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Literatura

'El arte de la ficción', de James Salter

arte ficcion 251El arte de la ficción
James Salter
Editorial Salamandra
ISBN 978-8498388442
Páginas 112
2018

 

Debo confesar que hasta ahora no había leído al autor estadounidense James Salter (1925-2015). Desaparecido hace apenas unos años, su fallecimiento fue la oportunidad para publicar de nuevo las ficciones que lo hicieron conocido, entre otras Light Years (1975) y All That Is (2013), acaso dos de las más conocidas entre el público hispanohablante. El hecho de no haberlo leído antes no supuso, sin embargo, un interés menor a la hora de acercarse a su ensayo (género que está entre mis preferidos). Sobre todo, porque se trata de un libro de lectura amena que aborda, desde dentro, con un profundo conocimiento de causa, el oficio de escribir, sus dificultades y desafíos. Así, por ejemplo, se detiene en lo importante que es comenzar bien un relato, delinear un personaje, construir una intriga, hacerse de un estilo (por más invisible que este sea). Cada vez que se trata de hablar de la escritura, lo hace a partir de ejemplos tan bien escogidos como comentados. El lector de literatura decimonónica que soy se ha visto gratificado con la manera en que aborda la literatura de un siglo lleno de ambición y rebeldía estética e ideológica. Por otro lado, Salter dedica numerosas páginas a lo que significa ser autor —mejor dicho, escogerse a sí mismo como escritor—, las dificultades que se plantean en el camino —desde las financieras hasta las relacionales—, sin olvidar la aspereza de los colegas: “La meta de todo escritor, dijo Cyril Connolly, es escribir una obra maestra. Y cada tanto alguien lo hace, para disgusto de otros escritores que creen que sólo hay cierto número de verdaderas obras maestras y ahora alguien se ha anotado una más”.

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Jorge Valdés Díaz-Vélez - selección de poemas para Aurora Boreal®

jorge valdés 250Jorge Valdés Díaz-Vélez: Torreón Coahuila, México, 1955. Es autor de diecisiete libros de poesía. Entre otros: La puerta giratoria (Joaquín Mortíz-Planeta,1998/ Verdehalago, Colección La Centena, México, 2006); Jardines sumergidos (Colibrí, México, 2003); Tiempo fuera (1988-2005), (Universidad Nacional Autónoma de México, 2007); Los Alebrijes (Hiperión, Madrid, 2007); Kilómetro cero (Universidad Autónoma de Coahuila, Saltillo, 2009) Qualcuno va (―Ed. bilingüe español-italiano―, Sentieri Meridiani Edizioni, Foggia, Bari, 2010); Otras Horas (Quálea, Santander, 2010); Mapa mudo (Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2011); Herida sombra (Posdata Editores, Monterrey, 2012); Nudista (Secretaría de Cultura de Coahuila, Saltillo, 2014) y Parque México, (Renacimiento, Sevilla, 2018). Se le han otorgado, en México, el Premio Latinoamericano Plural (1985) y el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes (1998) y, en España, el Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández-Comunidad Valenciana (2007) y el Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado (2011). Parte de su obra está incluida en numerosas antologías de poesía mexicana e iberoamericana publicadas en Bélgica, España, Grecia, Marruecos, México, Reino Unido, Italia, y en varios países de América Latina. Ha sido traducido al árabe, francés, griego, italiano, portugués, neerlandés, rumano e inglés. Como Miembro de Carrera del Servicio Exterior Mexicano dirigió el Centro Cultural de México en Costa Rica y el Instituto de México en España. Ha trabajado en las embajadas de México en Argentina, España, Costa Rica, Cuba, Marruecos y Trinidad y Tobago, y en el Consulado General en Miami, Florida, Estados Unidos de América. En la Cancillería fue director de Convenios y Programas, director de Difusión Cultural, y director de proyectos de las Actividades Conmemorativas de 2010 en el exterior. Es Miembro distinguido del Seminario de Cultura Mexicana y del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

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José Emilio Pacheco y el modernismo

jose emilio pacheco 250La Antología del modernismo que José Emilio Pacheco publicó en 1970 (reeditada en 1978, 1999 y 2012) es fruto de su faceta de estudioso pues, como es bien sabido, además de poeta, narrador, ensayista y cronista fue también profesor de literatura. Esta antología comienza con una valiosa introducción que compendia lo que supuso el modernismo como movimiento histórico-literario.

