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Poesía

Via Nerici

teresa iturriaga  0250Selección de la autora para Aurora Boreal® de su poemario inédito Via Nerici.

 

Inédito

 

 

Teresa Iturriaga Osa
Doctora en Traducción e Interpretación por la ULPGC, ha participado en proyectos de investigación europeos como Euromed Heritage II / "Mediterranean voices"; Seminario del Departamento de Historia Moderna del CSIC, "España desde fuera"; "¿Verdades cansadas? Fabrication et emploi de stéréotypes sur le monde hispanique en Europe", Congreso de la Université de Cergy-Pontoise, el Instituto Cervantes de París y el CSIC. Publicación del libro Mi playa de las Canteras (2005). Traducción al español del libro Modou Modou, del senegalés Seydi Ababacar Mbaye (2005); Traductora de textos africanos en www.laveudafrica.com (2005-2006) y www.africainfomarket.org (2005-2007). En 2005 presenta el relato Hurto blanco en Orillas Ajenas. En 2006, Namoe en Hilvanes y, en 2007, El violín y el oboe en Fricciones. Publica Tu nombre es Véronique en el libro Que suenen las olas, una colección de relatos de escritoras canarias y marroquíes, de la que también fue directora y coordinadora, realizando con Leila Chafai la adaptación de los textos árabes al español. En 2008 presenta la colección en el Instituto Cervantes de Rabat. Gana el III Certamen Internacional de Poesía El verso digital 2008. Publica Juego astral, relatos de género fantástico. Primer premio del III Certamen de Poesía Encuentros por la Paz. En 2009 publica Yedra en vuelo en la colección Acordes armoniosos. En el libro El ojo Narrativo. Ecos [2] participa con el relato El mandala de Malick y en Doble o nada con el relato Tumulto de trazo y latido. Asimismo, su poesía se incluye en la antología Madrid en los Poetas Canarios. Ha trabajado en radio, prensa digital y revistas culturales; miembro de jurados literarios como el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y el Premio Canarias de las Letras. En 2010 edita Revuelto de isleñas, una colección de relatos sobre la escritura y la cocina. Con motivo del Día Internacional Contra la Violencia de Género, presenta su libro Desvelos, con relatos inspirados en las experiencias de mujeres de las Casas de Acogida del Cabildo de Gran Canaria. En 2011 publica su poemario Gata en tránsito, prologado por J. M. Caballero Bonald. Sus últimas publicaciones son Lavirotte al azar en la antología de relatos París (M.A.R. Editor, 2012) y Rosas rojas para María Walewska en la Antología Mujeres en la Historia (M.A.R. Editor, 2013). Recientemente, ha publicado en e-book el poemario Campos Elíseos en la editorial danesa Aurora Boreal.

 

I
Azul, noche.

 

Dijiste que las mariposas estaban lejos.
Ahí las tienes, míralas.

No, yo no estoy loca...
... ya se acercan -escucha-.
En enjambres me rodean la cintura,
mecen aguas,
liban ese tronco caminar del olvido
que tú conoces,
y me abrigan, sí, me abrigan las raíces
con su manto de seda...

¿Cómo decirte...?
Es noche y es azul.

 

II
Bello linaje

 

Entre tu alma y la mía un niño dibuja un octógono,
una torre muy alta de silencio rompe aguas
al mirarnos las manos,
las líneas precipitan su hueco en desorden de lluvias, un púrpura de noche
va subiendo su nuca a la estrella con manto mullido, seda
que todo lo ve
que todo lo perdona
que todo lo siente.

Alientas cada paso en firme, bella geometría del ocho,
nos digieres enteros en lo humano y lo divino,
cobijas al ser anfibio que torpemente inventamos.
Ángeles o demonios, no repudias la descendencia de la duda,
a tu linaje le construyes una mansión con vista al mar,
en el horizonte levantas tus mejores grúas de acero
y con sol braseas el suelo frío de la estructura majestuosa
que palpamos verso a verso, amor.

Y es lo que pasa
cuando aún se tienen brazos y piernas
para tenerte, no importa a oscuras,
presente, con coraje y en serio.

 

III
Por una arena negra

(Recordando a Góngora...)

 

Hay una profundidad que se desliza bajo el silencio.
Dormita en la certeza del roce de una línea,
raspa la suave quiromancia de tu mano en la mía.

Escucho la tinta azul de las noches, ellas
pliegan sus mantas, enmudecen,
van subiendo el pulso a nuestro encuentro.
Vuelves a mí en cada palabra,
en cada color de allende
me despiertas el recuerdo, ese olor,
cedro del Líbano,
el cuello de tu camisa
abre el río, espacio sinuoso de las cartas sin remite
ahogadas en mi buzón de voz
como caricias de guayedra.

Miro y es arena, arena negra, solo eso.
Mis venas han subido a rastras tantas veces
los aneurismas de este palomar, marfil vacío...

