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La columna de Ricardo Bada

CARTA DE ALEMANIA (50)

Multatuli: Florilegio de sus aforismos

Si ustedes programan en la máquina de búsqueda de Miss Hortensia Google el nombre “Balzac”, obtendrán 22.000.000 de resultados; si el nombre es “Conan Doyle” serán 14.900.000, y si es “Thomas Mann” 7.440.000. Pero si el nombre que rastrean es “Eduard Douwes Dekker”, tan sólo van a ser 106.100 resultados, mientras que Multatuli (su seudónimo, sin comillas en este caso) alcanzará 1.030.000, casi diez veces más.

Eduard Douwes Dekker inmortalizó en efecto el seudónimo de Multatuli, tomado de un verso de Horacio en su Ars poetica: “Multa tulit fecitque puer, sudavit et alsit” [“Sudando y tiritando mucho es lo que ya tuvo que hacer y soportar cuando niño”]. Nació en Ámsterdam el año 1820 y falleció exiliado en Ingelheim, a la orilla izquierda alemana del Rhin, 67 años más tarde. El conjunto de su obra abarca el drama, la novela que hoy llamaríamos de denuncia y la que desde siempre fue llamada picaresca (La historia de Woutertje Pieterse es una verdadera delicia); y amén de todo ello la reflexión articulada en siete volúmenes rotulados sencillamente Ideën [Ideas], que lo convierten en el heredero natural de La Rochefoucauld y de Lichtenberg.

Ricardo Bada   España, 1939. Escritor y periodista residente en Alemania desde 1963. Autor de La generación del 39 (cuentos, 1972), Basura cuidadosamente seleccionada (poesía, 1994), Amos y perros (cuento, 1997), Me queda la palabra (ensayos, 1998) y Los mejores fandangos de la lengua castellana (parodias, 2000). Editor en Alemania, junto con Felipe Boso, de una antología de literatura española contemporánea (Ein Schiff aus Wasser [Un barco de agua]), y en solitario, de la obra periodística de Gabriel García Márquez y los libros de viaje de Camilo José Cela. Editor en España de la obra poética de la costarricense Ana Istarú (La estación de fiebre y otros amaneceres, 1991), y en Bolivia de la única antología integral de Heinrich Böll (Don Enrique, 1995) en castellano.

Multatuli fue el primer novelista occidental de un país colonialista que se enfrentó a pecho descubierto con una potencia colonial, con su propio país, los Países Bajos. En esa novela, titulada Max Hávelaar o Las subastas de café de la Compañía de Comercio Neerlandesa (1860), Max Hávelaar, el protagonista, funcionario colonial neerlandés en Indonesia, devela la corrupción del sistema consensuado entre la burocracia de los europeos y la oligarquía de los sátrapas y reyezuelos vernáculos, y concluye cuando el propio Multatuli le arrebata la pluma a su personaje para preguntarle al rey en ejercicio, Guillermo III: “¿Es vuestra imperial voluntad que más de treinta millones de súbditos de Su Gracia sigan siendo maltratados y explotados en vuestro nombre, en las Indias Orientales Neerlandesas?”

El tono y el gesto prefiguran ya el formidable J’accuse de Zola en 1898, y la novela supuso un revulsivo casi cataclísmico en la Europa de la segunda mitad del siglo XIX, una Europa que se creía llamada a la noble empresa de cristianizar, occidentalizar y, en suma, civilizar, al resto de la ecúmene. Cuando le preguntaron a Freud por qué Multatuli era uno de sus autores favoritos, su respuesta fue clara y rotunda: «Es la conciencia de Europa». Y a ello se debe que exista una gran desproporción entre los datos acerca de Eduard Douwes Dekker y de Multatuli almacenados por Google: porque son muchas las ONGs y las firmas embanderadas con la (ésta sí) noble empresa del Trade Fair, y el patrono de todas ellas es Multatuli.

max 350Según su traductor al castellano, Francisco Carrasquer, la obra con que más se ha comparado Max Hávelaar es La cabaña del Tío Tom. Sin embargo, en el prólogo a la traducción al inglés del libro de Multatuli (Nueva York, 1927), el gran D.H. Lawrence arguye que el de Mrs. Stowe «cumplió con su misión y ya no se vuelve a leer con interés. Pero Max Hávelaar, habiendo cumplido también con su misión, sigue uno leyéndolo con gusto renovado. Y es que Max Hávelaar no es un libelo o un panfleto político ¡sino una sátira! Y por eso sigue viviendo, porque esa sátira se ejerce no sólo sobre el burgués neerlandés, sino también sobre el burgués de todos los tiempos».

Pro domo, y porque también es uno de mis autores predilectos, les recomiendo la lectura de un texto que le dediqué al Multatuli periodista, terreno en el cual resultó asimismo ser un maestro consumado. Podrán hacerlo pulsando el siguiente enlace:

https://blogs.elespectador.com/cultura/corazon-de-pantaleon/multatuli-y-el-observador-de-maguncia

Pero ahora, y aquí, quiero abrirle cancha a sus ideas, a sus aforismos, de los que he aproximado una selección de medio centenar a nuestro idioma. Les dejo, pues, en compañía de Multatuli.

 

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Dos guantes para la mano izquierda no son un par de guantes. Dos medias verdades juntas no suman una verdad.

Quien no se ha caído nunca no tiene una idea justa del esfuerzo que hay que hacer para tenerse en pie.

Nada es completamente verdad, y esto quizá tampoco.

Vistos desde la luna todos somos igual de grandes.

La virtud desaparece cuando se habla de la virtud, como el silencio desaparece cuando se habla del silencio.

La desgracia y la felicidad dependen más de lo que somos que de aquello que nos pasa.