Basándose en gran medida en Ángel Rama y en Walter Benjamin pero sobre todo en lecturas de primera mano de los poetas de este movimiento estético, Pacheco realiza un catálogo, que a día de hoy sigue vigente, de las ideas clave en torno al modernismo. Así, el modernismo como acta de independencia cultural y literaria de Latinoamérica; la renovación de la métrica que llevaron a cabo estos autores; el reflejo indirecto de las transformaciones económicas y sociales en los textos modernistas así como la nueva posición socio-económica del artista y la obra estética; la relación con la modernidad científica y técnica; el modernismo como una tendencia eminentemente urbana; su autocomprensión como un movimiento nuevo o moderno; su internacionalismo; su predilección por la expresión ambigua e indefinida, etc. Pacheco afirma, además, que el modernismo fue la entrada de la literatura hispánica en la modernidad literaria: “El modernismo tiene que cubrir en cuarenta años el camino que la literatura europea recorrió en una centuria: ser al mismo tiempo romanticismo, parnasianismo y simbolismo. Tres modalidades que si en Europa fueron sucesivas y excluyentes son tres caras de un mismo fenómeno: la revolución romántica del siglo XVIII cuyas consecuencias aún no terminan y reaparecen con nuevas características en el arte de nuestros días.” (pp. xx-xxi).

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Manifiesto

ana maria fuster 250Ana María Fuster Lavín: San Juan, Puerto Rico (1967). Escritora, editora, correctora, redactora de textos escolares, fotógrafa y columnista de prensa cultural. Ha recibido premios en cuento, ensayo y poesía. Ha sido invitada a participar en lecturas de poesía, cuentos, performance de microcuentos, conversatorios y conferencias en Puerto Rico, Estados Unidos, México, República Dominicana y España. Libros publicados: Verdades caprichosas (First Book Pub., 2002), cuentos, premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña. Réquiem (Ed. Isla Negra, 2005), novela cuentada, premio del PEN Club-Puerto Rico. El libro de las sombras (Ed. Isla Negra, 2006), poemario, premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña. Leyendas de misterio (Ed. Alfaguara infantil, 2006), cuentos infantiles. Bocetos de una ciudad silente (Ed. Isla Negra, 2007), cuentos; El cuerpo del delito (Ed. Diosa Blanca, 2009), El Eróscopo: daños colaterales de la poesía (Ed. Isla Negra, 2010) y Tras la sombra de la Luna (Ed. Casa de los Poetas, 2011), poemarios; Carnaval de sangre (Ed. EDP University, 2015), microcuentos; las novelas (In)somnio (Ed. Isla Negra, 2012) y Mariposas negras (Ed. Isla Negra, 2016).

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La espinosa belleza del mundo. El "Leitmotiv" en la literatura de Tomás González

tomas gonzalez 250Mangroven - Manglares
(Edición bilingüe español-alemán)
Tomás González
Traductores: Karina Theurer, Peter Schultze-Kraft y Gert Loschütz
Portada: Pintura de Armando Williams (Perú)
Editorial: Edition 8, Zúrich, Suiza
ISBN: 978-3-85990-257-2
Páginas: 221
Año: 2015

 

 

En sus últimas horas de vida, antes de su ejecución –bebiéndose la copa de cicuta–, le quitan a Sócrates los grilletes de las piernas. El filósofo se sienta, se frota la pierna y cavila: «¡Qué curioso! Hasta hace un momento me dolía la pierna a causa del grillete y paso seguido experimento esta sensación placentera tras haber sido liberado del grillete. Parece que ambas sensaciones –la placentera y la desagradable– no deseasen convivir simultáneamente entre los hombres, pero que, cuando a la una se la persigue y se la atrapa, se está obligado siempre a llevarse a la otra, como si estuviesen las dos sensaciones unidas a una misma cabeza.» Esto sería un tema para Esopo, dice Sócrates, «escribir sobre cómo el Dios quiso ponerle fin a la lucha de lo antagónico y cómo al no lograrlo ató las dos cabezas juntas así que cuando lo uno se va donde alguien, lo opuesto llega fijo.»

