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Gabriel Zaid - Domingos de poesía

Gabriel Zaid (México, 1934). Poeta, ensayista, traductor y editor. Obtuvo, entre otras distinciones, el Premio Xavier Villaurrutia en 1972 por su ensayo Leer poesía. Fue miembro del consejo de colaboración de la revista Vuelta dirigida por Octavio Paz y posteriormente de la revista Letras Libres. Sus poemas son esencialmente breves y concisos, de corte epigramático y variadas formas, incluyendo canciones, sonetos y sonetos en prosa. La música y el ágil ritmo de sus versos confieren a su poética una sonoridad singular. En su obra la voz dialógica surge como cuestionamiento de la realidad que el poeta expresa con un tono lúdico, el uso de la ironía y cierto sarcasmo.

 

 

BÓSFORO

—Ay, Estambul, Estambul,
Bizancio de mis enredos,
vine a saber en tus dedos
que la garganta es azul!

—En uno y otro meandro,
oh Mármara, no es tu sino
que busques el desatino
del tajo aquel de Alejandro

—¡Es más que nudo: madeja,
este empeño bizantino
de buscar, que no me deja!

— Que el Bósforo, a tajo fino,
te sepa descontantino-
polizar sin una queja.

               (Fábula)

 

 

ACATA LA HERMOSURA

Acata la hermosura
y ríndete,
corazón duro.

Acata la verdad
y endurécete
contra la marea.

O suéltate, quizá,
como el Espíritu
fiel sobre las aguas.

 

 

NACIMIENTO DE VENUS

Así surges del agua,
                                         blanquísima,
y tus largos cabellos son del mar todavía,
y los vientos te empujan, las olas te conducen,
como el amanecer, por olas, serenísima.

Así llegas de pronto, como el amanecer,
y renace, en la playa, el misterio del día.

               (Seguimiento)

 

 

CLARIDAD FURIOSA

No aceptamos lo dado, de ahí la fantasía.
Sol de mis ojos: eternidad aparte, pero mía.

Pero se da el presente aunque no estés presente.
Luz a veces a cántaros, pan de cada día.
Se dan tus pensamientos, tuyos como los pájaros.
Se da tu soledad, tuya como una sombra,
negra luz fulminante: bofetada del día.

 

 

SIESTA ANARANJADA

No te levantes, temo
que el mundo siga ahí.

Las nubes imponentes,
el encinar umbrío,
los helechos en paz.

Todo tan claro
que da miedo.

 

 

SEMANA SANTA

Algo profundo sale a respirar
en las fuentes, Jonás,
con chorros altos de tristeza.

Te busca la belleza
de la melancolía.

               (Claridad furiosa)

 

 

NACIMIENTO DE EVA

No tengo tiempo que perder,
me dijo al amanecer,
y desplazó un volumen de mujer.

Mar de encaje: archipiélago de sillas.
El astillar me dejas hecho astillas.
Salpicadas de hielo las costillas.

Botaduras heladas y funestas.
Está bien. Pero qué horas son estás.
No te has quedado ni a las últimas fiestas.

 

 

CIRCE

Mi patria está en tus ojos, mi deber en tus labios.
Pídeme lo que quieras menos que te abandone.
Si naufragué en tus playas, si tendido en tu arena
soy un cerdo feliz, soy tuyo, más no importa.
Soy de este sol que eres, mi solar está en ti.
No quiero más corona que el laurel de tus brazos.

 

 

SELVA

Me gusta acariciarte el hipopótamo.
Husmear lo que apenas perdices.
Acechar tu bostezo furibundo.
Disparar al vuelo de tu aullido.

Me gusta darte el dedo a morder,
la percha de tus periquillos.
Verte, mona desnuda, meditar,
de la cola, del árbol de la vida.

La pantera feliz ronronea
después del suculento pleistoceno.
Me gusta la gratitud
en los ojos de la victoria.

 

 

AMADA MADRUGADORA

Que bien barres mis sueños,
cabeza de bruja, cabeza de escoba.
¿Andas arriba o abajo?
Levantas polvo, levantas bronca.
Buscas debajo de la cama,
súcubos a deshoras.

¡Ay, paraíso perdido!
Hay que cerrar los ojos para verte.
Y refugiarse en este sueño
que no me perdonan.

