo. Un ejemplo de estas situaciones de miedo y tortura sucede cuando un policía llega por Jimena:

JIMENA.- (En un grito.) ¡No...! ¡Una manta no...! ¡Eso significa el tormento! ¡Me van a interrogar!
UNA VOZ.- (Gritando.) ¡Sal p’afuera, mierda!
(JIMENA se aferra aún más a la litera.)
JIMENA.- (Gritando desesperada.) ¡¡NO!! ¡¡No quiero salir!!
UNA VOZ.- (Amenazante.) ¡Si no sales ahora mismo te sacaremos a patadas! (Díaz 243).

Por último, cabe destacar que Díaz realizó esta pieza teatral después de revisar los acontecimientos y la situación de las mujeres dentro del movimiento contra la dictadura en Chile. Sobre todo este autor chileno inspiró “Toda esta larga noche” en las charlas que realizó con las actrices Inés Moreno, Gloria Laso, Eliana Vidal y Gabriela Hernández, quienes sufrieron de estas vejaciones y han formado parte de los testimonios vivenciales de lo ocurrido en el periodo dictatorial de Augusto Pinochet.

En definitiva, este texto es una denuncia abierta y directa a lo que estaba aconteciendo en Chile durante la dictadura, ya que fue escrita tres años después del golpe militar contra Salvador Allende; esta premura de delatar los hechos violentos demuestra el compromiso de Díaz hacia la causa del derrocamiento de Pinochet. Es así que, en “Toda esta larga noche” no se observa ninguna información vedada, se muestran los testimonios de tal manera que las personas que estaban fuera de Chile pudieran apreciar lo acontecía. Por otro lado, la utilización de mujeres como sujetos subalternos de la dictadura es importante ya que al tomar personajes femeninos la visión de la violencia se incrementa sobre todo porque pone en relieve que los torturadores no tenían ninguna sensibilidad y estaban en contra de toda la sociedad que tuviera afinidad hacia la izquierda socialista.

 

 

A manera de conclusión

Como se puede apreciar las obras teatrales “Toda esta larga noche” y “Tres Marías y una Rosa” contienen varios elementos en común como son la representación de cuatro mujeres que debido a las situaciones en la que viven son sujetos vulnerables a represión social y política, sobre todo porque su representación está unida a un suceso político que fue la dictadura militar en Chile iniciada en 1973. Ambas obras a través de los escritores solidarios, David Benavente y Jorge Díaz, son testimonios, memorias y, como señala Hugo Achugar, son “[l]a preservación de la voz del Otro [ya que] es la preservación de la historia del Otro” (Achugar 66). Tanto para Benavente como para Díaz, la denuncia debía de ser dicha de alguna manera ya fuera mediante silencios o gritos, pero lo importante era dar voz a los que no podían hablar, como lo vemos en uno de los paratextos de “Toda esa larga noche”: “[e]n los tiempos oscuros los representantes de la cultura no tienen más que dos opciones, o el silencio cómplice o la denuncia y la toma de partido con las armas de que disponen: la pluma y la escritura” (Díaz 212).

Mediante lo analizado anteriormente se puede concluir que la mujer como sujeto subalterno fue tomado por Jorge Díaz y David Benavente para marcar más los aspectos de subordinación y opresión que existía en Chile en la época de la dictadura de Pinochet. Es así que estos autores, mediante el paralelismo entre el poder dictatorial y patriarcado, se establecen como escritores solidarios que, a pesar de pertenecer al género sexual conocido mayormente como opresor y hegemónico, no lo son debido a las ideologías que profesan. Es así que ellos mismos, al ser defensores de causas que van en contra del poder dominante en el gobierno se convierten en subalternos. Definitivamente, tanto la obra de Díaz como la de Benavente señalan al patriarcado como un poder a la par de la represión dictatorial ya que la mujer u oprimido luchan contra los ataques, convirtiéndose ambos en sujetos que no poseen poder y son vulnerables a que se les ofenda, se les agreda, no se les deje hablar y se les mate sin ninguna castigo. En “Tres Marías y una Rosa” se aprecia que la alegoría de liberarse del estado patriarcal es liberarse del poder dictatorial mientras que en “Toda esta larga noche” el nacimiento de la hija de Jimena representa el futuro prometedor fuera de la cárcel, sobre todo fuera de las torturas y opresión que las mujeres tienen por ser subversivas, comunistas, agentes de acción, madres, esposas o hijas contra la dictadura.

