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Poesía

Poesía

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UNA HISTORIA

Y aprendimos del yolofo, el pájaro azul turquí que canta sólo cuando vuela, nunca posado en los árboles.

Del pájaro ubus-ubus, de una sola ala, que para volar necesita del ala de su pareja.

Del pájaro septicolor, de tramadas transparencias en el viento de un poema.

Del pájaro Gipaeto, cuyos ojos son escarapelas.

Y sentados, le oíamos largamente, mientras de su boca volaban más pájaros extraordinarios. Y entre más maravillosos parecían, más felices escuchábamos...

Y aprendimos que si alguien dice algo según su sueño, alguien otro lo oye desde el suyo.

 

PINTURA CON PÁJARO

Todo el color del lienzo es nieve.

Nieve sobre las cumbres, por las colinas, en los bajos tejados de la casa solitaria.

En el camino que se curva y que nadie recorre, nieve.

Y en el recodo de un río, un árbol pelado de hojas sostiene apenas sus varas.

Y sobre una de las varas una pequeña mancha roja.

 


HOMBRE QUE DA UNA VUELTA A LA CASA

 

El hombre que da una vuelta a su casa
para descansar por un momento
de lo mismo
meditar la luz
o pensar en otro asunto

 

Una vuelta a su casa para burlar el tiempo
mirar en otra cara
o ver las cosas de otro modo
(lo habitual y lo inusual
dispuestos y avenidos)

 

Ese que camina sin prodigios a su paso
ni desvíos en su rumbo
y  se extravía
en su mundo
a la redonda

Como el poeta que apenas utiliza para escribir
una parte pequeña del diccionario

 

HOMBRE QUE DA UNA VUELTA AL OFICIO


La poesía no tiene horario

La poesía se escribe no cuando uno quiere
sino cuando ella -la poesía- quiere
dicen

Esto me digo mientras camino
y pateo una piedrita
calle abajo
una y otra vez

la misma piedrita

Dios puede ser cualquier cosa
incluso una piedra en el camino
-dicen también

Y me lo digo como quien no tiene
para decir
algo inusitado sobre una piedra
que se patea en una calle solitaria

Darle a la piedra es todo el asunto
de esta tarde sin asunto
pues no hay qué hacer
y la poesía no tiene horario

La piedra golpea otra piedra y no canta
no llena el universo
Es nada
diría uno
en el camino que lleva a casa

 

HOMBRE QUE DA UNA VUELTA A LOS ÁRBOLES

 

Arriba, en la vara que se dobla por el peso. De algo inusitado dan noticia ya que hacen tanto alboroto. Me alegraría escribir un poema que diga algo distinto a lo que tantos pájaros han dicho ya

en los poemas.

 

Robinson Quintero Ossa, Colombia, 1959. Poeta y ensayista. Licenciado en Comunicación Social y Periodismo por la Universidad Externado de Colombia. Libros de poemas: De viaje (1994), Hay que cantar (1998), La poesía es un viaje (2004), El poeta es quien más tiene que hacer al levantarse (2008). Textos de investigación literaria: Un panorama de las tres últimas décadas para el libro Historia de la poesía colombiana (Casa de Poesía Silva, 2009), junto a Luis G. Sierra, y Colombia en la poesía colombiana: los poemas cuentan la historia (Editorial Letra a Letra, 2010). Libros de periodismo literario: 13 entrevistas a 13 poemas colombianos [y una conversación imaginaria] (Fundación Domingo Atrasado, 2008) y El país imaginado (2010).

LA OTRA ÍTACA


Siempre se ha dicho:
el camino es largo

Para arribar a tal o cual Ítaca
hay obstáculos
extravíos
y pocos atajos

Se necesita de algo más que ardentía
y arrojo

Y se dice también
que al final de la ardua jornada
espera a cada uno la recompensa:

la paciencia es hermosura
después de la niebla hay sol
sacrificio añade sabiduría

Pero sé de lugares jamás encontrados
en los que el hombre ha quedado
en la intemperie

Si no es la dicha el mismo camino
si no es cada paso el puerto
no lo emprendas

No siempre se nos espera
No todos llegamos a tiempo

 

 

 

 

POEMA CON NARANJAS

 

Para Luz Eugenia Sierra

Las naranjas en el aguacero
perladas de resbalosas gotas
como suspendidas en la bruma

No pierden su llamarada

Más amarillas irrumpen en el verde
en las húmedas varas
en el color del agua

Me acojo a su alegría que escampa
Amo este sol entre la lluvia

 

PELUQUERO


Sólo ante un dios inclina uno la cabeza
y cierra confiado los ojos

Sólo ante un dios entrega uno sus pensamientos
indefenso y sin miedo

El poema es el oficio de las manos de un hombre

Un dios sostiene firme el pulso del peluquero


ALTO AHÍ


El amor es un atracador
No sabes en qué momento te asalta
ni en qué lugar
ni de qué modo
ni con qué porqués

El amor es un atracador
Y sabes que no pide la bolsa
sino la vida
No se conforma
con cosas de valía
el amor

Y desconoces si lo volverás a ver
Y desconoces si te devolverá lo hurtado
Agazapado en la sombra
está el ladrón
que te asaltará la vida


ADAGIO DE ADAGIOS

 

Me escapé de una ruidosa fiesta, con una de las sombras de la noche, jalonado por los bríos del alcohol y del deseo, en un taxi que cruzó como otra sombra la ciudad.

Sombra de piel blanca y pelo negro, los colores del cine tienes -le susurré-. -No me alebresta el alcohol sino el deseo-, me contestaba, despintando la noche con el labial de su voz.

Y a su cuerpo, a contravía de la luz como a un objeto sin apariencia, como a un espejo sin imagen o como a un lienzo sin color, le di mi claridad.

Pero con las sombras de la noche siguiente, otra sombra -salida de no sé qué escondite-, me madrugó.

Aprende de esta historia, un adagio de adagios: asaltador asaltado es el amor.


SIN AMOR


Camino por los baldíos de la ciudad
me complazco con el ruido de las hojas
silbo a los pájaros
espanto a las palomas

Sin amor canto en medio del mundo como en el centro
de un solar antiguo
traigo otra vez a casa mis afanes
miro desde mi ventana las horas
permanezco
persevero
doy de comer a las palabras


PÁJAROS


Tal vez se entregaban al infinito
arrobados por una ciega embriaguez
Tal vez eran náufragos
los invitados del viento
 
Veloces se ahondaban
ganando la oscuridad
Desde mi ventana
como una barca que se mecía
en el océano del mundo
iba tras la bandada
ávido de cielo
Yo también
como ellos
-los desvelados-
emprendía la silenciosa fuga del abandono


PRIMERA ELEGÍA


Ese hombre que andaba semidesnudo
por los pasillos de la casa era mi abuelo
Hermoso animal de silencio
despertado por el sol de los canarios
en su apasionado contemplar del día
la mañana lo consumía en un oasis
de abandono y de calma
Pero el viento que menos esperábamos
lo barrería sin dejarnos rastro

Selección de poemas de Robinson Quintero Ossa para Aurora Boreal® por Diego Valverde Villena. Foto Robinson Quintero Ossa©Jairo Ruiz Sanabria.

 

Los amigos invisibles - próxima publicación

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