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Escultura

Lina Binkele la bestia con el principio femenino, con lo inmaculado y lo sublime

lina_002Este artículo presenta una selección de las obras más sobresalientes de Lina Binkele. Su carrera artística abarca ya más de veinte años y su producción es diversa y abundante, desde bocetos y dibujos hasta esculturas en madera y bronce. En su gran mayoría se encuentran en colecciones privadas y lugares públicos en América del

Norte y del Sur y en Europa, y el público en general sólo las conoce parcialmente por sus exposiciones individuales y colectivas, la mayoría de ellas en los Estados Unidos.

Las notables creaciones de Lina Binkele que se reúnen en este artículo deberán proporcionar a los coleccionistas, expertos, y en particular a los admiradores de la imagen del caballo, la oportunidad de formarse una impresión más completa de su arte en los diversos medios que emplea, y apreciar el desarrollo de sus conceptos y técnicas. Este artículo también da a la propia artista la posibilidad de transmitir su mensaje a una audiencia mayor, y sin duda nos hará a todos partícipes de una memorable experiencia estética.


Aqui también pretendemos reflejar el enfoque estético de Lina Binkele. Su obra gira en torno a dos temas centrales que se fusionan dialécticamente. En primer término, aquello que ella llama "La Bestia", principio antes que entidad concreta, representado por el caballo. En segundo lugar, un elemento contrapuesto asociado con el principio femenino, con lo inmaculado y lo sublime. La fusión dialéctica de estos dos elementos condensa antiquísimas creencias y visiones del mundo que Lina Binkele interpreta en sus propios y muy personales términos. El centauro es modelo de instinto animal, pasión y fuerza incontrolada. Pero cuando una de las doncellas de Lina Binkele monta un caballo, ella y él se vuelven uno solo, como un ángel-centauro, y los opuestos se complementan.

 

Cuatro ensayos críticos escritos por reconocidos autores ofrecen una visión general de la obra de Lina Binkele. En "Toda la gloria de los caballos", publicado originalmente en español en un periódico de Miami, Armando Álvarez Bravo presenta una descripción global de sus esculturas y pinturas, y hace una serie de observaciones analíticas bien documentadas. En un esbozo biográfico de la artista, Bruce Helander examina su evolución personal y artística, poniendo énfasis en las experiencias que formaron y desarrollaron su talento creativo. En el siguiente artículo, Carol Damian se concentra en su singular inclinación por el caballo como motivo escultórico, y en el carácter único de sus interpretaciones. Finalmente, Madeleine Izquierdo de Campos explora el conjunto de su obra desde un punto de vista estético, y hace una evaluación crítica de su estilo.

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Lina Binkele Toda la gloria de los caballos


Por Armando Álvarez Bravo

 

lina_004El caballo, por sí mismo y en conjuntos, es una figura tan esencial como antigua en la historia del arte. Es evidente que eso se debe tanto a su increíble belleza, como al papel que ha jugado en la historia y la vida cotidiana.

Tales condiciones eternizan su presencia. Mientras se haga arte se utilizará su estampa. Esta constituye un verdadero reto a la capacidad creadora y al gran oficio. No puede olvidarse que hay creadores que tan solo se dedican a plasmarlos.

Triunfar pintando o esculpiendo caballos es verdaderamente triunfar. Con los caballos sucede exactamente igual que con las manos. Sólo un consumado artífice es capaz de llevarlos al lienzo, el papel u otro medio. A la hora de representarlos o retratarlos no se puede dar gato por liebre.

Armando Álvarez Bravo es crítico de arte de El Nuevo Herald

La artista colombiana Lina Binkele pertenece a esa estirpe de creadores para los que el caballo forma parte de su vida y trabajo. "Desde pequeña monté a caballo en la finca de mis padres", dice la artista. "Nunca quería imponerme, sino fundirme con el caballo y su voluntad, como un centauro. Sin intención aprendí las formas del caballo al cepillarlo o al lavarlo, siendo ésta sin duda la primera y la más fidedigna fuente a la hora de trabajar, particularmente en las esculturas".

