Conversación con el escritor Manuel Lasso con motivo de la publicación de su novela 'El carnicero de Lyon'

Conversación con el escritor Manuel Lasso con motivo de la publicación de su novela El carnicero de Lyon.

Manuel Lasso y yo, no nos conocemos personalmente. Pero no hace falta. Años atrás, cuando ambos éramos jóvenes llenos de proyectos y coraje, iniciamos un intercambio epistolar por cuenta de la literatura que se mantiene hasta hoy. Me complace de sobremanera contribuir con esta entrevista a que más personas se entusiasmen con la lectura de esta magnífica novela que da cuenta de un escritor de oficio, de los buenos, de los que seguramente trascenderán. Ninguno de los dos, vivimos de nuestro arte, pero lo que sí es seguro es que vivimos por él.


Consuelo Tomás Fitzgerald

 CTF.  Emprender la aventura de escribir una novela es siempre el inicio de un viaje a lo desconocido. ¿Por qué precisamente escogiste contar esta historia en torno a la figura de un torturador? ¿Es por la fascinación que ejercen los malos, a pesar de la aversión?

ML. No necesariamente. La verdad es que Klaus Barbie fue siempre un enigma para mí. Invariablemente estuve expuesto a noticias indirectas de su existencia. Cuando yo era un niño, él vivía en una casa contigua a la mía. Nadie sabía que se trataba del Carnicero de Lyon. Obviamente se estaba ocultando y nunca nos enteramos de las señas personales de este vecino. Lo único que sabíamos era que se trataba de un alemán a quien le gustaba criar perros de raza fina y que era un hombre muy malo. Eso era todo. Los domingos por las tardes se escuchaban a todo volumen unas marchas militares que provenían de su casa pero que tampoco podíamos reconocer. Ahora estoy convencido de que se trababan de marchas militares del Tercer Reich con las que los ejércitos nazis hacían sus desfiles y celebraciones en las ciudades de Alemania. Nos separaba una enorme pared de ladrillos blancos. El agua del jardín pasaba al de él por un forado que alguien había hecho tan grande que permitía que pasaran tres personas juntas. En nuestra inocencia, junto con mis hermanos, pasábamos a su patio y nos entreteníamos con unos juegos infantiles que allí había. Pero a él nunca lo vimos. Pienso que de habernos visto nos habría corrido a balazos tal como ocurre en la cámara de tortura en el capítulo Los visitantes. Y nosotros, volteando la cabeza desde el forado, le habríamos gritado: "¡Muerte a Hitler! ¡Muerte a Hitler!" Luego nos mudamos y no volvimos a saber de Barbie hasta que, una década después, fue descubierto y su rostro apareció publicado en todos los periódicos. De este modo este criminal de guerra fue convirtiéndose en un misterio que punzaba mi curiosidad y que exacerbaba mis obsesiones. Había vivido tan cerca de él, sin embargo no sabía nada de este monstruo requerido por la Historia. Entonces inicié una larga y penosa investigación. Posteriormente vino la idea de escribir una novela sobre él.

 

CTF. ¿Podría considerarse El carnicero de Lyon eso que llaman una novela histórica?

ML. Es histórica solamente en lo que se refiere al personaje de Barbie y a la estructura básica de la obra. La trama, los personajes y los conflictos son invenciones del autor. Está comprobado que los nazis torturaron a víctimas inocentes y asesinaron a millones de personas de la manera más cruel que se pueda imaginar y luego se refugiaron en Latinoamérica donde siguieron cometiendo más crímenes. Esa es la idea central, la estructura esencial, el esqueleto de la historia. Las escenas de amor, las escenas de tortura y de las ejecuciones son invenciones del narrador. Tal vez haya una aproximación a lo realmente sucedido; pero en este caso es producto de la imaginación del autor. Igualmente, la escena de la francesa y su bicicleta, Odette y sus celos, la alemana que intenta suicidarse, el viaje en el vapor Corrientes, las correrías de Barbie por la plaza San Martín, el republicano Iván González recitando versos de Miguel Hernández cuando lo están ahogando, Rudolf Hess y su encuentro con el mariscal Von Paulus cuando están saltando la rana en el jardín de la prisión de Spandau, Manuelita Sánchez y sus intentos de venganza son productos llenos de humor del ingenio del autor. Una novela histórica trata de recrear los hechos tal como sucedieron. Esta novela, como trabajo de ficción, no se ajusta a ninguna realidad histórica, es libre y el autor puede inventar lo que desee. Les corresponde a los críticos literarios estudiar esta obra y darle el nombre que le corresponde.