Hablemos del retroceso de la cultura desde el nacimiento del cristianismo.

El buscador de perlas no le teme al cieno.

Acepta un consejo. Este: Nunca aceptes un consejo.

Jesús ha sido crucificado tres veces. Una vez por los judíos, otra por sus biógrafos y finalmente por los propios cristianos. No tuvo peores enemigos que estos últimos.

Si un grano de simiente pudiera hablar, se lamentaría de que el dolor consiste en germinar.

Todo error tiene su razón de ser.

En el terreno técnico se progresa cada día, eso es cierto. Pero niego que esos avances tengan un efecto positivo en el progreso humano.

Mis “Ideas” son el Times de mi alma.

Jesús tiene que haber dicho muchas cosas que no están en la Biblia. Entre ellas debe haber habido harta belleza. Hay mucho de Jesús en la Biblia que Jesús no puede haber dicho.

Si un durazno aspira a convertirse en una papa, esa aspiración es su castigo.

Tienes que aprender a usar tu mente de acuerdo con tu propia voluntad y a recortar las alas de tu imaginación, que de otra manera te llevarán a meterte en camisa de once varas.

Cuando oigas a un individuo hablar de principios... ten cuidado.

Cuando oigas a un estadista hablar de sistemas... ten cuidado.

Cuando oigas a un teólogo hablar de dogmas... ten cuidado.

A menudo se ve que una idea nace en dos cabezas al mismo tiempo.

Las sensaciones deliciosas conllevan su propia vergüenza.

Toda virtud tiene falsas hermanas que deshonran a la familia.

Un corazón no es un monedero que se vacía dependiendo de cuanto gastes.

Una gran parte de la vida consiste en un encadenamiento de insignificancias.

El pensamiento es, en efecto, la actividad más noble del hombre, pero justamente el pensamiento correcto prescribe la acción.

Seguir siendo uno mismo. ¡Poca gente lo consigue!

Sólo hay un camino al cielo: el Gólgota. Quienquiera que vaya por otro camino es un infame contrabandista.

Las pruebas más severas nos las imponen minucias. Nos asaltan a diario y la mayoría de las veces nos encuentran desarmados.

“Hablas mucho de ti mismo. No es de buen tono”.
"Lo sé. Pero no va en contra del tono de la filosofía. En el «Cogito, ergo sum», se usa el "yo mismo" dos veces en tres palabras”.

Para los espíritus elevados, el Dios de la Biblia tiene mucho que les repugna a causa del cuero de los libros en los que está representado.

Morir no es triste, pero estar enfermo es tan agotador...

Esta es también una de nuestras peculiaridades, que nos gusta maltratar a alguien cuya alma está templada de manera diferente a la nuestra.

Un especialista es alguien que por haber mirado ciegamente a un punto en un momento dado, cree que tiene derecho a ser miope en relación con todo lo demás.

La expresión más violenta de dolor es el sarcasmo.

Cuando un corredor se rompe una pierna, hay una gran alegría entre quienes se arrastran.

A menudo escondemos lo bueno de nosotros y preferimos alardear de nuestros errores. Esto es hipocresía con los signos invertidos.

En la búsqueda de la verdad, nada debe ser sagrado para nosotros excepto la verdad misma. Esto es lo que yo llamaría un oficio divino, si queremos mantener esa expresión.

El primer hombre, es decir, la humanidad al despertar a la consciencia de sí misma, quiso saber. Fausto quiso saber.

No es un crimen pequeño hacer que la verdad sea aburrida. Esta es una de mis muchas quejas contra los cristianos y contra la mayoría de los moralistas.

Visto a la luz del día, el mundo es mucho más pequeño de lo que se cree: todo está interrelacionado.

Cuanto más tiempo pasa, más se absorben los individuos en su especialidad y ser un ser humano se convierte en la excepción. Esto es triste. No defiendo un desmigajamiento sin sentido de los dones. Pero es igualmente cierto que no se llega a un juicio correcto mirando estúpidamente una parte demasiado pequeña de lo que nos rodea.

Jesús no era cristiano. Con ello no estoy sugiriendo que fuera un israelita.

Lo que es falso lleva dentro de sí el germen de la destrucción. Lo falso no es viable.

Hay pocos defectos, tal vez ninguno en absoluto, que no sean resultado de la inercia.

Nunca dos personas están igualmente enojadas entre sí al mismo tiempo.

La indiferencia, el descuido y la pereza son adversarios más perjudiciales para la verdad que el engaño deliberado.

Nuestro Cristo sería más hermoso si fuera un ser humano. Los escritores lo han ficcionalizado demasiado y no han dado en el blanco: Cristo es un cuadro sin sombras. Job es mucho más hermoso. Job era un ser humano. Sintió y sufrió como un ser humano, fue probado como un ser humano.

Es una vergüenza que los hombres tengan en mayor estima a una mujer cuanto menos haya tratado con hombres.

Quien os elogie la autohumillación como una virtud es un impostor.

Después es después. Trata tan sólo de cumplir con tu deber ahora.

¡Amar es vivir! Hay una hermosa frase de Santa Teresa sobre el diablo: «¡Oh, pobre criatura que nunca ha amado!» Es una espléndida concepción del infierno. No hay fuego, no hay gusanos, no hay crujir de dientes, no hay la ira de Dios, nada de eso, pero... ¡no hay amor!

 

 

 

 

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Carta de Alemania (50). «Multatuli: Florilegio de sus aforismos» enviado a Aurora Boreal® por Ricardo Bada. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Ricardo Bada. Fotografía Ricardo Bada © Ricardo Bada. Carátula Multatuli Max Havelaar © Cátedra Letras Universales. Este texto se publicó originalmente en la revista Nexos, en México.

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