Aunque dibujaba caballos desde que era una niña, Binkele no se profesionaliza como artista hasta después de estudiar museología y antropología, que complementara con el estudio de la talla en madera. Su pasión artística y antropológica se aúnan en pos de la misma finalidad: buscar lo esencial humano, "lo primigenio, lo genuino, lo ingenuo, la universalidad de la especie y su intrínseca diversidad".

lina_005La formación antropológica de Binkele constituye un valioso e insustituible punto de apoyo para la interpretación de lo ecuestre. Le permite moverse con soltura sobre su historia, razas, ornamentos y usos. De la misma manera, sobre su significado en diversas culturas y mitologías.

Ese bagaje cultural, en que es tan importante la museología, constituye para esta artista un fundamento ideal para el tratamiento de sus dos temas básicos: la mujer y el caballo.

"En el caso del caballo quiero transmitir un discurso de orden estético que tiene origen en la geometría, en la resonancia, en valores como el balance entre lo lleno y lo vacío, entre lo liviano y lo pesado, en el ritmo", manifiesta Binkele. "En cuanto al mensaje, tal vez quiero traducir la fuerza, impulso, movimiento detenido, elegancia, gracia, nobleza y brío".

"Respecto al tema de la mujer y del jinete", agrega la artista, "busco la buena disposición, la pulcritud de espíritu, la interiorización, la ausencia de pensamiento, lo vago, lo detenido, el letargo".

lina_006Todo eso se traduce en una obra que se multiplica en esculturas de madera y bronce, óleos, dibujos y murales. Por supuesto, Binkele prefiere los grandes formatos. Permiten hacer más notables los efectos, destacar determinados aspectos y detalles y proponer retos derivados de sus dimensiones. La artista alcanza a través de ellos una actividad corporal mayor "porque tal vez quiero bailar mientras trabajo".

Todo el quehacer de esta artista -y ella es muy consciente de sus objetivos- busca una revaloración de la bestia. En sus propias palabras, "la sublimación del animal". Es algo que tiene que ver, de manera inseparable, con las proporciones ecuestres y el prodigio de sus movimientos.

Así, con y desde sus animales, la artista va a lo profundo y esencial de la criatura. Su hallazgo permitirá la riqueza interpretativa y ese profundo contacto con la imaginación creativa. Esta se expresa por tres vías. Son: caballos y jinetes, las mujeres y los juegos. El tema del caballo andaluz y la alta escuela ecuestre domina los cuadros, en tanto que en las esculturas se plasma el movimiento. Al tocar a la mujer, Binkele capta expresiones de letargo y ensimismamiento. En la zona de los juegos, sus personajes buscan otras identidades.

lina_007La eficacia de la ejecución y la perennidad del motivo da a estas obras ese carácter que vence el tiempo a fuerza de creación. Pero, sin lugar a dudas, siempre nos cala toda la gloria de los caballos.


Publicado en El Nuevo Herald, Miami, 1997.

 

 

 

 

 

Lina Binkele


Por Bruce Helander

lina_008Lina Binkele, notable artista colombiana, comparte en gran medida los intereses y la intuición de aquellos que, en número muy considerable, la han precedido en la inquietud y el respeto por la imagen ecuestre. Nacida en Bogotá, creció en los verdes campos que se extienden al pie de las montañas que son sinónimo de ese hermoso país. A muy temprana edad Lina comenzó a montar a caballo en la finca de sus padres, donde se le ofrecía el lujo excepcional de poder ir a casi cualquier parte a donde la llevara su deseo.