 

 

CTFUna de las cosas que más me llama la atención es el ritmo. Pareciera escrita de un tirón, sin respirar, en un estado de exaltación. ¿Fue así?

ML. Fue escrita en una fase de inconsciencia, en un estado mental de gran concentración, muy parecido al sueño, del cual ahora no conservo la memoria. Puedo evocar los momentos de investigación y de colección de información. Pero del momento de la creación y de la escritura recuerdo muy poco. Lo que tengo a la vista es que después de la composición tenía dos manuscritos, uno en castellano y el otro en inglés. En lo único que pensaba era en el modo de hacerlos publicar.

 

CTF. Los detalles. ¿Cómo logras para la ficción literaria este nivel casi cinematográfico de detalle en los personajes de la época precisa? ¿La pulcritud casi microscópica de las vestimentas de los oficiales de la Werhmacht, la precisión de los gustos musicales de los verdugos de alto rango, el ambiente de absurdo? ¿Por qué caminos llegaste (lecturas, fotografías, testimonios)?

ML. Primero hubo un gran e intenso trabajo de investigación. Pero en el momento de escribir el texto salió tal como está escrito. Ví todas las escenas con gran limpidez y escuché las voces y las melodías con claridad. Lo que hice fue describir lo que veía y escuchaba en mi mente, como si ya hubiese estado preparado dentro de mi subconsciente. Esto se ve en el estado de creación en todas las artes. Cuando se le pregunta a un artista como fue que dibujó una imagen tan parecida al modelo real, él dirá que su cerebro es así y que él simplemente movió el lápiz o la brocha y el dibujo apareció tal como está. Cuando le preguntaron a Mozart como componía sus conciertos el respondía que las melodías aparecían ya hechas y depuradas en su mente y que él solamente escribía las notas musicales en el pentagrama antes que se le olvidasen. Igualmente con el poeta; muchas veces cuando el poeta escribe un poema aparece en su mente el siguiente verso ya compuesto y él simplemente lo anota. Si alguien cambia una sola letra en estos versos el milagro artístico desaparece. William Faulkner decía que cuando escribía una novela tenía que perseguir a sus personajes con la punta de un lápiz y que ignoraba el lugar de donde salían todas sus escenas.

 

CTF.  El humor. ¿Cómo se le puede sacar el filón de humor al absurdo absoluto de una guerra? (Recuerdo particularmente el pasaje de la francesa y su bicicleta o los jovencitos de las Juventudes Hitlerianas que no sabían ni usar sus rifles)

ML. El humor es parte de mi mente. Mi pensamiento es simplemente así y continuamente crea escenas llenas de humor. Cuando estoy escribiendo, ya sea una carta o un artículo o un capítulo de novela, mi cerebro produce inmediatamente, sin desearlo ni quererlo, cosas con mucho humor.

 

CTF. El absurdo. Debido a todo el cliché en torno a la figura de Hitler y sus adláteres (siempre impecables, fríos, arrogantes) ¿Cómo se cuelan personajes como Hans Auerbach "mago, mentalista y escapista de circo" o el alcalde de Oyonnax líder de la resistencia que se hace inencontrable a pesar de sus pantalones colorados?

Manuel Lasso, novelista, cuentista y dramaturgo. Nació en Lima, Perú. Estudió literatura en el City College of the City of New York. Ha publicado en varias revistas digitales.

carnicero de lyon 002ML. Esta novela es una gran burla, una enorme mofa contra los nazis y sus ideas megalomaníacas. Es una gran risa. Durante los últimos años de la guerra, cuando Hitler la veía perdida, ya no tenía suficientes hombres para cubrir todos sus frentes y tuvo que recurrir a los niños alemanes para adoctrinarlos a toda prisa y vestirlos de soldados. Tenía que colocar a cualquier adulto, cualquiera que fuese su ocupación y vestirlo como un general. El caso de Auerbach es un ejemplo. Es un personaje inventado, pero es muy cercano a la realidad alemana de esa época. El alcalde de Oyonnax apareció con naturalidad durante la escritura de la novela. Es el símbolo de la resistencia francesa que al final se convierte en un mito. Es parte de la creación artística. En realidad es el subconsciente el que va creando todo esto y luego lo propulsa al campo consciente. ¿Por qué sucede esto? No tengo ninguna explicación.

