Jueves, Ago 13th

Last updateSáb, 08 Ago 2020 10am

Home > Actualidad > La columna de Ricardo Bada

La columna de Ricardo Bada

CARTA DE ALEMANIA (52)

En mi blog: José F.A. Oliver

Llevo ocupando este espacio desde enero 2010, y acabo de rastrear todos mis postings y debo rendirme a la evidencia. De manera inexplicable para mí, en ningún momento de estos diez años y un pico de cinco meses les he hablado de José F.A. Oliver. Y es la hora ya de remediarlo.

Mi amigo José F. A. Oliver es español de pura cepa, español de corazón. Pero nació de padres malagueños nada menos que en la Selva Negra y hoy cuenta como uno de los mejores poetas alemanes de los últimos tiempos. Hasta del mítico Instituto de Tecnología de Massachussets lo han invitado para que vaya a Boston a dar recitales de su poesía. Debe ser porque José vale, ya que a Boston, y sin llamarte Cabot o Lowell, no te invitan tan fácilmente.

[Recuerden la acerada observación de Juan Ramón Jiménez en Diario de un poeta recién casado: «Andan por New York –mala amiga ¿por qué? de Boston, la culta, la Ciudad-Eje– unos versillos que dicen así:

 

Leer más: CARTA DE ALEMANIA (52)

CARTA DE ALEMANIA (53)

Un maestro llamado Mark Twain

Allá por 1993, cuando aún estaba en la vida laboral activa y me desempeñaba como redactor cultural en el servicio latinoamericano de la Radio Deutsche Welle, se me ocurrió proponer una serie dedicada a siete escritores indiscutibles que no ganaron los que hubieran debido ser los siete primeros Premios Nobel. En lugar de Sully Prudhomme, Mommsen, Bjørnson, Echegaray ex aequo con Frédéric Mistral, y luego Sienkiewicz y Carducci, que ya me dirán ustedes si los leyeron o si recuerdan haber leído algo de alguno de ellos, en lugar de ellos, digo, considerar que debieron ganarlo Zola, Rilke, Ibsen, Tolstoi, Galdós y Machado de Assis ex aequo con Mark Twain, y ya me dirán ustedes si no va una cierta diferencia cualitativa de lista a lista.

[A decir verdad estuve dudando si el ex aequo del año 1906 no tendría que ser entre Mark Twain y Rubén Darío, porque también sostuve siempre que si España, y no Inglaterra, hubiera sido la potencia colonial de los siglos XIX al XX, entonces el Nobel de 1913 no se lo habrían concedido a Rabindranath Tagore sino al nicaragüense. Pero en una comparación de méritos entre Darío y Machado de Assis, la balanza siempre caía del lado del Brasil, y de todos modos dejaba abierta la postulación de don Rubén para 1913].

Sea como fuere, por aquel tiempo fui nombrado subjefe de la redacción y, lo que es “más pior” (© Cantinflas), anchorman principal de los dos informativos diarios, live, para América Latina; y es así como mis cinco últimos años en la RDW estuvieron dedicados sola y exclusivamente a la remilperrísima actualidad y a la burrocracia [sic]. Hélas!

Leer más: CARTA DE ALEMANIA (53)

CARTA DE ALEMANIA (50)

Multatuli: Florilegio de sus aforismos

Si ustedes programan en la máquina de búsqueda de Miss Hortensia Google el nombre “Balzac”, obtendrán 22.000.000 de resultados; si el nombre es “Conan Doyle” serán 14.900.000, y si es “Thomas Mann” 7.440.000. Pero si el nombre que rastrean es “Eduard Douwes Dekker”, tan sólo van a ser 106.100 resultados, mientras que Multatuli (su seudónimo, sin comillas en este caso) alcanzará 1.030.000, casi diez veces más.

Eduard Douwes Dekker inmortalizó en efecto el seudónimo de Multatuli, tomado de un verso de Horacio en su Ars poetica: “Multa tulit fecitque puer, sudavit et alsit” [“Sudando y tiritando mucho es lo que ya tuvo que hacer y soportar cuando niño”]. Nació en Ámsterdam el año 1820 y falleció exiliado en Ingelheim, a la orilla izquierda alemana del Rhin, 67 años más tarde. El conjunto de su obra abarca el drama, la novela que hoy llamaríamos de denuncia y la que desde siempre fue llamada picaresca (La historia de Woutertje Pieterse es una verdadera delicia); y amén de todo ello la reflexión articulada en siete volúmenes rotulados sencillamente Ideën [Ideas], que lo convierten en el heredero natural de La Rochefoucauld y de Lichtenberg.