Al galope por la campiña, la artista y su caballo se convertían en un solo ser que exploraba la naturaleza y la sorprendente belleza de un universo en expansión. Aquellas experiencias cotidianas se tornaron en influencias profundas para la carrera que elegiría la joven para su vida. Poseer un caballo exige que se asuma total responsabilidad por su diario cuidado. Limpiar con regularidad la piel del animal crea ciertos lazos personales, pero, aún más importante para un artista, desarrolla un conocimiento íntimo de sus características palpables y su estructura muscular. El cepillado ejercita la mente, tanto como el propio cuerpo. Comienza a memorizarse la forma en que el abrigo viviente de las crines desciende en un océano de formas ondulantes y colores suavemente cambiantes. Tan placenteros momentos regresan a Lina una y otra vez en las etapas evolutivas de la creación de sus dibujos, pinturas y esculturas sobre un tema que conoce íntimamente y ama en lo más hondo de su ser.

Bruce Helander es un artista que escribe sobre arte. Sus collages se publican con frecuencia en The New Yorker

Largos años en compañía de su esbelto y fiel equino desarrollaron en ella una intensa independencia de pensamiento y expresión. Así cultivó su propia comprensión de la historia y su propia interpretación de la naturaleza. Guarda vívidos recuerdos de paseos nocturnos con su padre, escudriñando las estrellas que flotaban en el espacio, a gran altura sobre las montañas. Estos descubrimientos iniciales ampliaron considerablemente el universo de la joven observadora de la naturaleza, e impulsaron su deseo de documentar sus intereses, en especial por medio del dibujo.

Su precoz visión de la naturaleza, sumada a su inclinación por el dibujo, la llevaron a convertirse en antropóloga en Bogotá. Más adelante vivió en México, donde continuó sus estudios, que se extendieron al examen de la pintura mural en el Museo Nacional de ese país. Después de cumplir los veinte años comenzó estudios de talla en madera y adquirió los rudimentos de la forma y las técnicas.


lina_009Su primer proyecto exitoso fue un pequeño caballo, que produjo en ella una total fascinación por el detalle relacionado con sus recuerdos de infancia. Pasado algún tiempo había creado más de noventa formas equinas talladas en madera. Más adelante exploró la inmediatez de la arcilla y el bronce. Cierto día, al contemplar la rigidez mecánica y estatuaria de la escultura de un caballo, decidió perforar materialmente la arcilla de manera caprichosa, lo cual agregó de inmediato un gesto impresionista que ella había esperado ver desarrollarse de manera natural. Otro ejemplo del poder modelador de las remembranzas infantiles se pone en evidencia en la composición Sin Título, en que una hermosa niña se halla montada en su caballo para comenzar juntos un viaje. Los dos parecen uno, y tornan la cabeza ligeramente en la misma dirección. En apariencia la figura femenina está dominada por el enorme animal que la sustenta, pero se le ve mantener el control con firmeza.

Pasan años de dedicación y concentración cotidianas en su estudio, durante los cuales produce una magnífica colección de figuras femeninas y animales, tanto separadas como en conjunto, como sucede en la naturaleza y en la vida. Este tipo de destreza no se desarrolla de la noche a la mañana, no importa cuán intenso sea el talento intuitivo. Los bronces muestran los resultados de su poder de concentración reflexiva y del notable cuidado práctico con que elabora estos temas poéticos. La naturaleza presenta proporciones naturales perfectas, y los fotográficos recuerdos de Lina de figuras y formas armoniosas se convierten en influencias perfectas sobre sus delicadas composiciones. Sus texturas son ásperas y abruptas, como los campos colombianos. Las combinaciones de colores marrones y grises recuerdan las sendas arcillosas que recorría en su niñez. La artista capta el verdadero espíritu, y luego libera su encanto ceremoniosamente en el campo de las exposiciones.

