Pablo Montoya - Un itinerario hacia el horror

La sombra de Orión

Pablo Montoya
Novela
Penguin Random House
Páginas 436
2021

París, Bogotá, Medellín, La Comuna, La Escombrera. Este es el itinerario de viaje de Pedro Cadavid, un escritor que ha vivido en el exilio y a quien se le aparece la oportunidad de rehacer su vida en su natal Medellín. Sin embargo, su regreso a Medellín se torna en un viaje hacia uno de los territorios más periféricos de la ciudad: La Escombrera, donde decenas de camiones desocupan los escombros de las construcciones y demoliciones que han hecho de Medellín la moderna ciudad que es hoy. Desde el año 2002 se ha especulado que en ese terrible lugar residen los cuerpos de cientos y cientos de jóvenes de escasos recursos, desaparecidos tras la Operación Orión, la terrible intervención militar sobre uno de los territorios más marginales de Medellín y cuyo propósito fue eliminar cualquier presencia de guerrilla en la zona. Es a este territorio al que Pablo Montoya nos invita con esta obra, no solo por el legado de violencia que nos ha dejado la Operación Orión y la política de la Seguridad Democrática, sino también por todos los desaparecidos de Colombia que llevamos con nosotros todos los días y cuyas cifras vemos elevarse con horror.

sombra orión 350La sombra de Orión es la sexta novela del colombiano Pablo Montoya, la cual se suma a una obra de más de veinticinco títulos entre los que se encuentran colecciones de ensayo, cuento y poesía, lo que lo convierte además en uno de los escritores más completos de su generación. Además, se trata de una novela en total contacto con el resto de su obra. Pedro Cadavid, alter ego del propio Montoya, aparece de una forma u otra en todas sus novelas a partir de Los derrotados, publicada en el 2012. Es posible trazar la genealogía de esta novela hasta más atrás, a su novela Lejos de Roma, en la que cuenta el destierro del poeta Ovidio en la isla de Tomis. Desde allí, el tema del exilio, de la posibilidad del regreso, la presencia de los espectros del pasado, así como la tradición clásica y la reflexión sobre la propia literatura repercuten hasta encontrarnos en la Medellín que se abre paso por el siglo XXI después de una historia de dolor y sangre.

La tradición clásica habita en esta novela en su propia estructura de descenso. Una catábasis, es decir un viaje al infierno, tal y como ocurre en tantas instancias de la tradición clásica. Incluso el propio Pablo lo admite: “Es un viaje al horror. Pedro Cadavid quiere regresar a Colombia, además encuentra a una mujer que es Alma y esta mujer es una especie de Virgilio, pensando en la Divina Comedia. Porque es Alma la que va a conducir a Pedro hacia esos núcleos del horror”. Así lo comentó en la entrevista que tuve la oportunidad de realizarle al respecto de esta novela.

En esos núcleos del horror también habitan núcleos de resistencia, entre ellos la propia Alma. Estos núcleos de resistencia dentro de La Comuna consisten en personajes que se rehúsan a permitir que el curso de la Violencia los arrase hacia el olvido, de una manera que Pablo hace resonar con Antígona al interior de la novela. Se trata de mujeres y hombres que insisten en buscar a sus desaparecidos, a no olvidarlos, a mantenerse unidos a su recuerdo cuando todas las circunstancias demandan lo contrario, tal como le ocurre a Antígona con el cuerpo de su hermano. Hay una diferencia fundamental, sin embargo, y se trata de que Antígona sí pudo recuperar el cadáver; por el contrario, la comunidad de La Comuna no puede encontrar a sus ausentes.

El único que parece acercarse a conseguirlo es Mateo Piedrahíta, el cartógrafo sonoro que se ha dedicado a perseguir los sonidos que vienen de lo profundo de La Escombrera. Él, como no otros, ha conseguido establecer un tipo de contacto ritual con los murmullos del fondo, que le permiten establecer una cifra astronómica, propiamente literaria, de los desaparecidos de la escombrera. Mateo se convierte entonces en el Antígona más literal que existe en la novela. El propio Pedro le refiere esta heroína clásica y le pregunta: “Antígona dice que el hecho de enterrar a su hermano la sitúa en una frontera que no atañe ni a los vivos ni a los muertos. ¿Te sientes así?”. A lo que Mateo, menos habitado por la literatura que Pedro, dice “Esos griegos son un poco exagerados. En absoluto. Me siento muy vivo, y más todavía haciendo lo que hago”.

