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Ensayo

Notas de un Diario pre-póstumo: Memoria involuntaria

ramon tamames 0015 de septiembre, 2014. Leyendo El adolescente, de Dostoevsky, donde acude a la sala de juego de Zershikov, y entre la jeunesse doré, que la frecuenta, se siente completamente fuera de lugar, me viene de sopetón, el recuerdo-escena de que así me sentía yo una tarde-noche del invierno de 1955, en Londres, prófugo del franquismo, en una fiesta de parecida jeunesse, a la que me llevó una chica. Nada mas llegar, desapareció, y en el bullicio me sentí solo hasta casi la madrugada, calado hasta los huesos en mi condición de foreigner. De oca en oca..., este recuerdo me trajo otro todavía mas alienante, en una boite londinense, a la que me llevó Ramón Tamames, y a la que frecuentaban privilegiados jóvenes de la London School of Economics, de países, como la entonces Persia, y de Suramérica. En el W.C, me di, de repente, con Chistu, el hijo de Julia Agulló, y con quien, de niños, cruzamos los Pirineos en huida a Francia, en 1937, él cogido de la mano de su madre y mi hermano y yo de la nuestra. De adolescentes le vi muy pocas veces, ya que, a pesar de la amistad de las madres, y con su padre alto funcionario de Aduanas, rehabilitado, pertenecíamos a "castas" sociales distintas. La efusiva sonrisa del encuentro sorpresivo se me congeló, cuando él me soltó, "¿Y tú que haces aquí", y tras mirarse en el espejo me dejó plantado.
Ahora, mi memoria voluntaria, 59 años después, quiere borrar tales recuerdos con esta frase de Emmanuel Levinas: "La esencia del lenguaje es amistad y hospitalidad". Y vuelvo al Adolescente, fundido con A la busca del tiempo perdido.

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Notas de un Diario pre-póstumo: Tomando café

tasa cafe 00117 de julio, 2014. En el Peets de la calle State, con mi colega el reconocido sociólogo Thomas Scheff, ya jubilado, platicando de su ensayo, "A God Within: Religion for the Atheists", que encabeza con aquellos versos de A. Machado, debidos a mi. Re-traduzco: "... Anoche cuando dormía / soñé, ¡bendita ilusión!, que era Dios lo que tenía / dentro de mi corazón" Ese Dios al que me he descuidado de buscar, éstos meses en que me creía bien, ya a salvo "gracias a Dios"; me decía, de vez en cuando.
De pronto, una airosa mujer, de la edad de mis hijas, nos interrumpió, preguntándome:"¿Es usted griego? "No, español, por qué?" "Le oí hablar y por la voz me hizo recordar a mi padre muerto" "Sí –le dije- el sonido del griego y del español es muy semejante. Los griegos son los extranjeros que mejor pronuncian el español", añadí pensando en mi querido amigo, Demetrio Basdekis, que ya nos dejó, tan buen estudioso del gran de Unamuno, a quien tenía tan interiorizado. Al preguntarle, me dijo que su padre había muerto hace un año. Al salir, pensé que, quizás en un año o dos, una de mis hijas al ver sentado en un Café a un griego de mi edad, le podrían preguntar: "¿Es usted español?". Doy a la música, y salta "Put the Needle Down", de las Secret Sisters. Y siento unas grandes ganas de vivir.

 

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Más allá del síndrome del avestruz: 'La novela del sicario en Colombia', de Óscar Osorio

alejandro lopez 095La Virgen de los sicarios y la novela del sicario en Colombia
Óscar Osorio
Secretaría de Cultura / Gobernación del Valle del Cauca / Premio Jorge Isaacs
2013