lina_010Un examen detenido de su obra revela su diestra y talentosa disposición para infundir vida al material fundido. Mujer con Ángel es un bronce de tamaño natural que demuestra la capacidad de la artista para elaborar composiciones de múltiples niveles, plenas de vitalidad y emotividad. En dicha obra, una joven dama levanta ligeramente su mano hacia la boca del caballo, mientras el animal responde girando su robusta cabeza en un ligero arco, con lo cual se crea un círculo completo entre los dos. El caballo se mantiene atento, como le es característico, con respeto y admiración. Es una escultura de inolvidables calidades.
El vigor inventivo de la artista se pone también de manifiesto en sus estudios de torsos equinos sin patas. Al abstraer la forma aún más sin el apoyo natural que prestan al diseño las cuatro extremidades, el creador se ve obligado a concentrarse en el rítmico perímetro que media entre la cabeza y la cola. Aún así, la artista conserva en su total integridad un triunfal movimiento irónico. Forman parte también de esta serie torsos de imágenes femeninas que retienen pátinas ricas en textura y color, que contrastan de manera admirable con las grandes piezas de ungulados fundidos. Cualquiera sea el tema, la artista le infunde un misterioso brío, afectuoso y digno. Como contrapunto, Binkele cambia ocasionalmente de dirección y moldea torsos femeninos con la misma ternura y atención al detalle. Las composiciones al contrapposto captan la figura pensativa con espontaneidad e integridad. La pátina aplicada es también casi idéntica a la fórmula utilizada de modo tan certero en las superficies mayores, que tiende a proporcionar unidad mediante un común denominador de color y una personalidad elaborada, que identifican la excepcional aproximación de la artista a la forma escultórica.. La navegación

Los planos, en reposo, parecen desplazarse. Es como si quisieran abandonar su lugar o más bien buscarlo, al tiempo en que sus contornos se alejan de la geometría o salen a su encuentro.


Traducción al castellano por Efraín Sánchez.

Sobre la naturaleza del caballo

Por Carol Damian


lina_011La profunda compresión y la fascinación de Lina Binkele por la relación entre los seres humanos y los animales es aquello que inspira sus imágenes equinas. No solamente ve ella al caballo como una de las creaciones más majestuosas, sino que le interesa describir la imagen del caballo como la personificación de un lenguaje simbólico que pone al descubierto muchos aspectos del carácter de las acciones humanas. Los seres humanos exigen al caballo hacer muchas cosas y ser muchas cosas aprovechando sus instintos, especialmente sus desarrollados instintos sociales. Los caballos comprenden la naturaleza de la dominación y la sumisión, tal como los humanos. La historia del caballo es la historia de la humanidad. La intención de Lina Binkele es ir más allá de la simple representación de las características físicas del caballo y de la explotación de su belleza. Más aún, nunca utiliza la forma del caballo como vehículo de humanización (o deshumanización). Su arte se crea con la intención de rescatar al caballo de la dominación humana y celebrar su inteligencia y belleza.

Carol Damian enseña en la Universidad Internacional de la Florida

Las esculturas y dibujos de Lina Binkele mantienen la misma reverencia permanente por el caballo que han mostrado los artistas durante miles de años. Comprendiendo que el animal está diseñado para ser veloz, eficiente y fuerte, capta el complejo sistema de equilibrio que permite al caballo galopar, resistir, llevar cargas y sostenerse en pie. En sus obras el caballo flota en el aire como por arte de magia. Aparece en fragmentos, y aún así extraordinariamente completo. Su viveza se logra mediante la energía de amplios y curvilíneos esbozos que describen su maravillosa forma física. En el enfoque estético que utiliza Lina Binkele para captar la esencia del caballo, se vale de contornos lineales redondeados y libremente interconectados, tan orgánicos y sensuales como el tema de su arte. Su aproximación es a la vez espontánea y rítmica, y refleja las características del caballo en movimiento, tan admiradas en todas las épocas.