 

 

CUERVOS

Se oye una lengua muerta: paraké.
Un portazo en la noche: para qué.
Tienes razón: para qué.

Hay diferencias de temperatura
y sopla un leve para qué.

Un silencio podrido
atrae los paraqués.

Parapeto asesino: para qué.
Cerrojo del silencio: para qué.
Graznidos carniceros: pa-ra-qué, pa-ra-qué.

Un revólver vacía todos sus paraqués.
Humea una taza negra de café.

 

 

POUR MARX

Querida:
                Qué bien nadas,
sin nada que te vista,
en las aguas heladas
del cálculo egoísta.

 

 

CLARO DE LUNA

Fieras desnudas que la luna amamanta.
Cebras cerrando las persianas.
Panteras tristes en torno de su jaula.
Gemelos en el canguro de la cama.
Búhos: cada uno su lámpara.

               (Campo nudista)

 

 

TEOFANÍAS

No busques más, no hay taxis.

Piensas que vas a llegar, avanzas,
retrocedes, te angustias,
desesperas.
                            Acéptalo
por fin: no hay taxis.

Y ¿quién ha visto un taxi?

Los arqueólogos han desenterrado
gente que murió buscando taxis,
mas no taxis.

                   Dicen
que Elías, una vez, tomó un taxi,
mas no volvió para contarlo.

Prometeo quiso asaltar un taxi.
Sigue en un sanatorio.

Los analistas curan
la obsesión por el taxi,
no la ausencia de taxis.

Los revolucionarios
hacen colectivos de lujo,
pero la gente quiere taxis.

Me pondría de rodillas si apareciera un taxi.
Pero la ciencia ha demostrado
que los taxis no existen.

 

 

RELOJ DE SOL

Hora extraña.
                               No es
el fin del mundo
sino el atardecer.

La realidad,
torre de pisa,
da la hora
a punto de caer.

 

 

PRÁCTICA MORTAL

Subir los remos y dejarse
llevar con los ojos cerrados.
Abrir los ojos y encontrarse
vivo: se repitió el milagro.

Anda, levántate y olvida
esta ribera misteriosa
donde has desembarcado.

 

 

HACIENDO GUARDIA

Mientras te escucho
orinar
y las hojas secas crepitan,

oigo de lejos una acequia
desentendida de mí,

pasa volando un pájaro
como si fuera natural
vivir.

Te amo por la brisa
que acaricia los árboles
y se burla de mí.

 

 

ALABANZA EN LA PLAYA

Harás muy buena calavera.

Cuando tus ojos limpios
del mar y de la vida se vuelven otro abismo,
volverán los rumores de la fiesta nocturna:
cardúmenes de joyas, cristales y miradas,
resonando.

Abrazo, huelo, alabo
tu espléndida cabeza.

Harás muy buena calavera.

               (Práctica mortal)

 

 

DESPEDIDA

A punto de morir,
vuelvo para decirte no sé qué
de las horas felices.
Contra la corriente.

No sé si lucho para no alejarme
de la conversación en tus orillas
o para restregarme en el placer
de ir y venir del fin del mundo.

¿En qué momento pasa de la página al limbo,
creyendo aún leer, el que dormita?
La corza en tierra salta para ser perseguida

hasta el fondo del mar por el delfín,
que nada y se anonada, que se sumerge
y vuelve para decirte no sé qué.

 

 

TRANSMISIÓN NOCTURNA

Las selvas africanas, el Nilo
que se desborda, las costas de Grecia,
una sonrisa imperceptible, las ciudades:
todo reducido a mirada, pintura, telefoto.

El robo del fuego, la expulsión
del paraíso, la poesía, la construcción
de templos, las batallas, el poder y la gloria:
todo reducido a leyenda, historia, teletipo.

La noche duerme y el reloj habla solo:
transmite el mundo, las constelaciones,
la historia universal.

En el delirio del tic tac binario,
el universo se expande con la lentitud
de la hierba: todo pasa reducido a silencio.

 

 

ÚLTIMAS NOTICIAS

¿Habías vuelto a ver pájaros?
Desenjaulados, libres del piterío infernal,
unos cuantos burócratas vuelven a ser gorriones,
olvidados de ti, en la eternidad.