 

CTF. La mujer. Odette es lo que se llamaría "una colaboracionista" cuyo final es previsible. Ella es capaz de ignorar la actividad del torturador y capaz de sustraerlo de ella. ¿Qué perdería la novela sin Odette? ¿Es ella la que demuestra el punto débil del indómito teniente? ¿La que lo saca de equilibrio? ¿La que lo retira de su potencial estereotipo para hacerlo humano, bestial, pero humano?

ML. Odette es víctima de su enamoramiento, algo que le puede suceder a cualquier persona. Ella se enamoró de Barbie y se encegueció. Solo podía ver lo bueno de él. No le interesó que Barbie maltratase a sus prisioneros o los golpease con una barra de hierro hasta matarlos o los ahogase en un lavatorio con agua. Es su antítesis y la confirmación de que estos criminales, en el fondo y por momentos, son seres humanos normales como cualquiera. Estos genocidas no son ogros o Polifemos que andan molestos todo el día con un mazo en el hombro. Hitler, por ejemplo, cuando estaba en su Berghoff en compañía de sus ayudantes demostraba mucho cariño y ternura por los niños y por sus mascotas, se preocupaba por el bienestar de su conviviente Eva Braun y por sus amigos más cercanos. Sólo cuando se retiraba a su despacho, rompía con su realidad y se entregaba con pasión a planear viciosamente los crímenes más horribles e inhumanos que han sucedido en la historia. Igualmente se puede decir de Stalin que cometió otro horrendo genocidio con sus conciudadanos rusos. Amaba a sus mujeres entrañablemente y adoraba a la hija que tuvo. Cuando se dirigía a su despacho se tornaba frío y criminal. Desintegraba su yo y sentado a su pupitre empezaba a escribir una larga lista con los nombres de las personas que tenían que ser asesinadas ese día. Para eso era un genio. En el caso de Barbie se sabe que era sumamente cariñoso con sus hijos y con la esposa que tuvo siempre y que cuando ellos fallecieron fueron grandes tragedias para él. Pero cuando iba a torturar a los prisioneros se tornaba frío e indiferente y estaba listo a cometer cualquier atrocidad. En el caso de Odette se demuestra que también la quiso hasta el final cuando ve su imagen al momento de fallecer. Lo mismo se podría decir que sucedió con Pinochet y Videla en Chile y en la Argentina. Odette entonces expone el lado emocional del personaje aunque al final tenga que pagar muy caro por ello.

 

CTF.  La novela está llena de detalles oníricos, más allá de los sueños del torturador con emperadores romanos y espectros vengadores. Los pájaros parlantes, que interrumpen la tortura a un prisionero. ¿Son estas imágenes un ejemplo de que lo aparentemente surreal encaja a la perfección en la locura de la guerra?

ML. Se puede afirmar esto; pero no necesariamente tiene que ser así. En este caso lo onírico es algo que sucede con frecuencia en esta novela porque fue escrita en un estado inconsciente. En una suerte en que el subconsciente lo determina todo. No fue una pérdida de lucidez ni tampoco un punto onírico puro, más bien una fase parecida al sueño.

 

CTF. El final de la guerra y la derrota de Hitler, fue tan terrible para los civiles alemanes que no tomaron partido, como la guerra misma. Es un momento de sálvese quien pueda y está contado magistralmente en el capítulo 12. Pero dentro de esa danza de horror, llama la atención la oscura suerte de las mujeres. Da la impresión de que a pesar de lo injustificable y deplorable del fascismo, la contrapartida no parece ser mejor en ese momento, sobre todo para las mujeres ¿Por qué el énfasis en este detalle?