lina_012Los caballos que crea Lina Binkele con su arte no pertenecen a raza alguna, ni tienen identidad específica. Su caballo es siempre el mismo de su imaginación: una yegua con la que puede interactuar y relacionarse personalmente, en consonancia con sus propias experiencias. Cada obra demuestra no sólo sus habilidades como dibujante y su capacidad de reconocer las características más sobresalientes del animal, valorando al mismo tiempo su intelecto, sino también su total comprensión tanto de su superficie física como de su estructura anatómica. Comenzando con sus esculturas de caballos en madera y traduciendo luego su vitalidad al bronce, siempre le ha interesado explorar las superficies como medio de realzar aún más la vitalidad y la energía del animal. El tratamiento de las superficies en todas sus obras comparte un carácter común que se basa en su interés por las telas de origen étnico, en particular las telas e indumentarias femeninas de origen nómada, con sus audaces dibujos geométricos y sus tonos terrosos. Su aproximación al dibujo y a la escultura demuestra esta atención por la superficie por sus calidades expresivas, para aumentar el interés de la forma escultórica, tanto en madera como en bronce.

La talla en madera produce efectos distintos al modelado en arcilla que luego se convierte en bronce. Lina Binkele logra resultados extraordinariamente notables en ambos medios, demostrando a su vez su lina_013preocupación por los mismos aspectos conceptuales del caballo como creación de libertad y belleza, y su intención estética de transformar lo físico en algo más expresivo. Más allá del enriquecimiento de la textura de sus esculturas de caballos para engrandecer su vitalidad y naturalismo, Lina Binkele crea también la imagen del caballo como entidad fragmentaria. En lugar de presentar en su totalidad su forma física, ofrece al observador la oportunidad de completar el cuadro y satisfacer sus propios sueños de montar y poseer un caballo, o regresar a la imaginación de mundos perdidos. Sus representaciones incompletas del cuerpo del caballo recuerdan a la estatuaria antigua, a los objetos clásicos provenientes de relieves de templos, a los restos de monumentos ecuestres y a los vestigios del pasado. Cada obra atrae y comunica en numerosos niveles que trascienden la simple representación corpórea o animal. Cada obra se funda en una comprensión estética y sensible de la forma física, en especial la del espléndido caballo.


Traducción: Efraín Sánchez.

Obsesiones plásticas. El caballo... emblemática del gesto y la batalla.

Lina Binkele: una artista, un tema, un mundo


Por Madeleine Izquierdo de Campos

 

lina_014Quizás por eso ha sido una obsesión para... porque en el fondo, El Caballo condensa una noción humana. Mediando como protagonista a lo largo de la historia, ha enriquecido la relación hombre-bestia nutriendo mitos y rituales, los cuales dan testimonio de su presencia desde los arcanos más remotos hasta nuestros días. De esta manera, puede seguirse su evolución como hecho de cultura, conciliando las expresiones que destacan su nobleza y formas perfectas, con aquellas otras que hablan de su heroísmo, su fuerza y su poderosa condición legendaria.
De todos, es El Caballo el animal que más apegado ha estado al proceso civilizatorio desde el cual se verifica la conquista social y cultural del hombre en su historia. Por ello la autora lo involucra en su obra desde diferentes perspectivas, que se mueven en un amplio panorama que va desde la visión trágica inmortalizada en El Guernica de Pablo Picasso, hasta el sentido apacible, de fuerza contenida y proporciones armónicas, que se aprecian en la obra de Verrocchio (Renacimiento), por sólo situar dos polos dinámicos que se aúnan como cortes posibles en su concepción creativa.
Lina concentra en el tema del Caballo el eje icónico que genera el núcleo de poética para su creación. Por ello, cuando se advierten otros elementos en la representación, como es la figura femenina, y la autora desnuda su predilección por viejos mitos que se refieren a la virgen y a la bestia, al centauro..., a la par, se descubren caminos de oposición y juego para hacer confluir y contraponer el instinto y el intelecto. Así, se desborda la obra en relaciones de sucesión, en las que se enlaza la representación del caballo con el jinete (que siempre es mujer), o con la doncella, o con figuras femeninas, o en general se valora el protagonismo del espacio vacío como sujeto emplazador del movimiento, o se hace evocador el sugestivo y titilante reflejo de las aguas.