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Hagamos de cuenta que no pasa nada. A muchos colombianos les seduce este juego. Juguemos, entonces: "Erase una vez Colombia sin pobreza, sin políticos corruptos, sin barrios marginales, sin guerrilleros ni paramilitares ni ejército; erase, de hecho, una Colombia sin guerra. Y éste era un país sin niños des-escolarizados ni hambrientos, sin desplazados, sin gentes muriéndose en los pasillos de los hospitales suplicando ser atendidos, sin E-Pe-eSes negando medicamentos esenciales ni condenando a muerte a sus propios afiliados con tal de incrementar las ganancias, sin millares de personas viviendo en la indigencia, sin desempleados ni trabajadores mal-pagos ni subcontratados por agencias de empleo expertas en burlarles sus derechos —en este país, desde luego, el Estado no autorizaría agencias de semejante laya—. Erase una vez Colombia sin atracadores propinando tiros de gracia a quienes se nieguen a entregar sus pertenencias, ni canallas que se creen muy machos porque ultrajan a las mujeres que dicen amar, y las insultan y golpean y asesinan o mutilan con ácido. Y éste era, cómo no, un país donde la palabra extorsión ni siquiera aparecía en el diccionario, un país sin narcotráfico —o sea, sin aquella fauna tenebrosa repleta de 'traquetos', 'patrones', lava-perros y sicarios—." Pues bien, a quienes gustan tanto de este juego, voy a hacerles una confesión: a mí también me encantaría vivir en ese país. Sin embargo, lo sabemos muy bien, esta colombiana cotidianidad que nos ha tocado en suerte arroja sobre nuestras vidas infinidad de pruebas que refutan la existencia real de aquella nación. Hasta ahora una Colombia sin todas estas lacras sólo prevalece oníricamente en nuestros mejores deseos: es el país de nuestros sueños. Pero la nobleza de esta aspiración no debería llevarnos a la insensatez de instalarnos allí de modo ingenuo; es decir, volviendo la espalda a la realidad que necesitamos estudiar, diagnosticar, intervenir y transformar. Pretender que la negación de los horrores circundantes nos librará de ellos equivale a enfermarnos de un mal psicológico y cultural, de una dolencia que la sabiduría popular ha denominado siempre el síndrome del avestruz.

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Julio Cortázar juega Rayuela

"cortazar 002¿Encontraría a la Maga?
Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas..."
Julio Cortázar, Rayuela

 

Al cumplirse 50 años de la publicación de Rayuela, nos encontramos de nuevo con la narrativa de Julio Cortázar, el gran escritor argentino al que nunca hemos dejado de leer. Las ediciones conmemorativas, la publicación de sus cartas y de las clases que brindó en University of California, Berkeley, amplían lo que tal vez, no estaba publicado, pero ya sabíamos los lectores ávidos de su obra.
Al decir del crítico y poeta Saúl Yurkievich: "...La obra de Julio Cortázar es invasora colonia de pólipos, enjambre incontenible, transmigración de anguilas, pero también es poliedro de cristal tallado, sextante, sistema planetario. Es a la vez take y estro armónico, free jazz y clave bien templado. Cortázar es a la vez nigromante y pendolero, esfera y maremagno, trompo y tromba. Cortázar encarna todas las metamorfosis de ese genio proteiforme que llamamos literatura. Cortázar, es en cierto modo, toda la literatura...". (1)

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Esa “puta perra paridora” de Fernando Vallejo

osscar osorio 240La Virgen de los sicarios es la novela más exitosa de Fernando Vallejo. En el vigésimo aniversario de su publicación, cuando abundan las traducciones, los ensayos, las investigaciones y las tesis doctorales sobre la obra de este autor y muy especialmente sobre esta novela, me propongo ofrecer unas claves de lectura nuevas, a través de las cuales mostraré cómo esta novela está modelizada por un pensamiento criminal, esto es, que todos los funcionamientos textuales se orientan por dicho pensamiento.
Los acontecimientos ocurridos en torno a la relación de Fernando y Alexis, en la primera parte, y de Fernando Wílmar, en la segunda, constituyen el eje diegético de la novela. Pero la segunda historia es una repetición de la primera. Esta historia duplicada de las dos relaciones se construye en dos bloques de tres secuencias: viaje a Sabaneta con Alexis y rememoración de la infancia feliz (7-19), periplo con Alexis (19-80), viaje a las comunas y constatación de la miseria y la infelicidad (80-90); visita a Sabaneta con Wílmar y rememoración de la infancia feliz (90-98), periplo con Wílmar (98- 116), visita al anfiteatro y constatación de la inutilidad de la vida (116-121).

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Los amigos invisibles - próxima publicación

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