Por último, se puede mostrar que la figura de la mujer en las obras teatrales señaladas es de fortaleza contra la represión ya que, por estar acostumbrada a una opresión permanente, ha sabido la manera de contrarrestar su situación de subalterna y ha sido capaz, en los movimientos sociales, de alzar la voz contra la injusticia. Es así que mediante los testimonios ficcionalizados o reales se observa cómo la mujer ha contribuido de manera activa en la realización de movimientos sociales y políticos para la búsqueda de justicia y algunos ejemplos en América Latina de esto son las madres de la plaza de Mayo en Argentina y las arpilleras en Chile. Estas mujeres desde sus trincheras siguen siendo la resistencia para obtener justicia, esa que va llegando cada vez que se destapa una tumba clandestina en donde un hijo o hija, un esposo, un hermano o hermana, un amigo o amiga fueron sepultados. Las voces de estas mujeres no se han podido sepultar y se mantienen en pie de lucha junto a otros sujetos subalternos que siguen esforzándose por ser escuchados y porque el poder no los enmudezca nuevamente.

 

 

Bibliografía

  1. Achugar, Hugo. “Historias paralelas/historias ejemplares: La historia y la voz del otro” en La Voz del Otro: Testimonio, Subalternidad y Verdad Narrativa. Eds. John Beverley y Hugo Achugar. Lima-Pittsburgh: Latinoamericana, 1992.
  2. Benavente, David. “Tres Marías y una Rosa” en Teatro chileno. Santiago: Chile América-CESOC, 2005.
  3. Díaz, Jorge. “Esta larga noche” en Antología subjetiva. Santiago: Red Internacional del Libro, 1996.
  4. Prakash, Gyan. “La imposibilidad de la historia subalterna” en Convergencia de Tiempos. Estudios subalternos/contextos latinoamericanos estado, cultura, subalternidad. Ed. Ileana Rodríguez. Amsterdam-Atlanta: Rodopi, 2001. Traducido por Pablo de la Peña.
  5. Randall, Margaret. “¿Qué es y cómo se hace un testimonio?” en La Voz del Otro: Testimonio, Subalternidad y Verdad Narrativa. Eds. John Beverley y Hugo Achugar. Lima-Pittsburgh: Latinoamericana, 1992.
  6. Rojas, Julio. http://www.mallofperu.com/x_Arp-esp.php Nov 2009.


marcela zarate 350Marcela Patricia Zárate Fernández

México. Tiene una licenciatura de Letras Hispánicas por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y una maestría en Literatura Hispánica por The University of Arizona. En el 2013 obtuvo el grado de doctora con especialización en Literatura Latinoamericana por parte de The University of New Mexico. En el área de la docencia ha impartido clases en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, The University of Arizona y The University of New Mexico. En el campo de la investigación, ha publicado artículos, entrevistas y piezas de creación literaria en revistas de Estados Unidos, México y Europa. Su investigación de doctorado sobre el exilio en América Latina, Mientras no llegue el olvido. Escrituras sobre el exilio de Luis Enrique Délano, Tununa Mercado y Saúl Ibargoyen, fue publicada en el 2016 por Ediciones Eón y la Universidad Autónoma de Zacatecas. Durante el 2015 hizo una estancia posdoctoral en la Universidad Autónoma de Aguascalientes en donde realizó una investigación, revisión y análisis de textos poscoloniales y feministas de autoras beliceñas. Actualmente combina su trabajo de investigadora independiente con la escritura ficcional además de colaborar en la organización de eventos culturales y académicos. En el 2017 publicó su nouvelle Conejas en versión digital con la Editorial Aurora Boreal® en Copenhague.

 

Material enviado a Aurora Boreal® por la Dra Marcela Patricia Zárate Fernández. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de la Dra Marcela Patricia Zárate Fernández. Fotografía Patricia Zárate Fernández© Ana Victoria Ramírez.. Fotografía de la obra "Tres Marias y una Rosa.Imagen: Momento de la obra. En escena de izquierda a derecha: Miriam Palacios, Soledad Alonso y Luz Jiménez. Formato original del documento: Fotografía B/N. Autor imagen original: Ramón López. Año del documento: 1979. Fuente: Revista Ercilla.

 
 

 

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