Madeleine Izquierdo de Campos es crítica de arte.

La obra plástica de Lina Binkele se mueve en dos planos de creación que desarrolla de forma paralela, a saber: la pintura y la escultura. Aun cuando los soportes son totalmente distintos (lienzo/óleo versus madera/bronce) se advierte una convergencia temática y poética, la cual se enriquece con los propios saberes de la autora, relacionados con la antropología y la museografía. Su obra rescata mitos originales convirtiéndolos en obras de arte, generando la ficción teatral del espacio museográfico para que entonces sean apreciados desde el privilegio de la valoración estética.

lina_015Las imágenes creadas por Lina parecen estar provistas de una relación subjetiva con la realidad, y se proyectan desde un eje distinto a la concepción occidental cuando enfrenta al objeto de la representación artística. La autora parece seguir el modelo oriental de fijar una idea en el espíritu y contemplarla desde todos sus ángulos sin apartarse de ella. Se trata de una especie de ejercicio mental que suministra apoyo al pensamiento profundo.

Cuando nos acercamos a la obra de Lina vista en su conjunto, se aprecia un delicado tratamiento, el cual, valiéndose de las repeticiones, genera su propio universo estético y filosófico. Considerando la fuerte carga sensorial de la obra y el peso que adquiere el cambio infinitesimal, sobre la base de lo discreto, una vez que el público se habitúa a su concepto creativo se ve obligado a centrar la atención en la contemplación y desplazar el interés de la idea del cambio, que caracteriza la estética del arte de Occidente. De esta manera, por el tipo de relación que establece con el receptor, se advierten puntos comunes con aquellos rollos de seda, típicos de la tradición china, que, guardados en estuches preciosos, sólo debían ser desenrollados para contemplarse a favor del bien del espíritu, al igual que un libro de poesía (siglos XII y XIII).

lina_016Esto es quizás lo que hace grande la creación de Lina Binkele, pues con su obra ha tejido a su alrededor una red estética con la cual pone distancia, tanto con "el campo estético industrial" como con las nociones mismas del arte de elite, y le permite como artista latinoamericana mantener afinidad con un tema que es común a las tradiciones más ancestrales (el caballo), reconocido y apreciado por hombres cultos o no. De esta manera, la autora da pruebas de que su obra se halla inscrita en los marcos de una de las funciones estéticas más genuinas del arte de todos los tiempos, según la cual el sentido más profundo del arte consiste en mantener al espíritu humano en un estado de eterno rejuvenecimiento, contrarrestando el impacto de la vida diaria con una obra que se proyecta como fuente de un constante disfrute estético.

Su trabajo escultórico, ya sea en madera o bronce, nos deleita por el dominio técnico, la buena factura y la calidad interpretativa. Se aprecia una evolución de los conceptos estético-creativos que se mueven desde una obra que en sus inicios resulta muy apegada a los órdenes clásicos de la consecución de la armonía, tan típica de la escultura ecuestre del Cinquecento, para paulatinamente transformarse en una escultura que dinamiza las formas a través de un trabajo en el que se aprecia una esencia más profunda: lo laborioso, lo hecho a mano, la paciencia, la repetición.

lina_017Progresivamente la investigación artística introduce cambios para abrirse paso hacia el movimiento mediante un reajuste en el soporte, al introducir el uso del metal, el cual es trabajado capa a capa, simulando la estratigrafía de una excavación arqueológica. No obstante, los caballos que hoy Lina esculpe están en acción, son vigorosos y llamativos por su sentido dinámico, a lo que se suma la propia huella del gesto de esculpir, que logra protagonismo e independencia a través de lo que podría nombrarse como un "expresionismo del volumen" que libera de toda rigidez e invita a seguir la propia pulsión de la artista en el acto de crear. Así, también la superficie cobra vida, porque allí están perpetuados los movimientos a través de los cuales fluyó la inspiración de la artista.

lina_018Un aspecto relevante es la tendencia a la fragmentación en su escultura. De este modo, se convierte el fragmento en el sujeto de la representación (por ejemplo: una cabeza o un cuerpo sin patas), cobrando así valor teatralizador la dimensión museográfica de lo representado. La obra pasa a convertirse en gesto, el gesto en huella. Y de este modo, se simula un levantamiento arqueológico del caballo como hecho vivo, a través de los signos tangibles de la escultura.