No sé si Esopo logró desarrollar algo de este pensamiento socrático. En todo caso y en este aspecto propondría a un autor contemporáneo, el novelista colombiano Tomás González, nacido en 1950, como ejecutor testamentario de Sócrates aunque tal vez él mismo no haya leído el Fedón de Platón. En toda la obra de González podemos observar, como un Leitmotiv, su visión de la convivencia de los opuestos, su convicción de que la luz y la sombra van juntas, de que lo hermoso y lo horrible son las dos caras de la misma medalla, de que la muerte es parte de la vida. En su novela Los caballitos del diablo Tomás González acuñó el término «la espinosa belleza del mundo» para definir ese estar acoplado de lo antagónico y así seguir con la tradición de un William Blake, quien manifestaba que «sin contraposiciones no hay avance: atracción y repulsión, sensatez y energía, amor y odio son necesarios para la existencia humana.» (Matrimonio del cielo y el infierno, 1790).

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La nave de las letras

menchu gutierrez 259Ponencia de la escritora Menchu Gutiérrez realizada durante el VI Festival de Literatura en español de Copenhague, el día jueves 27 de septiembre de 2018 en las instalaciones de la Universidad de Copenhague.

 

A una conferencia, como a un libro, como a una casa, se puede entrar por la puerta principal o por una puerta trasera; también es posible entrar por una ventana, como quien ha perdido la llave; o por una grieta, como los que escudriñan el tiempo.
El título de una conferencia, como el título de un libro, se pregunta, entre otras cosas, por dónde realizar esa difícil entrada.

Cuando la invitación a dar una conferencia lleva asociado un título más amplio, en este caso, el título en torno al cual se convocan estas jornadas “Letras viajadas”, nuestro título, hijo pequeño del título más grande, se pregunta cómo prestará servicio a este gran enunciado, de qué modo le será fiel o infiel.

“Letras viajadas", decía la invitación que recibí de la Universidad de Copenhague:. “Letras viajadas”… título ambiguo donde los haya, en el que caben barcos, aviones, submarinos, tranvías… y en el que coexisten los antiguos carromatos con los modernos drones.

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Poesía de Augusto Lemus Martínez.

augusto lemus 250Augusto Lemus Martínez. (Cuba 1962). Poeta e investigador. Como poeta ha publicado Poementos. (Cuba, 1990), Tropismos. (Miami, 2005), Cartas de odio, amor y de otras nimiedades. (Fort Worth, 2011), En verde iluminado. (Miami, 2012). Yo Augusto. (Miami, 2015). Está representado en las antologías Lenguas recurrentes. (Cuba, 1982), Lauros. (Cuba, 1989). Epigramas. (Cuba, 1994), Antología de la poesía cubana del exilio. (Valencia, 2011), Postales guantanameras. (Miami, 2017). Su labor investigativa es conocida por sus colaboraciones en centros docentes, la radio, la televisión y por sus guiones o aportes a diversos documentales sobre el Changüí, La Tumba Francesa y la música en el Alto Oriente cubano; en ese campo ha publicado Regino E. Boti. (Cuba, 1991), Cinco preguntas sobre el changüí. (Cuba, 1992), Patriota de campanario. Apuntes bio-bibliográficos de Regino E. Boti. (Barcelona, 2017).

