Gustavo Ruiz Pascacio - Selección de poemas

Selección de poemas por el autor para Aurora Boreal

Innsbruck, el fervor y la nieve

Cuaderno de Innsbruck
Gustavo Ruiz Pascacio
Poesía
Coneculta-Chiapas, México
2020

 

I


En cierto lugar de Europa los cielos están abiertos. Por ellos he visto cruzar la vaga precisión del mundo en fugaces siluetas. Son altas, como sus árboles que combaten en leyendas de boca en boca. Son grises, como el otoño junto a sus ríos de niebla y sueño. Son raudos, como el destino, que cuando nos damos cuenta ya está sobre nosotros. Qué motivos, me pregunto, abrigan el paso de tales perfiles por estos cielos abiertos de Europa. Raudos, como el destino, que cuando nos damos cuenta ya está sobre nosotros.

 

VI


Salgo a recorrer este país. Un mundo por detrás, un cielo por delante. Un rango de alfiler en sus montañas. Un techo por doquier, un río de trenes, un bosque de hogares abrigando las seis en punto. Salgo con las manos en los bolsillos. Con la bocanada de hielo que me ha tocado en turno y la disfruto. Con la debida sensación que en mí no cabe todo. Que vengo de un océano que no besa esta tierra. Que soy el insensato voyerista de los viernes. Que me aparezco así, con todos los espíritus que me ha dado mi patria, y no puedo doblar con otra magia que no sea este cordón de cimientos en el que pongo mi palabra.

 

XII


Bajo los arcos de Innsbruck una mujer se despoja de su silencio. No le cabe el brusco tiento de la historia, ni mucho menos el indicativo trazo del artista, puesto desde sus ojos hasta la punta de sus pies posados en el albor decimoséptimo de la Toscana y el Tirol. Claudia de Médici, me han confiado, es su nombre. Porta un vestido café tornasol. No sé si parte de él reposa debajo de su hombro izquierdo porque el artista así lo ha pedido o acaso acaba de retornar del amor, ya ha enviudado dos veces o rinde cuentas de su conducta al porvenir. Novena y última hija del gran duque de Toscana, me mira desde su Fortaleza de Ehrenberg, a la mitad de su Sala en Innsbruck. La puerta de sus senos, promesa sólo ha de ser.

 

XIII


Mi nombre está en estos muros por los que en más de una vez pasaron hordas y aprendices de invasores, custodios de todo y nada, patronos y trotamundos, y un erial con sus insignias. Mi nombre aparece a mitad de ladrillo y hielo, lo trae la grosería del viento, la bermeja ofuscación de esa mujer, el podio de los desvencijados. Mi nombre no ocupa tramos, pero asalta transeúntes entre St. Pölten y Krems, estiba el frío de Hall al ascender desde Innsbruck, y vuelve edredón y vino la cara de la tristeza, por la que en más de una vez, en pago de vaguedades, pasaron custodios de todo y nada.

 

XXVII


Cuál de todas las lunas es la de Innsbruck. La del aro gigante engarzada en tu aguda pupila. La de media semana cremosa en un tazón. La de olvido puro agendada sobre una taberna. La que viene y vuelve al cabo de una pregunta. Cuál de todas las lunas es la que miro. La que sabe del miedo que subsiste en lo perdido. La que no reconoce la respuesta del héroe. La que llama a mi puerta cuando yo ya no estoy. La que insiste en contarme cada filo de Innsbruck con el aro gigante de tu aguda pupila.

 

XXXI


Cuando vuelva a cruzar este río que separa el dolor y la dicha, de los unos y los otros transeúntes, de esta porción de azar que llamamos paso. Cuando vuelva después de esta alba atadura en que se acuesta el tiempo con los unos y los otros, y se pervierte todo mango de prisa en una cabal empuñadura de misterios. Cuando vuelva en sí deste desmayo en que sólo la nieve me atestigua, no seré parto de Habsburgos, ni metrópoli bicéfala, ni médico en mi renacimiento. Pero estaré aquí, bajo mi propia enredadera, balanceándome al filo de algún muro, sólo para decirles entre líneas, que he regresado al cabo de una ruta, para cruzar el río de los unos y los otros.

 

cuaderno innsbruck 300Gustavo Ruiz Pascacio
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1963. Maestro en Ciencias Sociales y Humanísticas por el Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (CESMECA-UNICACH) y Licenciado en Letras Latinoamericanas por la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH). Becario del Centro Chiapaneco de Escritores 1993-1994, en poesía, y del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes (FOESCA) en 1996 y 1998, en ensayo. Premio Estatal de Poesía Rodulfo Figueroa 2001, convocado por el Gobierno del Estado de Chiapas, con el libro: El amplio broquel de la melancolía, y Premio Nacional Bellas Artes de Literatura (Premio Nacional de Ensayo para Crítica de Artes Plásticas Luis Cardoza y Aragón 2003), convocado por CONACULTA-Instituto Nacional de Bellas Artes, el Consejo de Cultura de Nuevo León y la Universidad Autónoma de Nuevo León, con el ensayo: La plástica en Chiapas: el tránsito del color y la explosión de la forma. Es autor de los libros de poesía: Cualquier día del siglo, 1994; El equilibrista y otros actos de fe, 2000; El amplio broquel de la melancolía, 2001; Escenarios y destinos, 2008; No viene la primavera en las líneas de mi mano, 2013 y Cuaderno de Innsbruck, 2020; así como de los libros de ensayo: Los fantasmas de la carne (las vanguardias poéticas del siglo XX en Chiapas), 2000; Los designios de la Diosa (la poética de Efraín Bartolomé), 2000; La plástica en Chiapas: el tránsito desde el color hasta la explosión de la forma, 2011 y Los andenes de la voz: ensayos de poesía mexicana contemporánea, 2015.

Selección de poemas del libro Cuaderno de Innsbruck, hecha por el autor para Aurora Boreal®. Material enviado a Aurora Boreal® por Antonio Moreno. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Gustavo Ruiz Pascacio. Fotografía de Gustavo Ruiz Pascacio © archivo personal del autor. Carátula del libro Cuaderno de Innsbruck © cortesía de Gustavo Ruiz Pascacio.

 

 

 

 

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