En esta producción más reciente se advierte cómo las ausencias comienzan a ganar poder en el significado, hasta convertir el vacío en referencia para un simulado reencuentro con el pasado. Tras ello está la acción laboriosa de Lina, quien ha trabajado las capas de color desvaneciéndolas, ayudándose con el esbozado, con la idea de la forma que se desvanece, provocando la pátina, simulando la huella... Y mostrando que el acto de crear cuenta con muchos matices, donde la más ancestral de las herramientas se despliega en el acto de crear, con un laborioso trabajo donde la paciencia, la obsesión, lo endógeno, lo premeditado, lo digerido, la observación... se transforman en preciadas armas para el efecto.

Lo estético se reconstruye a través de una variación del significado que ahora propicia una antiestética, más acorde con los valores finiseculares del arte (lo feo, lo grotesco, lo corrosivo, el azar, la desproporción...). El arte simula una realidad, la del levantamiento arqueológico que se hace autoevidente, porque a través de la obra de arte la artista y el público entran en relación con la idea de la historia y el juego con la atemporalidad.

lina_019Surge así una especie de "persuasión clandestina" desde la obra, la cual adquiere todo su rigor a partir de la más elemental de las lógicas, que es aquella que la artista creó cuando decidió construir estas piezas, las cuales están sujetas a un convincente "orden de las cosas", simulando estar situadas a la altura de una prerreflexión sobre lo que nos rodea, y que en el fondo se convierte en una "sutil teoría de dominación" que se ejerce desde la obra misma hacia los receptores, buscando a través de este juego de simulaciones propiciar el placer estético. Así, la fealdad y el displacer se colocan como ejes estéticos que movilizan al público hacia una búsqueda introspectiva de lo representado, aumentando la eficacia del diálogo entre la obra y sus receptores.

Por su parte, la pintura que realiza Lina Binkele está concebida en una actitud de convergencia con la escultura. Su primera condición estética que la aleja del patrón occidental, es el hecho de que está concebida para la búsqueda de efectos diferentes a aquellos para los cuales está concebida la pintura-pintura en nuestros días. Los registros de color son muy cercanos a los ocres y rojos de la pintura rupestre (recuerdan las conocidas representaciones de Altamira y Lascaux). De igual modo, en otros casos se aprecia la eficacia de contrastes entre verdes y rojos que mucho recuerdan a la tradición de la porcelana china, o también destacan la simulación de texturas antiguas, que hacen dialogar sus cuadros con antiguos restos de pinturas murales.

lina_031En la obra pictórica de Lina Binkele, el color yace en la superficie -es una especie de piel sin espacio-. No obstante, la verdadera carga de excitación estética recae en los contornos. Los bordes, finos y bien definidos, obligan a la vista a concentrar en ellos toda la atención. Por la delicadeza y precisión del trazo en el dibujo, parecen recordar los dibujos de Leonardo da Vinci. Otro aspecto por destacar es el sentido de lo inacabado que se aprecia en el tratamiento del espacio, así como las distorsiones ligeras de las figuras que mucho recuerdan al manierismo.
En el caso de la pintura, la obra de Lina Binkele parcializa la atención hacia la Historia del Arte. Como se aprecia, su obra también remeda la idea del levantamiento arqueológico, mientras juega con la cita, reconstruyendo en su modelo plástico universos conocidos, en los cuales domina el sentido de lo estético. En su obra lo denotativo prácticamente contiene lo connotativo. Decir caballo, mujer, movimiento, es hablar de ejes de identidad donde lo que se representa y se dice confluyen hacia el gesto, la sensualidad, lo erótico, la huella...