ML. El mancillamiento de las mujeres sucede en todas las guerras cuando una nación pierde. Es como el último gesto de hostilidad y brutalidad contra el adversario vencido. En vez de devorarse crudo al enemigo se viola a sus mujeres. Es la consecuencia trágica e ignominiosa de toda contienda. Ha sucedido así desde el principio de la historia. Un ejemplo notable ocurrió en Cartago cuando Escipión venció a Aníbal y lo primero que hicieron los soldados romanos fue apoderarse de las mujeres que más les gustaba. Los vencedores, en abstinencia y en necesidad de venganza, satisfacen sus instintos naturales con las mujeres que en ese momento se encuentran indefensas y sin ningún varón que las pueda proteger. En el caso particular de Berlín fueron los generales rusos los que dieron esa orden a sus soldados como venganza por lo que las bestias rubias de Hitler hicieron con los rusos durante el sitio de Stalingrado violando a las mujeres, ya fuesen niñas o ancianas y usando a los prisioneros como blancos para las prácticas de tiro de sus ametralladoras. Todo esto no fue más que la demostración más primitiva y cavernaria de lo que puede ser capaz la raza europea en su estado más florido. Este énfasis es también la comprobación de que no existe la superioridad racial como lo proclamaba Hitler porque a una nación superior nadie la puede derrotar ni humillar de modo tan execrable. Es también una admonición para algunos países beligerantes que creen que ir a una guerra es el acto más grandioso, el más heroico, que pueden realizar para sus habitantes cuando en realidad puede ser lo más infausto y desastroso que les pueda ocurrir. Finalmente es una advertencia para los militares que tienen una exagerada confidencia en sí mismos. Toda guerra es algo serio y el precio final que la población civil tiene que pagar puede ser algo muy terrible. Es una reprimenda para todos esos generalillos desequilibrados, gallitos de pelea, que sólo piensan en la menor excusa para iniciar una guerra sin cuartel, ya sea nuclear o no, sin pensar en lo que les podría suceder al final. Ninguna guerra es grandiosa; todas son, más bien, terribles y debemos de abstenernos de ellas.

 

CTF. Manuel, muchas gracias por esta entrevista y estoy segura que la novela será indudablemente un éxito.

 

 Consuelo Tomás Fitzgerald (1957, Bocas del Toro, Panamá). Poeta, narradora, comunicadora. Ha ganado premios nacionales de poesía, cuento, novela y teatro. Invitada a una pluralidad de encuentros literarios en España, Macedonia, Centroamérica, Alemania, Argentina, Cuba, Puerto Rico, México, Colombia, República Dominicana. Parte de su obra ha sido publicada en revistas nacionales e internacionales y traducida al inglés, francés, holandés, sueco, alemán, rumano, portugués y macedonio y bengalí. Obra Publicada: Confieso estas Ternuras y estas rabias (Poesía, Formato 16, 1983); Las preguntas indeseables (Poesía, Ed. Formato 16, 1985); Cuentos Rotos (Narrativa, Ed. Mariano Arosemena, 1991); Motivos Generales (Poesía, Ed. Buho, República Dominicana, 1992); Apelaciones (Poesía, Col. Antologías y Homenajes, Ed. Mariano Arosemena, 1993); El Cuarto Edén (Poesía, Epic Publications, 1985); Inauguración de la Fe (Narrativa, Col. Premio, Ed. Mariano Arosemena, 1995); Agonía de la Reina (Poesía, Col. Premio, Ed. Mariano Arosemena, 1995); Libro de las Propensiones, (Poesía, 2000), Evangelio según San Borges (Teatro, Ed. Mariano Arosemena, 2005), Pa na má Quererte (narrativa, 2007), Lágrima de dragón (novela, Editorial Mariano Arosemena, 1ª edición; Editorial Arte y Literatura (Cuba) 2013).2da. edición; Darién Libro de Viaje, (Panamá, PNUD 2007). Aparece en el recuento Mujeres en las Artes en Panamá Siglo XX editado por Mónica Kupfer, reseñada por la Dra.Maida Watson, y como autora de uno de los ensayos. Forma parte de la Asociación Cultural AlterArte, y del colectivo organizador del Festival Internacional de Poesía Ars Amandi. Actualmente es productora radial en Crisol FM y editora de contenido en la Dirección de Radio del Sistema Estatal de Radio y Televisión.

consuelo tomas 001Conversación con el escritor Manuel Lasso con motivo de la publicación de su novela El carnicero de Lyon enviado a Aurora Boreal®. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Consuelo Tomás Fitzgerald. Foto Consuelo Tomás Fitzgerald ©  Emma Gómez.

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