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Domingos de poesía - Juan Calzadilla

juan calzadilla 250Juan Calzadilla, Venezuela, 1930. Poeta, crítico de arte y pintor venezolano. Es uno de los fundadores del mítico movimiento artístico El Techo de la Ballena. En 2016 recibió el Premio León de Greiff al Mérito Literario. La reflexión y la ironía caracterizan sus poemas, en los que combina elementos reales e imaginativos. Los temas que aborda en sus textos tienen que ver principalmente con la urbe y sus habitantes, y la relación errática, robotizada y desconcertante del individuo con el mundo que habita. Su poesía vanguardista y descomedida traspasa los límites convencionales de la creación poética.

 

 

 

CANTAR A LOS PÁJAROS

Observa con qué facilidad escribes
sobre pájaros. Pero ¿Cuántos has rodeado
amorosamente con el calor de tus manos?
¿Cuántos han latido realmente
bajo la presión de tus dedos?
¿Acaso los has descrito
sin olvidar detalle como quien
conoce bien su cuerpo amado?

¿Los has liberado acaso
del peso de tus palabras?

 

DIÁLOGO DE UNA SOLA PUNTA

—Aquí está la cuerda. Hale usted por esta punta
mientras yo sujeto la otra.

—Pero ¿cómo? Si esto no es una cuerda.
Es una serpiente.

—Entonces agarre usted la cabeza
que yo asiré la cola. ¡No vamos a pelearnos
por un problema semántico!

 

EL HABLA DE LOS PERROS

Habla condensada la del perro.
Apenas gruñe y ya da por enteradas
todas sus intenciones.
No necesita de muchas palabras,
como el poema.
Su gesto inamistoso
resume todo lo que sus ladridos
podrían decirnos si procediera
rápidamente a mordernos.

Después de todo
el mordisco es la verificación objetiva
de su modo metafórico
de hablar entre dientes.

 

RIMBAUD

Rimbaud se jactaba de haber sentado
en sus rodillas a la belleza, y la época
no vaciló en considerar
tan osada confesión
como una hazaña de incalculables
proyecciones literarias.

Pero en estos momentos escépticos
en que el gusto ha proclamado como verdad
irrefutable de la estética
el que puedan coexistir
bellezas feas y aborrecibles
junto a beldades por siglos y siglos
tenidas como tales,
yo me conformaría, por decir lo menos,
con sentármela a mi lado
y quedar con las manos y las rodillas libres
para, si me viera acosado,
intentar cuanto antes la fuga.

—No fue sentándola
en mis rodillas donde la encontré amarga.
Fue mirando hacia arriba
para comprobar que
nunca estuve a tiro de fusil de la Belleza.
La rocé de lejos, disparándole con mi arco
como quien apunta hacia una estrella,
sin dar nunca en el blanco
de manera clara y categórica.
Anduve cerca de ella, eso sí, lo juro,
y vi su rostro
y tuve miedo.

 

LA BOLSA O LA VIDA

Eso es lo que no se cansan de pedirnos
como si la alternativa fuera ineludible
y el trance de decidir más importante
que el resultado de la acción.
Lo que no está bien es la forma de planearlo
y que justamente la solicitud se pronuncie
con urgencia de revólver, impunemente,
por una u otra opción.
Sabiendo que la bolsa y la vida nos han sido
confiadas en préstamo
como quien dice por una temporada
y que igual daría pedirlo todo de último.
Que usen navaja, arma de fuego o que
nos pasen sencillamente la cuenta
no modifica en forma alguna
el mapa de la situación
ni dice nada en contra de las reglas del juego.

Lo que nos disgusta es lo tajante de la fórmula
o tal vez el hecho de que para responder
no podamos disponer ni de la vida no de la bolsa.

 

DALÍ

Un reloj ablandado sobre un desierto duro
Una jirafa en llamas bajo el cielo macerado
Sólo falta en este escenario surrealista
Un bufón con los bolsillos llenos
Pero entonces ¿quién va a ocuparse de pintar el cuadro?

 

PUNTO FINAL

Si el fin ha llegado,
también pasará
M. Strand

El fin también pasará
y vendrá después de éste
—el nuestro— otro fin
que también pasará.
Y así hasta que al final
el infinito cansado de esperar
diga si prefiere
dejar las cosas donde están
o si, a su vez, buscará
como nosotros que otro fin,
un poco más allá,
ponga el punto final.

 

EL ORIGEN

Tengo que suministrarme un origen. Un origen que no sea aquel del cual provengo, ni al que aspiro. Ni siquiera el que merezco. Un origen que como el futuro esté adelante, silencioso y desconocido. Un origen no consagrado por las leyes ni condicionado por los dioses. Un origen que no mire hacia atrás. Que no sea la fachada de un templo ni un agujero negro.
Un origen que me garantice que por fin admito que comienzo a ser lo que soy.