lina_032En relación con esta dirección, apunta otro de los ejes estético-artísticos de la autora: lo femenino. El tema femenino se convierte en un campo especialmente atractivo para el discurso crítico. Si consideramos que Lina es mujer, la presencia de lo femenino puede percibirse como un signo de identidad desde el cual se proyecta en un amplio diapasón de formas: la niña, la adolescente, la virgen, la mujer... A la par que se tejen ejes: la sensualidad, la sexualidad, o simplemente la mujer como parte del brío del caballo en su condición de jinete..., entre otras. Podría decirse que en su obra se aprecia un fenómeno similar a aquél que inició el discurso feminista como sometimiento de lo fálico. De esta manera la figura femenina aparece como oponente y complemento de significado de la figura del caballo que representaría lo fálico. No necesariamente hacemos esta aseveración a partir de las obras que conjugan ambos íconos (mujer - caballo), sino incluso se afirma a través de todas las cabezas y los torsos femeninos, así como de su escultura "Lorenza con alas", marcada por un tierno sello intimista.

Lina queda así identificada, dentro de una tradición contemporánea que ha dado realce a la mujer, como autora de un tema que la refleja. Pero a diferencia de otras mujeres artistas, no amanera las formas para mostrar así sus vínculos con una tradición doméstica, sino por el contrario, su obra es tan briosa como sus caballos, mientras dialoga con el tiempo, el arte y la historia.

Miami, septiembre de 2000.

 

Lina Binkele 1957 Nace en Bogotá, Colombia. 1980 Antropóloga Universidad de los Andes, Bogotá,Colombia 1981 Museóloga, Instituto de Antropología e Historia, Instituto Paul Coremans, México, D.F. 1982 Toma varios cursos de antropología, indigenismo e historia, UNAM, México D.F. 1982 Cursos libres de arte en la Universidad de Nueva York, N.Y., Estados Unidos. 1982-1985 Diseñadora del Salón XX, Banco de Colombia. Organiza más de 300 eventos, entre conciertos, exposiciones de arte, conferencias, etc. 1984 Cursos de ebanistería y talla en madera, SENA, Bogotá. 1984 Abre taller de escultura en madera en Bogotá, creando más de 90 esculturas de gran formato. 1991 Cursos de metalurgia y fundición, SENA, Bogotá. 1991 Inicia investigaciones para fundir sus primeras esculturas en bronce. 1992 Acepta los primeros encargos para espacios públicos y privados, tanto de escultura como de murales.

Exposiciones Individuales

1987 Galería La Francia, Medellín
1989 Fundación Santafé de Bogotá, Bogotá
1990 Galería Spazio, Bogotá
1991 Galería Spazio, Bogotá
1996 Centro Sala de Decoración, Porto Bello, Bogotá
1996 Mirarte, Feria Latinoamericana de Arte Internacional, Bogotá
1997 Hotel Hacienda Royal, Bogotá
1997 Casa Decor, Parque Central Bavaria, Bogotá
1997 The Santander Gallery, Miami, Florida
1997 The Collectors Corner, The Philharmonic Center for the Arts, Naples, Florida
1998 Parque Central Bavaria, Bogotá
1999 The Americas Collection, Miami, Florida
2001 Gasiunasen Gallery, Palm Beach, Florida
2001 Stoke Foreman Fine Art

Exposiciones Colectivas

1986 Cámara de Comercio de Bogotá, Bogotá
1987 Gallery Hillman-Gemini, Nueva York1992 Galería El Museo, Bogotá
1992 Galería El Museo, Deco'92, Bogotá
1993 Deco'93, Bogotá
1994 Galería Gartner Uribe, Bogotá
1997 Palacio Vizcaya, Miami, Florida

Para contactar con Lina Binkele:

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Los amigos invisibles - próxima publicación

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