Buscan migas de tiempo y lo suspenden.
Hacen migas, y con cuánta razón,
si todo pasa y no pasa nada.
Así crece la yerba, lenta como un reloj.

El oasis se extiende. Embotellados
para siempre, por fin hemos llegado.
¿Ya viste el fin del mundo?

Salían de millones de automóviles
a bailar un danzón, desenjaulados,
mientras subían al cielo, de fiesta por las nubes.

               (Sonetos en prosa)

 

 

CARA DE LUNA

Te robaste la luna,
muchacha:
te van a descubrir.

Baja los ojos.
No provoques envidias
de los astros celosos.

Por ti pueden venir
eclipses y desastres:
Te robaste la luna.

Y no hay manera
de que no se descubra.

 

 

FIN DEL MUNDO

No sé si estaba cerca o lejos,
si fue en un sueño o me abrazó.
Como un relámpago cayendo,
como una tumultuosa
corriente embravecida,
lo sentí en todo el cuerpo.
Mi pecho se alertó.

Me bebí aquella luna
volcada sobre mí,
mientras sentí caer
la noche alrededor:
las estrellas, la bóveda
del cielo, mi vestido,
mis pechos: todo se desató.

Oí bramar una tormenta
y era yo. Sentí
oscilar la tierra
y era yo. Creí
irme, arrastrada por el diluvio,
pero no era el fin del mundo.

               (Canciones)

 

Gabriel Zaid (México, 1934). Poeta, ensayista, traductor y editor. Obtuvo, entre otras distinciones, el Premio Xavier Villaurrutia en 1972 por su ensayo Leer poesía. Fue miembro del consejo de colaboración de la revista Vuelta dirigida por Octavio Paz y posteriormente de la revista Letras Libres. Sus poemas son esencialmente breves y concisos, de corte epigramático y variadas formas, incluyendo canciones, sonetos y sonetos en prosa. La música y el ágil ritmo de sus versos confieren a su poética una sonoridad singular. En su obra la voz dialógica surge como cuestionamiento de la realidad que el poeta expresa con un tono lúdico, el uso de la ironía y cierto sarcasmo.

 

Material de consulta:
Seguimiento. México: FCE, 1964; Campo nudista. México: Joaquín Mortiz, 1969; Práctica Mortal. México: FCM, 1973; Cuestionario. México: FCE, 1976; Reloj de sol. Madrid: Ave del paraíso, 1995; Reloj de sol (poesía 1952-1992). México: Conaculta, 2003; Tout est si clair que ça fait peur / Todo tan claro que da miedo. Ottawa: Écrits des forges/UNAM/Aldus/, 2011; Sonetos y canciones. México: Conarte/Tucán de Virginia, 2011; Apartado M 8534 (antología). México: Conaculta, 2014.

 

"Domingos de poesía" es una idea original del poeta Sergio Laignelet, colaborador de Aurora Boreal®. Se publica semanalmente. Toda la selección y cura de los materiales por Sergio Laignelet.

 

sergio laignelet 250Sobre Sergio Laignelet
Sergio Laignelet (Bogotá, 1969). Poeta colombiano residente en Madrid, editor, corrector de estilo y ortotipográfico de publicaciones educativas y culturales. Libros publicados: That's all Folks! (poemas animados). Madrid, 2017; Cuentos sin hadas. Canarias, 2010; Carnaval (plaquette). Bogotá, 2007; Malas Lenguas. Bogotá, 2005. Ediciones bilingües de CSH: Danés: Omvendte eventyr. H. Krarup trad. Copenhague, 2017; Francés: Contes á l’envers. R. Durand trad. Toulon, 2015, y Colomiers, 2017 (además, poemas suyos han sido traducidos al inglés, portugués, italiano, sueco, finés, polaco y japonés). Antología editada: Gatimonio: poemas de gatos de autores hispanoamericanos. Madrid, 2013.

Poemas de Gabriel Zaid. Selección de poemas: Sergio Laignelet. Material enviado a Aurora Boreal® por Sergio Laignelet. Publicado con autorización de Gabriel Zaid y Sergio Laignelet. Fotografía Gabriel Zaid, de pie, de izquierda a derecha en segundo lugar. Fotografía de Rogelio Cuéllar. Fotografía Sergio Laignelet © Lorenzo Hernández.

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