 

AUTOBIOGRAFÍA

Ahora estoy poniendo en limpio mi autobiografía, efectuando una especie de balance de ingresos y egresos morales de mi necesidad expresiva, desanudando a ésta del enrevesado mapa de mi cobardía. Confieso que antes había ocupado mucho tiempo en oír a los otros y en sacar conclusiones serias acerca de cosas que tenían por eje todo lo que yo no había sido. Ahora trato de oírme más a mí mismo, ayudado por una máscara

y el perverso espejo de la memoria.

 

EL POETA, ESE FORASTERO

Que se diga del poeta, respecto a su tiempo, que no fue un exiliado y ni siquiera un outsider, sino más bien un forastero. Un intruso venido de lejos, que no portaba documentación alguna y quien, a duras penas, por fin, pudo encontrar una plaza. Pero una plaza sin baluartes, indefendible, rápidamente tomada por las huestes que la tenían bajo asedio. Y a la cual, naturalmente, pese a todas sus estratagemas, no se le permitió acceso, ni siquiera cuando le vieron agitar una bandera blanca en señal de rendirse. Ni cuando le oyeron decir:
—Me bastaría poder existir cerca de mí, me bastaría poder consignar el lugar donde me encuentro como otro lugar.

 

HERNANDO TRACK

Todo lo que había sufrido decía que sólo podía ser redimido
por una gran esperanza en crear imaginativamente un mundo autónomo,
bien diferente a este en el cual ha vivido,
un mundo en donde el dolor reflejado
en toda su intensidad
pudiera ser únicamente sanado por la escritura.
Y repetía como si se tratara de una plegaria este pensamiento:
“Amo tanto la vida, que le perdono el mal que me hace”.
Se planteaba la poesía no como un destino sino como un acto piadoso
consagrado a proclamar el estado de gracia de la derrota.

 

EPITAFIO

En mi entierro iba yo hablando mal de mí mismo
y me moría de la risa.
Enumeraba con los dedos de las manos
cada uno de mis defectos

y hasta me permití delante de la gente
sacar a relucir algunos de mis vicios
como si me confesara en voz alta
y en la vía pública.

Comprendo que esto no es usual en un entierro
ni signo de buen comportamiento.
Un ciudadano cabal, aun estando muerto

—cuando es él el centro de la atención—
debe guardar las apariencias
y cuidar de no exponerse al ridículo.

 

EPITAFIO II

Todos los que han muerto, murieron por mí.
Todos los que mueren, mueren por mí.
Si no murieran por mí, yo no estaría vivo
ni estuviera yo llenando por ellos
el lugar que dejaron vacío para mí.
Ni estaría yo ocupado
de escribir en este momento
el poema con que termino.

 

EPITAFIO III

Yace aquí quien pensaba que también de este trance se podía librar.

 

EPITAFIO IV

Este sujeto iba por buen camino.
Un camino recto entre él y su meta.
No me vengan a decir que
no iba hacia sí mismo
si sabemos por sus pasos
que no podía dirigirse a otro fin.

 

EPITAFIO POR UNA VOZ

¿Cuántas palabras habré yo dejado de decir por ignorancia o temor?
¿Cuántas se me escaparon de los labios por no tener valor para decirlas?
¿Cuántas por haberlas olvidado?
¿Cuántas por no saber pronunciarlas?
¿Cuántas porque pertenecían al pasado?
¿Cuántas porque no habían sido inventadas?
Palabras borradas de la mente o de la imaginación.
Palabras que una vez dichas jamás retornaron
como si un muro de lava se hubiera deslizado
por el cauce de mi garganta cómplice de tantas barbaridades

 

POEMA DE AÑO NUEVO

Tú que celebras, ¿has notado alguna diferencia
de ayer a hoy? ¿Por qué tanto alboroto?
Asómate, observa la calle y dime
si en este día de año nuevo todo no continúa igual.
Tu mirada y las cosas que ves permanecen
a la misma distancia que ayer, unidas por una línea recta
a través de la cual tus ojos dan por conocido
todo lo que encuentran en esa dirección.
El cielo sigue siendo de un austero azul neutral.
No hay nada nuevo en la forma en que
el sol lame la pared de enfrente. De eso mismo
se ocupaba ayer. ¿Y acaso ha adelantado en su tarea?
¿Qué te hace pensar
que flota en el ambiente un matiz especial
de cuya condición efímera se desprenda
un estado de ánimo más optimista y diferente
al de ayer? ¿Qué es eso de salir a dar gritos
por la calle? Esta mañana los acontecimientos
sin presentarse duermen a pierna suelta.
El azar mantiene en secreto su próximo paso.
Dependemos mucho más de él que de nosotros.
Voltea y observa en tu cuarto la pared
donde el almanaque cuelga en su sitio, sin moverse,
a la par del tiempo que con su ir y venir
hace que las cosas, inmóviles también,
se resistan a cambiar, cubriéndolas
con su manto polvoriento.
El espacio que habitas es el mismo.
Tú también