La última referencia clásica que utiliza Pablo Montoya en esta novela está en el propio título: Orión, el gigante cazador mitológico. Cadavid reflexiona sobre su significado al interior de la novela con las siguientes palabras: “Orión tenía muchos sentidos. El vínculo del guerrero con la orina. El de las sucesivas persecuciones y venganzas. El de los amores contrariados. Había uno que lo relacionaba, según una de las versiones del mito, con las montañas donde nació. En el mapa de La Comuna, Orión estaba sobre ellas, en los límites que hacían los barrios Eduardo Santos, Antonio Nariño y El Salado”. Entonces Orión, con su belicosa presencia, se extiende sobre el territorio que habitan los personajes y define su relación con un pasado lleno de violencia.

Pablo Montoya reflexiona sobre este pasado al narrar en extensos capítulos la historia de La Comuna y las pugnas por el poder sobre este territorio, disipando la frontera entre realidad y ficción. Desde una lluvia de cocaína que cubre a Medellín como la nieve, hasta la narración de las pugnas entre milicias urbanas, narcotráfico y paramilitarismo, la historia de la verdadera Comuna Trece es el telón de fondo para una narrativa tanto auténtica como metaficcional. Auténtica porque Pablo se esfuerza por configurar una historia que no rehúye al dolor ni a la violencia que caracterizaron su natal Medellín durante tantos años. Metaficcional porque propone aquí su propia versión de la tradición literaria de la violencia que ha dominado a los escritores de su ciudad desde Tomás Carrasquilla a principios del siglo XX, pasando por Helí Ramírez, Fernando Vallejo y Manuel Mejía Vallejo.

“Yo quería separarme de esa tradición”, comenta Pablo en la entrevista. “Yo sé que La sombra de Orión pertenece a esa tradición literaria antioqueña. Pero al mismo tiempo quería separarme de ella y una de las maneras en que lo hago es introduciendo el relato metaficcional. El asunto de trabajar la literatura desde la literatura”. Es a esta vena metaliteraria, que Pablo no inventa pero que concibe como innovación en la literatura antioqueña, a la que pertenece esta suerte de “historia alternativa” o paralela de la Comuna Trece, pues esta narrativa aparece como escrita por el propio Pedro Cadavid. De este modo, las referencias a la literatura clásica propias de la novela no se quedan en el aire, sino que son aterrizadas al momento histórico y literario desde el que está escribiendo Pablo Montoya.

La sombra de Orión aparece entonces como un momento clave en el camino que ha forjado para sí este escritor. Un camino que no compromete sus convicciones y que en cada entrega trae una propuesta llena de significación para los lectores que habitamos su mismo mundo. Un camino que no caza fórmulas sino busca honestidad, verdad y relevancia, que se renueva a cada momento y que nos llena de literatura. Pablo Montoya entiende el porqué de su labor y moldea su prosa con un propósito claro en busca de la contundencia para que, en su escritura, tal como en la literatura con la que se ha formado, haya una experiencia auténtica de la vida humana, tan universal como irrepetible.

Pablo Montoya
Barrancabermeja Colombia (1963). Ha publicado en cuento los siguientes libros: Cuentos de Niquía (1996), La sinfónica y otros cuentos musicales (1997), Habitantes (1999), Razia (2001), Réquiem por un fantasma (2006), El beso de la noche (2010) y Adiós a los próceres (2010). En poesía: Viajeros (1999), Cuaderno de París (2006), Trazos (2007) y Solo una luz de agua: Francisco de Asís y Giotto (Tragaluz Editores, Medellín, 2009),  Programa de mano (2014), Hombre en ruinas (2018) . En ensayo: Música de pájaros (2005), Novela histórica en Colombia 1988-2008: entre la pompa y el fracaso (2009), Un Robinson cercano, diez ensayos sobre literatura francesa del siglo XX (2013) y La música en la obra de Alejo Carpentier (2013). En novela: La sed del ojo (2004), Lejos de Roma (2008) Los derrotados (2012), Tríptico de la infamia (2014) , La escuela de música (2018) y La sombra de Orión (2021). Selecciones, recopilaciones, antologías: Terceto (2016), Español, lengua mía y otros discursos (2017), Adagio para cuerdas (2012), Mi mano busca en el vacío (2019).

santiago vesga 300Santiago Vesga
Bogotá, Colombia (1997). Estudió Literatura en la Universidad de los Andes con opción en estudios teatrales, en Bogotá, Colombia. Ha escrito cuento y en la actualidad colabora con el podcast de la editorial Aurora Boreal (AP Podcast) y escribiendo reseñas para Aurora Boreal.

 

 

Reseña enviada Aurora Boreal® por Santiago Vesga. Publicada en Aurora Boreal® con autorización de Santiago Vesga. Fotografía Pablo Monotya © Pablo Montoya. Fotografía Santiago Vesga © María José Dávila.

 

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