 

IV
Pozo de paciencia

 

Cuando me empeño en buscarte, ternura,
tú apareces vestida de cuero,
látigo en mano.
Te he defraudado mucho -me dices.
Nunca, Vida, nunca me he defraudado -te grito yo.

Y me quedo sola.
Sola como se enfrentan las derrotas.
Sola como se sube a las montañas.
A rastras, a cuatro patas, trepo tu rosa
sin más fuerzas que las manos.
Tú quédate ahí abajo.
En el pozo del recuerdo y la paciencia
[más grande que el don de profecía,
¿y para qué el don de lenguas?].
No hay espacio para dos en el palacio de la desesperación.
Un escalón delgado me cobija.
Y esa tortura de espinas no la quiero para ti.

Es mi hora de llorar.
Frente al espejo se desnudan mis ojos magenta
buscando una vida posible, poeta
con aliento completo, enamorado
de mi sangre de defectos.

 

V
Un corsé y dos amores

 

Le he hablado por señas,
con la lengua de signos
a esa mujer que tanto quieres.
Me he quedado mirándola fijamente
a través de su iris izquierdo
he entrado en ti sin nombrarte
y te he saludado en los labios del alma
con un beso.
Reluces tanto en ella
que hasta los lunares
-percepción de tus diabluras- de mi corsé negro
han brincado sus queremas de emoción
al oler tu perfume salitrero.

Ustedes forman un arco de flores péndulo
que me acarician el cabello recogido,
sacuden mis doce muertes de clavel
colocadas en el moño con orgullo,
la mímica del dolor,
esa sordera del frío,
sacuden los iconos oscuros de mi ayer...
y ya me arreglo, ya vuelo de risa
para la fiesta de esta noche,
cuando le leas el cuento,
cuando la dejes dormida
y vengas otra vez sobre tus pasos
al tálamo de orgasmos de mi vida.

 

VI
Origen

 

Tú me conoces.
Me pasaría toda la tarde
escribiéndote besos entre pecho y espalda.

Pero primero has de acariciarme el pelo,
bordearme las costas,
las del Mediterráneo, las del Cantábrico
y las más atlánticas...
regresar al origen
consciente de su forma y su porqué.
A ver si logras meterte por el ojo de la sima
sin darte de bruces con la anilla
a unos cinco mil metros de profundidad.

Tú me conoces.
Si no saco fuera lo que llevo aquí dentro
no puedo amarte como sé.

 

VII
Jarea al sol

 

Éste es el paisaje.
Se muestra por sí solo en su espera.
Dame tus manos de ciego y toca.
Toca mi voz.

Palpa donde sigue estirándose el sol,
abierta y salada la jarea.

Una cortina de humo es testigo del soplo.
La tarde oficia lentamente las bodas
entre un tajinaste y un verol.

Un barco va rozando las axilas del caracol y
esconde su proa en un lunar.

Las horas pasan, la muerte disminuye.
Queda la inscripción délfica, una advertencia.
Una piscina sin agua.
¿Alguien se ha perdido en este amor?

 

VIII
Y nada más

 

Qué estrecho y qué angosto es este túnel,
fondea el éter, siete ojos llegando a mi bahía.

Qué estrecho tu Gólgota, profeta,
tan estrecho como el mar de Genesaret
que separa nuestras tierras,
un cauce de siglos remonta el curso del Jordán
hacia su fuente, gentes
de continentes enteros, vidas dispersas, ciegos
en lanas de tumulto, fresco, dulce resplandor
a veces nido de abisales seres que nos duermen,
la hipnosis de saberte y no tenerte.
Qué oculto el sueño... me padece,
ya tiembla el desengaño, sepulcro vacío
y nada más,
la anemia insoportable que no quiero.

Tu bruma envuelve en tapices mi coraza,
contigo viajo al hondón del alma sin ademanes de señora,
sin palabras ni letras
me bebo un Via Crucis de casi abril
-el carnaval tarda sus fechas-,
hablo y paro el reloj del tiempo.
Hago lo que toca hacer.
Subo vidas sucesivas bajo minutos de espera,
siento que están hirviendo mis grilletes
de condenada a muerte por el qué dirán,
ancianos, príncipes de los sacerdotes y escribas...
cuando mejor reluce esta diadema, mi fiel manto de Verónica,
¿eso se entiende?

Qué estrecho -te repito- y qué angosto es este túnel,
busco el neuma de entrada por la puerta de salida.

 

 

Selección del poemario inédito Via Nericila por Teresa Iturriaga para Aurora Boreal®. Enviado a Aurora Boreal® por Teresa Iturriaga Osa. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Teresa Iturriaga Osa. Fotos Teresa Iturriaga Osa © Teresa Iturriaga Osa.

Los amigos invisibles - próxima publicación

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