Notas de un Diario pre-póstumo

del 30 de octubre al 3 de noviembre

¿El cara o cruz en la elección presidencial de Estados Unidos?

¡Qué diferencia abismal entre el candidato republicano en las elecciones de 1956, que vi recién llegado a Nueva York, a mis 23 años, a fines de octubre en un mitin en el Madison Square Garden, el prestigioso general Eisenhower, y el actual presidente y candidato en estas elecciones!: el desaprensivo especulador de bienes raíces y actor de un “Reality Show” televisivo, en el cual ha convertido su gobernación del país y que tiene metido en el bolsillo al partido republicano, como si se tratara de los pasajeros de un avión secuestrado, como he leído decir a alguien.

Han pasado 64 años desde aquel mitin en Nueva York. ¿Qué se hizo del progreso? No creo que oyera ninguna palabra fuera de tono o insultos del, tan dignificado, Eisenhower contra su contrincante, el liberal Stevenson. Aparecía en el estrado, con su aureola de haber derrotado al fascismo, lo cual hiciera brillar tanto a la Democracia norteamericana por el mundo, aún con sus defectos, mientras que ahora, y si Trump llegara a triunfar, la llevaría a un aberrante culto autocrático de su persona. Viéndose perder, se ha lanzado en una alocada cabalgata de mítines en la última semana - 14 planeados, entre el sábado y el lunes-, ante sus idolatradas multitudes clamando “We love you” (en el 56, lo que se decía era “I like Ike”) apretados entre si y, la mayoría, sin máscaras, mientras la pandemia hace explosión por todo el país. El viernes se dio el número mayor de contagiados, 90.000. Son millones sus seguidores, una gran coalición, iniciada cuando Obama fue elegido como el primer presidente afro-americano (recordemos que Trump lanzó toda una campaña diciendo que Obama no había nacido en Estados Unidos), en su mayor parte hombres y mujeres blancos, sin educación universitaria, y que se han visto, o se creen, desplazados por la globalización y las nuevas tendencias demográficas del país de una diversidad étnica y cultural. La candidata a la vicepresidencia, Kamala Harris, de ascendencia africana e india, sería un ejemplo de esta nueva realidad. A pesar de su gran número, tal retrógrada coalición es una fuerza menguante en el país.

De aquí, el desesperado apasionamiento de ellos y de su presidente, yendo, de bote en bote, y de estado en estado, diciendo mentiras, soltando insultos y queriendo hacer creer, que la explosiva pandemia, ya ha sido superada, con su repetido “estamos doblando la esquina”. Sí, sí la esquina a las muertes, que pasan ya del cuarto del millón. Su baza, que le podría llevar a una mínima victoria, es la de “abrir el país”, que tiene bastante apoyo como en Europa, aunque mueran más de un millón de personas. Y el viernes, él que todo lo ve como dinero, llegó a lanzar la gran injuria de que los hospitales y los médicos se benefician ganando dinero con los muertos, y con su hijo diciendo, cuando en esta semana cada día mueren mil personas, que no muere “casi nadie”. Por su odiosa afirmación, ya merecería Trump perder la elección.

Biden, muy hábil, por su parte, lleva la campaña al margen de divisiones o ideologías políticas, con la incluyente bandera de la empatía, hablando de unir el país, y de “ciencia y no ficción”, y afirmando que Trump se ha rendido, ha alzado la bandera frente a la desembocada pandemia. El cara o cruz de la moneda de la elección está ya en el aire. Esperamos que caiga el cara de Biden, pues la cruz de Trump supondrían un gran paso hacia la Crucifixión de la Democracia norteamericana. Pero ojo, si Biden gana por poco y se hacen maniobras para no contar muchos de los votos por correos, Trump, como ya ha anunciara, rehusaría reconocer la votación. Vislumbrando lo que podría pasar, el prestigioso columnista del New York Times, Thomas L. Friedman ha llegado a decir, en la columna del viernes, que ésta podría ser la última semana de América, tal como la hemos conocido.

 

                                      

Víctor Fuentes salió prófugo de la España franquista en 1954, y se considera parte del segundo exilio español. Anduvo por varios países europeos, con una permanencia de dos años en Inglaterra y, posteriormente, varios meses en Venezuela. Vive en Estados Unidos desde el otoño de 1956. En la Universidad de Nueva York, retomó sus estudios y se doctoró en lenguas romances en 1964. Desde 1965 ha sido profesor en la Universidad de California, Santa Bárbara, donde continua como profesor emérito, desde el 2003. Ha publicado números estudios sobre literatura española del siglo XIX y XX y sobre cine, y cine y literatura. Entre sus libros destacan: La marcha al pueblo en las letras españolas 1917-1936 (1980 y 2006), Buñuel en México (1993) y La mirada de Buñuel: cine, literatura y vida (2005). Ha publicado ediciones críticas de La Regenta y Misericordia (Akal). Bajo el heterónimo Floreal Hernández es personaje la novela Morir en Isla Vista, parte de una trilogía memorialista, cuyos otros dos libros, ya bajo su nombre, son: Bio-Grafia americana (publicado en el 2008, por la Fundación Jorge Guillén) y  Memorias del segundo exilio español (1954-2010) . Su última publicación es Buñuel, del surrealismo al terrorismo, (Editorial Renacimiento, Colección Los Cuatro Vientos, 2013). Acaba de publicar sus libros, California Hispano-Mexicana. Una nueva narración histórico-cultural, y la novela To Die in the USA. A fictional memories of a Spanish exile".  Sus dos últimos libros publicados por Visor: Antonio Machado para el siglo XXI. Nueva trilla de su poesía, persona y pensamiento (2018) y Galdós, cien años después y en el presente. Ensayos actualizadores (2018), celebrando el centenario de su fallecimiento en 2020.victor_fuentes_050

Notas de un Diario pre-póstumo: 2020 enviado a Aurora Boreal® por el escritor y crítico Víctor Fuentes. Foto Víctor Fuentes©Isaac Hernández.

 

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