Leer más: CARTA DE ALEMANIA (50)

CARTA DE ALEMANIA (51)

Ser Goethe

«Padre nuestro, Goethe, que estás en los cielos»: así comienza un poema de Gabriela Mistral. Pero donde escribió "cielos" hubiera debido escribir "Olimpo", porque para el mundo hispánico Goethe viene a ser un sinónimo de lo divino, y por tanto de lo extraño.

Los españoles y los latinoamericanos somos humanos, demasiado humanos, y los cielos, para nosotros, son una especie de casa que nos ha sido prometida, lo que no era el caso con los viejos helenos, tan sabios. Por otra parte, si tuviésemos que elegir entre Apolo y Dionisos, es seguro que preguntaríamos "¿Y por qué no Adán?" Pero si no fuese posible elegir a Adán, entonces la apuesta correría a favor de Dionisos. Y Goethe, no hace falta recordarlo, además de divino era apolíneo.

A mayor abundancia, y es dolorosamente cierto, este mismo Goethe dejó dicho alguna vez que prefería la injusticia al desorden. Una crasa contradicción con el sentido de la justicia de Don Quijote, paradigma también de una manera hispana de sentir la vida. Y sin embargo, Goethe, Goethe über alles, Goethe, Goethe por encima de todo en todo el mundo de habla castellana.
¿Por qué?

Leer más: CARTA DE ALEMANIA (51)

CARTA DE ALEMANIA (49)

† 4.1.1929 Muere Galdós en Madrid
Don Benito en el cine y la TV


De la universalidad del mensaje, por así llamarlo, de don Benito Pérez Galdós, da fe el hecho de que de las 42 (ó 44) adaptaciones de sus relatos, al cine y la TV, la primera película fue una estadunidense, Beauty in Chains, inspirada por la novela Doña Perfecta en 1918, y la última una cingalesa (o sea, de Ceilán, hoy Sri Lanka) en el 2018, exactamente un siglo más tarde, y que se titula Nela, inspirada en la inmortal Marianela. Pero vayamos por partes.

Promediado el año 1918, y tras la entrada de los Estados Unidos en la Gran Guerra, la primera de las mundiales, era evidente de los Imperios Centrales –Alemania y Austria-Hungría– ya iban a ser los derrotados, como se confirmó en el armisticio del 11.11. El año 1914, cuando estalló la guerra, no se concedió el premio Nobel de Literatura. En 1915 se le otorgó a Romain Rolland, quien aunque francés, era notorio pacifista y promotor de la reconciliación francoalemana. En 1916 fue
premiado el sueco Carl Gustav von Heidenstam, y en 1917 lo fueron ex aequo los daneses Henrik Pontoppidan y Karl Adolph Gjellerup. Para 1918 la Academia Sueca pensó en Galdós, como lo había hecho en 1904 y porque España, como Suecia y Dinamarca, fue neutral en la Gran Guerra.

 

 

Leer más: CARTA DE ALEMANIA (49)

Suscríbete a nuestro canal YouTube

Aurora Boreal

Sample image

AURORA BOREAL® para los amantes del español.

ISSN 1903-8690  Versión digital.
ISSN 1902-5815   Versión impresa.

Aurora Boreal® es una marca registrada.
Aurora Boreal® no se hace responsable de las opiniones de nuestros colaboradores.

Aurora Boreal® la revista para los amantes del español que hacemos desde Dinamarca.

Aurora Boreal® es la plataforma digital de la Editorial Aurora Boreal®  CVR nr. 37034584

CENTRO STUDI JORGE EIELSON

logo eielson 280

Derechos de autor

Los derechos de autor de todos los contenidos de este sitio
son propiedad de Aurora Boreal® o de los autores individuales,
y ninguno de los materiales puede utilizarse en otro lugar sin un
permiso por escrito. Para consultas de reimpresión, contáctenos

Aurora Boreal
Dalvej 15
2820 Gentofte
Dinamarca
Tel +(45) 40 80 77 39

CVR nr. 37034584