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El joven que vino del mar

mar 250

El relato "El joven que vino del mar" está escrito a cuatro manos entre la escritora María Alejandra Almeida y el escritor Javier Vásconez.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Cuando la doctora Vivanco llegó a la estación, el motor del autobús en el cual iba a viajar ya estaba encendido. Le entregó la maleta al controlador, pero subió con su mochila en la mano y buscó el lugar que le habían asignado. Su asiento estaba junto a la ventana en la parte trasera. Ya acomodada allí, se percató de que viajaba muy poca gente. En un asiento delantero hacia la derecha vio a una mujer corpulenta, con una abundante cabellera de color gris.

Eran las ocho de la mañana, cuando el bus se deslizó por las avenidas todavía poco transitadas. Al mirar por la ventana, descubrió una enrome fábrica de ladrillos, cuyo humo ocultó por unos segundos la visión del resto de casas. El rostro de Patricia era ovalado, con unos enormes ojos adormecidos que a momentos parecían volverse verdosos, y una nariz alargada sobre los labios donde se había desvanecido el color del lápiz labial.

Luego de atravesar una serie de barrios periféricos, el autobús desembocó en la autopista que conduciría a San Mateo. Patricia sintió un poco de frío. Abrió la mochila, sacó una chaqueta de color lila y se la puso. En la mano derecha llevaba un gran anillo de piedra luna y en la misma muñeca varias pulseras de hilo de distintos colores, que parecían simbolizar una serie de trofeos. En la muñeca izquierda tenía un cronómetro Bulova de correa de cuero roja, obsequio de su padre cuando se graduó de bióloga. Después de una hora y media, el autobús entró a un pueblo. Se detuvo por unos momentos y descendieron varios pasajeros; luego continuó el viaje. Entonces, Patricia extrajo la tablet de la mochila, la encendió y reanudó la lectura del artículo que había empezado la noche anterior sobre una serie de hierbas recientemente descubiertas en los Andes.

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El Mermaids está cerrado para siempre

pedro badrán 250Se me ocurre que podrían aparecer ellos dos, el navegante sentado en su rincón predilecto, cerca de la ventana, y ella reflejada en el espejo, tal vez sin el cigarro pero sí con el humo, porque el humo podría ser algo así como el tono de sus canciones. Por supuesto, también aparecería yo, el viejo y aficionado pintor que a la postre hace las veces de barman, cuando el puerto agonizaba y no había marineros y sólo quedaban Azalea y el navegante. Me pintaré a la manera italiana, renacentista quiero decir –así suene un poco forzado- como por descuido, en un lugar insignificante, detrás de la barra tal vez, como si en verdad fuese un barman, o reflejado de manera lateral en el espejo, opacada mi figura, claro está, por la imagen de Azalea. A lo mejor deba desaparecer por completo, dejar todo el bar-cuadro para ellos y contentarme tan sólo con una representación –casi por casualidad- de mi mano llena de anillos de fantasía, ajena a cualquier pincel. Descartaría los tonos sepias –pues nunca se me ocurrió ser fotógrafo- y las telas falsamente envejecidas, el olor húmedo de los frescos desgarrados y antiguos, pero si hay algo a lo que no puedo renunciar es a la referencia narrativa, prevista ya en los primeros maestros pero sobre todo en ese cuadro de Benozzo Gozzolli, que representa La danza de Salomé y la decapitación de San Juan el Bautista. Salomé baila para Herodes en el extremo derecho del cuadro; al lado izquierdo –hay una columna que separa- un soldado se apresta a decapitar al Bautista y en el centro –pero habría que decir que un poco más allá del fondo, sin separación evidente- Salomé le entrega la cabeza a su madre. La historia, por supuesto, me interesa menos. En mi pintura, sin embargo, una cosa que no puede fallar son esas letras que dicen Mermaids. Son un apoyo necesario a la anécdota pues se supone que ésta trata de un navegante y fuera del Mermaids hay un puerto que naufraga, con buques herrumbrados y gaviotas hambrientas.

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Los amigos invisibles - próxima publicación

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