 

DONDE PONGO FIN A MI LIBRO

Aquí pongo término a mi libro,
aquí callo y salgo a tomar aire
(aunque sea el aire contaminado de la ciudad).
Con equipaje ligero, paseo mi vista fuera
de sus páginas, como desde una ventana.
Aquí embaúlo mi elocuencia primaria,
la dicción mocha, el aliento corto,
las horas estériles y el sobresalto,
la imagen fatua y el fuego blanco como centella
de las escasas palabras que ardieron.
Una por una, lector, he revisado sus páginas,
las he sopesado, estrujado, medido
y como si fueran brotes de un árbol viejo
las he arrancado y resembrado.
¡Más tiempo perdí en abrir mi libro que en cerrarlo!

Hasta aquí, amigos, mi afán de poco aliento
Y la mal engrapada metáfora. Hasta aquí
el eufemismo de llamar collage al poema
sencillamente por cobardía de parecer
demasiado fragmentario.
Hasta aquí, señores, tanto remiendo
a la empalizada de palabras rotas.
Hasta aquí, la resaca de este monólogo
de viejo maderamen abandonado
en la playa donde mi designio
continúa grabado en la arena:

Aquí termino mi libro, aquí callo.

 

juan calzadilla 350Juan Calzadilla
(Mayo 16 de 1930). Nació en Altagracia de Orituco, Venezuela. Poeta, editor, curador, artista plástico y crítico de arte. Antes de cumplir 20 años se traslada a vivir en Caracas, donde empieza a ganarse la vida escribiendo crítica sobre artes plásticas. Iniciados sus estudios universitarios, es detenido por participar en una manifestación contra el gobierno de Marcos Pérez Jiménez. En 1951, se inscribe en la Universidad Central de Venezuela en la carrera de filosofía, y ante el cierre de la misma, regresa a su pueblo natal, donde alterna el trabajo agrícola con las actividades políticas clandestinas. Al año siguiente, también en su pueblo, funda la biblioteca Antonio Chacín. En 1961, se une al grupo de vanguardia El Techo de la ballena. En 1996 fue distinguido con el Premio Nacional de Artes Plásticas, ha sido director de la Galería de Arte Nacional de Venezuela. Su obra fue traducida al portugués por Floriano Martins y al inglés por Katherine M. Hadeen y Víctor Rodríguez Núñez; este libro titulado No subject and Otherspoems, fue publicado en Cuba y en Inglaterra. En el año 2016 recibió el Premio León de Greiff al mérito literario y en 2017 el Premio Nacional de Cultura en literatura. Los poemas que aparecen en esta selección son tomados de El libro de Juan, poesía incomplet… que recoge en sus más de 500 páginas, una amplia muestra de la poesía de Calzadilla.

 

"Domingos de poesía" es una idea original del poeta Sergio Laignelet, colaborador de Aurora Boreal®. Se publica semanalmente. Toda la selección y cura de los materiales por Sergio Laignelet.

 

sergio laignelet 250
Sobre Sergio Laignelet
Sergio Laignelet (Bogotá, 1969). Poeta colombiano residente en Madrid, editor, corrector de estilo y ortotipográfico de publicaciones educativas y culturales. Libros publicados: That's all Folks! (poemas animados). Madrid, 2017; Cuentos sin hadas. Canarias, 2010; Carnaval (plaquette). Bogotá, 2007; Malas Lenguas. Bogotá, 2005. Ediciones bilingües de CSH: Danés: Omvendte eventyr. H. Krarup trad. Copenhague, 2017; Francés: Contes á l’envers. R. Durand trad. Toulon, 2015, y Colomiers, 2017 (además, poemas suyos han sido traducidos al inglés, portugués, italiano, sueco, finés, polaco y japonés). Antología editada: Gatimonio: poemas de gatos de autores hispanoamericanos. Madrid, 2013.

Poeta invitado: Juan Calzadilla. Selección de poemas: Sergio Laignelet y Larry Mejia. Material enviado a Aurora Boreal® por Sergio Laignelet. Publicado con autorización de Sergio laignelet y Larry Mejía. Origen de los poemas: El libro de Juan: Poesía incomplet…; selección y presentación Larry Mejia. Medellín, Colombia: Ediciones Cosa Nostra, 2017. Fotografías cedidas por Larry Mejia. Fotografía nr. 1 Juan Calzadilla © Enríque Hernández-D'Jesús. Fotografía nr. 2 Juan Calzadilla © Luis Alberto Angulo. Fotografía Sergio Laignelet © Lorenzo Hernández.

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